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“Más nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo”. Filipenses 3:20

Por Enrique Gordillo Mazariegos

¿Qué significa la palabra ciudadanía?

El diccionario la define así: “Cualidad y derecho que le otorga la ciudadanía; cuya facultad permite participar en las decisiones y colaborar en las acciones y actividades a la construcción de una sociedad mejor, en un determinado país”.

Veámoslo desde el ámbito espiritual: Nuestra ciudadanía en los cielos, no se basa en el lugar de nacimiento, idioma, o condición social, racial, académica entre otros; es altamente espiritual por cuanto nuestros nombres están inscritos en los cielos.  Dicho registro divino se observa desde la antigüedad.  “Entonces volvió Moisés a Jehová, y dijo: Te ruego, pues este pueblo ha cometido un gran pecado, porque se hicieron dioses de oro; que perdones ahora su pecado, y si no, ráeme de tu libro que has escrito.  Y Jehová respondió a Moisés: El que pecare contra mí, a éste raeré yo de mi libro”. Exodo 32:31-33.  Este procedimiento sigue su curso en la dispensación evangélica y con la misma restricción que ningún infiel a Dios tiene cabida en el libro de la vida.  Una vez que el siervo de Dios contrito y humillado adquiere su conversión, es escrito en el libro celestial: “Y juntamente con él nos resucitó, y así mismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús. Efesios 2:6.  Esta traducción nos seduce a pensar que en efecto, que las almas hacen presencia en los cielos y se sientan con Cristo Jesús.  Sin embargo, la versión antigua 1,862, expone: “Y juntamente con él nos resucitó y asi mismo nos hizo asentar en lugares celestiales…”.  ¿Y qué significa la palabra asentar en un libro? “Anotar o poner por escrito algo que conste, registrar, escribir…” Fuente: Diccionario de la Lengua Española /RAE.

¿Y cómo se produce este registro divino y en que momento?  “Pero a todos los que han recibido y creen en su nombre, les ha concedido que fueran hijos de Dios”. Juan 1:12.  La versión Al Día, es más clara y contundente: “Pero a todos los que lo recibieron, a los que creen en su nombre, les concedió el poder convertirse en hijos de Dios.  Los que creyeron ¡nacieron de nuevo! desde luego no fue este un nacimiento humano, fruto de pasiones y planes del hombre, sino un producto de la voluntad de Dios”.  Interensantísimo lo expresado en esta versión que aduce que no es un nacimiento corporal en cuyo hecho los padres inscriben o reconocen en el asiento del libro a un nuevo ser; sin embargo, a la nueva criatura que nace del agua y del Espíritu, su nombre es inscrito en el asiento del libro de la vida en lo cielos.  “Sin embargo, lo más importante no es que los demonios los obedezcan, sino que ustedes están registrados como ciudadanos en los cielos”. Lucas 10:20 Al Día.  El libro a los hebreos ratifica las palabras del Maestro: “Ustedes llegaron a la fiesta solemne, la asamblea de los primeros nacidos de Dios, cuyos nombres están inscritos en el cielo”. Hebreos 12:23.

Ahora bien, ¿cuál es el desafío de mantener nuestro nombre escrito en el libro de la vida? Hasta el final de nuestra existencia; mantener la fidelidad que le debemos al Señor para recibir el galardón de la vida eterna a través de Jesucristo, “he aquí yo vengo presto, y mi galardón conmigo, para recompensar a cada uno según su obra”. Apocalipsis 22:12.

“Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego”. Revelación 20:15.

¿NOS ASISTE EL DERECHO DE ENTRAR AL REINO DE JESUCRISTO?

Siempre en el contexto de la ciudadanía, explica la Lengua Real Española relativo a la nacionalidad, que el nuevo

ciudadano debe cumplir deberes y obligaciones para el país que lo alberga.  Y resalta la facultad que se posee en materia de contribución para el desarrollo del mismo; hablando de la literalidad de las cosas. 

En el aspecto espiritual, todos aquellos que conservaron su identidad en los cielos que mantuvieron la obediencia a los mandamientos de Dios y participan en la primera resurrección, están facultados a entrar al reino del Hijo de Dios, y además, llevan el privilegio de continuar con la obra divina en el Reino Milenial: “Oí una voz que desde el cielo me decía: escribe: bienaventurados de aquí en adelante los muertos que mueren en el Señor.  Sí, dice el Espíritu, descansarán de sus trabajos, pero sus obras con ellos siguen”. Revelación 14:13.  La versión Latinoamérica en la parte final de este trozo expone: “Felices desde ahora los que mueren, si han muerto en el Señor.  Sí, dice el Espíritu, que descansan de sus fatigas pues sus obras los acompañan”.  ¿Y cuál es la labor que desempeñarán en el Reino Milenial? “Entonces me dijo: tienes que transmitir de nuevo la palabra de Dios a numerosos pueblos, naciones, lenguas y reyes”. Revelación 10:11.  En efecto, el servidor de Dios continúa su obra evangelística tal como lo hizo terrenalmente: “Porque yo conozco sus obras, y sus pensamientos; tiempo vendrá para juntar a todas las naciones y lenguas; y vendrán y verán mi gloria a las costas lejanas que no oyeron de mí, ni vieron mi gloria entre las naciones”. Isaias 66:18 y 19. “Misterio-evangelio- que en otras generaciones no se dio a conocer”. Efesios 3:5 y 6.

Otro dato importante es: ¿Qué aspecto tendrán los siervos de Dios una vez que evangelicen a las grandes masas? El Señor Jesucristo los define como ángeles una vez que tienen parte en la primera resurrección.  ¿Por qué en la resurrección ni se casarán ni se darán en casamiento, sino serán como los ángeles de Dios en el cielo”. Mateo 22:30.  En efecto, los que tengan parte en la primera resurrección se harán visibles una vez que reinicien la predicación del evangelio en el reino milenial en esta tierra.  ¿Recuerda a los ángeles que Dios envió a Lot para salvarlo a él y su familia de la destrucción de Sodoma y Gomorra? Dios permitió que se hicieran visibles. 

“Llegaron pues, los dos ángeles a Sodoma a la caída de la tarde…” Génesis 19:1.  Incluso comieron:

“Y les hizo banquete y coció panes sin levadura, y comieron”-versículo 3-.  Eran varones en calidad humana. 

Traemos también a colación el caso de Manoa padre de Sansón, conversaba con un varón sin saber que era un ángel enviado por Jehová.  “Y el ángel de Jehová respondió a Manoa: aunque me detengas no comeré de tu pan; más si quieres hacer holocausto, ofrécela a Jehová.  Y NO SABÍA MANOA QUE AQUEL HOMBRE FUESE ÁNGEL DE JEHOVÁ”. Jueces 13:16.

Ahora bien, el reino que disfrutarán los redimidos del Señor, ¿dónde se concibió? “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: arrepentíos porque el reino de los cielos se ha acercado”. Mateo 4:17.  El reino se gestó en los cielos.  Debemos ser consecuentes y admitir que la expresión de Jesús no indica el reino en los cielos, sino de los cielos; o sea, no es un sitio donde se reunirán los redimidos.  Una vez que el Maestro menciona la frase de los cielos, está indicando un sitio de referencia o adverbio de lugar.  Dicho reino se concibe en los cielos y es esperado por todos los servidores del Señor que hayan alcanzado la victoria para reinar con Jesús en esta tierra.  Esa fue la petición que hizo nuestro Señor Jesucristo una vez que realizó su ministerio terrenal y a través de aquella hermosa plegaria pidió al Padre: “VENGA TU REINO”. Mateo 6:10.

Concluído

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