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“Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios”

Marcos 1:1
PARTE 1

INTRODUCCIÓN:

Antes de enumerar las relevantes particularidades del evangelio, es preciso conocer brevemente su historia.

El evangelio o Buenas Nuevas, empieza con el evangelista Marcos—texto de nuestra portada—en el año 67 D.C.  “Principio del evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios”. Marcos 1:1.  Como expresa el texto leído, Jesucristo es dueño y Señor del evangelio que consta de cuatro libros; Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

Originalmente el evangelio estaba reservado para el pueblo judío.  “El— Jesucristo—respondiendo dijo: no soy enviado sino a las ovejas perdidas a la casa de Israel”. Mateo 15:26.  El pasaje citado revela que la prioridad para el Señor era su pueblo, así lo revela Pablo. “¿Qué, pues, tiene más el judío? Mucho, en todas maneras.  Lo primero ciertamente que la palabra de Dios— el genuino evangelio—les ha sido confiado”. Romanos 3:2.  O sea, que ¡ellos serían los depositarios de las Buenas Nuevas para que la proclamaran al mundo!  Sin embargo, la mayoría de la nación sionista rechazó el evangelio fundamentado en la fe del Hijo de Dios; y se aferraron a las obras de la ley de Moisés contenidas en el libro del primer pacto.  “Más Israel que seguía la ley de justicia, no ha llegado a la ley de justicia.  ¿Por qué? Porque la seguían no por fe, mas como por las obras de la ley: por lo cual tropezaron en la piedra de tropiezo”. Romanos 9:31 y 32.  No obstante, ese rechazo casi generalizado de los judíos a la propuesta de salvación a través de la fe de Jesucristo, una parte de esa nación aceptó la salvación rehusando seguir con las prácticas de las obras de la ley.  “¿Qué pues? Lo que buscaba Israel aquello no ha alcanzado; más la elección la ha alcanzado—los ciento cuarenta y cuatro mil—y los demás fueron endurecidos”. Romanos 11:7.  Por ello, el escritor a los hebreos hace una remembranza a los gentiles conversos del evangelio  que fuera predicado a los judíos, y también al mundo.  “Porque también a nosotros—gentiles conversos—se nos ha evangelizado como a ellos—los judíos—más no les aprovechó el oír la palabra a los que la oyeron sin mezclar fe”.  Hebreos 4:2.  La versión Latinoamérica declara: “Nosotros también recibimos una Buena Nueva, igual que ellos.  Pero el mensaje que oyeron no sirvió a los que no compartieron la fe de sus compañeros”—el remanente salvo—. Hebreos 4:2.

En conclusión de esta parte entendemos que no hay dos o más evangelios.  La misma Buena Nueva predicada a los judíos, es proclamada al resto de las naciones, incluyendo a  nosotros.

DE LOS EVANGELIOS APÓCRIFOS—falso, supuesto, espurio, etc—.

Éstos han surgido a través de la historia; sin embargo, jamás han eclipsado al auténtico evangelio a través de los siglos, hasta hoy en día.

Nombres de algunos evangelios espurios.  Evangelio de los gnósticos—su inicio se remonta al primer siglo de la iglesia—.  Evangelio de Tomás, evangelio de Felipe, evangelio de los egipcios, evangelio de María Magdalena, etc.  ¿Cuándo fueron escritos estos libros apócrifos?  Según las crónicas, tuvieron su origen en los primeros siglos de la iglesia.

LIBROS APÓCRIFOS DE LA IGLESIA TRADICIONAL

Entre otros, resaltan el libro de Tobías, sabiduría, Judith, eclesiástico—no confundir con Eclesiastés—, Baruc, primera Macabeos, segunda Macabeos, etc.

¿En qué año fueron aprobados los libros  de la iglesia romana?  Las crónicas revelan que fue “aproximadamente en el año 397 D.C.   En el concilio celebrado en Cartago”.

Pablo, en el primer siglo de la iglesia fue un ardiente defensor del genuino evangelio ante la acometida de algunos evangelios espurios que trataban de confundir la fe de los primeros cristianos.  “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis traspasado del que os llamó a la gracia de Cristo, a otro evangelio.  No que haya otro, sino os inquietan, y quieren pervertir el evangelio de Cristo”. Gálatas 1:6 y 7.

Las dos partes subrayadas señalan dos puntos importantes. 

 Primero: que no existe otro evangelio.

Segundo: que en el ayer como hoy, muchos pervierten el auténtico evangelio.  Por esta acción el apóstol emite una advertencia.  “Más aún si nosotros o un ángel del cielo os anunciare otro evangelio del que os hemos anunciado, sea anatema—reprobación, condena, etc—.  En el versículo 9 ratifica la misma amonestación para todo aquel que altere la pureza del evangelio.

Conozcamos ahora los atributos principales de este glorioso y único evangelio instaurado por el Hijo de Dios.

a) Fe, oír y creer.
b) Conversión.
c) Bautismo.
d) Fe y obras.
e) Justificación y gracia.
f) Salvación.
g) Condena.  

FE, OÍR Y CREER

“Luego la fe es por el oír; y el oír por la palabra de Dios”. Romanos 10:27. ¿Qué significa la palabra fe? Según el diccionario la define cómo: “La seguridad o confianza en una persona, cosa, deidad, etc. Además, de una promesa”.

La palabra de Dios explica que es: “La sustancia de las cosas que se esperan, la demostración de las cosas que no se ven”. Hebreos 11:1.  La versión Al

Día traduce con mejor claridad.  “Es el convencimiento absoluto de que hemos de alcanzar lo que ni siquiera vislumbramos.”  Esta convicción de fe, es la consecuencia del oír; y el oír por la palabra de Dios.

Ahora bien, ¿qué significa la palabra oír? “Es cuando percibimos los sonidos a través de los oídos sin necesariamente entender lo que estamos oyendo”.  Fuente:  Academia Lingüística Española.  Por ejemplo, cuando usted conduce su vehículo a una dirección determinada y en el trayecto usted oye algún anunciante que ofrece artículos o algún otro producto; y luego lo olvida.  Es decir que no le interesó lo que el vendedor impulsaba.  Esto mismo pasa con frecuencia cuando alguien “oye” el mensaje de arrepentimiento que se difunde en algún medio de comunicación.  El Maestro hace referencia a este punto.  “Cuando alguno oye la palabra del Reino y no la entiende”… Mateo 13:19.  No significa que no la haya entendido, sino simplemente no le interesó. Por tanto, “oí, pero no lo escuché”.

Por el contrario, “cuando escuchamos activamos otros sentidos para prestar atención concentrándonos, pensamos y meditamos.  Por tanto, la acción de escuchar es voluntaria e implica intención por parte del sujeto”. Fuente: Wikilengua del Español.  Por ello, la versión Latinoamérica aclara este punto.  Cuando uno oye la palabra del Reino, pero no la escucha con atención, viene el malo y la arranca”. Mateo 13:19.  Pero, “cuando el corazón del hombre que escucha el mensaje, lo entiende”. Mateo 13:23. Versión al Día.

Una vez que el mensaje se entiende, se analiza y se razona entonces, pasa a la otra etapa: CREER EN EL ANUNCIO DIVINO 

La ABC nos da una definición de creer.  “La aceptación de algo verdadero o cierto”.  “Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno escucha mi llamado y abre la puerta, entraré y cenaré con él y él conmigo”. Revelación 3:20.  Una vez que el individuo escucha, y cree al genuino evangelio, se arrepiente o se lamenta de su vida anterior,  pasa a la otra fase :

LA CONVERSIÓN.  “Transformación o cambio de una cosa, en otra distinta.”

Esta característica del genuino evangelio se produce  una vez que el individuo se arrepiente o se duele de su vida pasada; y busca apoyo en el evangelio de Jesucristo, en cuyo sitio encontrará los parámetros de cambio.  Quizás esta etapa sea una de las más difíciles del hombre que va en procura de su conversión.

El caso Nicodemo, fue muy complejo para él entender de la transformación o conversión del hombre.  “Éste—Nicodemo—, vino a Jesús de noche y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como Maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.  Respondió Jesús y le dijo:  de cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el Reino de Dios.  Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?”  Nicodemo era un dirigente importante e influyente entre la cúpula farisea, estudioso de los escritos mosaicos y tenía dificultades para asociar la figura del nuevo nacimiento explicada por Jesús, con los manuscritos de Moisés; a tal punto que materializó las palabras del Maestro.  

Y es que nacer de nuevo significa separar al viejo hombre que por años mantuvo activo el pecado o maldad en el individuo.  “No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojados del viejo hombre con sus hechos, y revestidos del nuevo; el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno”. Colosenses 3:9 y 10.  Prácticamente es otra criatura.  “De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron, he aquí todas son nuevas”. 2da Corintios 5:17.  ¡Este es el nuevo nacimiento que no entendió Nicodemo en su momento! con la transformación de una vida pecaminosa a la práctica de la santidad, se despoja el viejo hombre de maldad y nace, reiteramos, un nuevo ser.

Una vez que la nueva criatura experimenta sustancialmente arrepentimiento o pesar por su vida pasada, sentirá el deseo de confirmar su fe a través del:

BAUTISMO

“Y Pedro les dice: arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”. Hechos 2:38.

Ahora bien, ¿cúal es la figura real del bautismo? “¿Os no sabéis que todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús, hemos sido bautizados en su muerte?  Porque somos sepultados juntamente para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.  Porque si fuimos plantados juntamente con él en semejanza de su muerte, así también lo seremos en su resurrección, sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado”.  Romanos 6:3-6.

Por ser de un alto valor el contenido de los textos citados, analicemos brevemente el simbolismo paulino.  “Porque somos sepultados juntamente con él a muerte por el bautismo”… Esta acción representa la inmersión— hundimiento, sumergimiento, etc—así, una vez que bajamos a las aguas a través de este solemne acto,  simboliza la figura de la  muerte de Jesucristo,  que Dios a través de su Santo Espíritu lo resucita al tercer día de estar sepultado.  Este distintivo lo adopta el siervo de Dios una vez que desciende a las aguas por unos segundos, muriendo así la vida pecaminosa pasada, “sabiendo esto, que nuestro viejo hombre juntamente fue crucificado con él, para que el cuerpo del pecado sea desecho, a fin de que no sirvamos más al pecado”. Romanos 6:6.  Y lo más importante, es el símbolo de nuestra resurrección.  “Porque si fuimos plantados juntamente con él a la semejanza de su muerte, así también lo seremos a la de su resurrección”. Romanos 6:5.  “Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá— resucitará—Dios con él a los que durmieron—personas fallecidas—en

Jesús”. 1ra Tes 4:14.

Ahora bien, ¿cúal es la ventaja principal del bautismo?

Volviendo a Hechos 2:38, “Pedro les dijo: arrepentíos y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”.  Una vez que alguien se bautiza le son perdonados todos los pecados, cualesquiera que sean estos.  “Venid luego, dice Jehová, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueran como la grana, cómo la nieve serán emblanquecidos; si fueran rojos cómo el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”. Isaías 1:18.  El perdón absoluto de nuestros pecados, desde el color rojo hasta la blancura de la nieve, que denota un extremo, “son sepultados y echados a lo profundo del mar”. Miqueas 4:19.  La expresión: estemos a cuenta, se traduce en borrón y cuenta nueva.  El hijo de Dios anda como expone Pablo, disfrutando de una nueva vida.  La declaración estemos a cuenta, involucra dos partes:  en este caso el Señor es el ente perdonador y el que recibe el indulto es el beneficiado.  Definitivamente es un pacto celebrado entre Dios y el hombre—el Señor es siempre fiel—es la persona que debe cumplir con todos los compromisos adquiridos hasta el fin.  Así, esta acción conlleva no solamente el privilegio de recibir el perdón de una vida de maldad, sino adquiere el compromiso de un cambio de vida total, por ejemplo, mantener buen testimonio, Filipenses 2:15; ocuparse en los oficios que demanda la causa del Señor en la promoción de la doctrina de la iglesia a las almas inconversas, etc, 1ra Timoteo 4:15 y 16.

¿EL BAUTISMO SALVA?

Una de las cualidades del evangelio es la salvación a través del bautismo.  “Y les dijo: “Id por todo el mundo y predicad al evangelio a toda criatura.  El que creyere y fuere bautizado será salvo”. Marcos 16:15 y 16.  El apóstol Pedro ratifica lo expresado en el evangelio de Marcos.  “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva”… Sin embargo, existe una cláusula que debemos ponderar: “el bautismo no quita la inmundicia—impureza, mancha, etc.— de la carne, sino cómo la aspiración de una buena conciencia hacia

Dios por la resurrección de Jesucristo”. 1 Pedro 3:21.

Si bien, la etapa de la conversión es difícil, es aún más el periodo posterior al bautismo, por cuanto el siervo de Dios como nunca en su vida enfrentará grandes batallas para retener su salvación.  El bautismo no quita la inmundicia de la carne, es decir que su principal lucha de la nueva criatura es contra las debilidades de su cuerpo.  “Y os sé que en mí (es a saber, mi carne) no mora el bien; porque tengo el querer, más efectuar el bien no lo alcanzo.  Porque no hago el bien que quiero; más el mal que no quiero este hago”. Romanos 7:18 y 19.  La lucha del apóstol era consigo mismo y trataba de mantener el control absoluto de sus debilidades.   En algún momento reconoció que su misma naturaleza lo traicionaba a pesar de su resistencia, “y si hago lo que no quiero, que no obro yo, sino el mal que obra en mí”. Romanos 7:20.  Estos episodios ocurren en aquellos que están en proceso de santificación.  Ello implica la lucha contra el viejo hombre que lo mantuvo cautivo en determinado tiempo; sin embargo, éste puede emerger si se le da lugar.

De este aprendizaje el siervo de Dios debe sacar provecho para su crecimiento espiritual, modelar su carácter, obtener fortaleza, determinación y una buena conciencia.  “Antes, en todas estas cosas hacemos más que vencer por medio de aquel que nos amó”. Romanos 8:37.

Continuará…

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