fbpx

“Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ella todos; porque esto es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de los pecados”. Mateo 26:27 y 28

Por Enrique Gordillo Mazariegos

INTRODUCCIÓN.

¿Qué es un pacto?

“Concierto o tratado entre dos o más partes que se comprometen a cumplir lo estipulado”. Fuente: Wikipedia.

Todos los años la iglesia de Dios celebra la conmemoración anual de la Cena del Señor en distintas fechas.  Este año-2024- es bisiesto y contiene doble Adar, por lo que de acuerdo al calendario bíblico equiparándolo al calendario gregoriano, se celebrará el domingo 21 de abril a la puesta del sol.

Es justo mencionar que esta magna reunión concluye con el acto de lavatorio de los pies que enfocaremos brevemente.

Si bien el pacto celebrado del Hijo de Dios hace más de 2000 años a través de su sangre derramada en la cruz del calvario en favor de la redención del género humano, este contrato tácitamente se había propuesto antes de la fundación del mundo.  “Y la adoraron todos los moradores de la tierra, cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero QUE FUE INMOLADO DESDE EL PRINCIPIO DEL MUNDO”. Revelación 13:8.  ¿Cómo y en qué lugar se manifestó esta figura de sacrificio del Hijo de Dios en favor de nuestra redención?

Veamos este evento escrito en la cabecera de los libros, Génesis.  “Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer y era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar sabiduría y tomó de su fruto y comió; y dio también a su marido el cual comió así como ella.  Entonces fueron abiertos los ojos de ambos, y conocieron que estaban desnudos; entonces cosieron hojas de higuera, y se hicieron delantales”. Génesis 3:6 y 7.  Una vez que pierden la inocencia y descubren su desnudez, se avergüenzan de su situación mediante el pecado resultado de su desobediencia.

Y en esta parte que a continuación explicaremos se produce de una manera simbólica la expiación del pecado de la humanidad, una vez que Jehová viste a Adán y Eva con pieles.  “Y Jehová Dios hizo al hombre y su mujer túnicas de pieles, y los vistió”. Génesis 3:21.  ¡El Cordero que había sido sacrificado por el Padre, fue la figura representativa del Hijo de Dios que moría por nosotros en la cruz del calvario!  En efecto, como lo narra el revelador, este sacrificio eximió al hombre de la culpa a través de la inmolación del Cordero, como está escrito. “Porque así como la desobediencia de un hombre-Adán- los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno-Jesucristo-los muchos serán constituidos justos”. Romanos 5:19.  Quizás Adán nunca pensó que su desobediencia comprometería a todo el género humano hasta hoy en día,

el Padre sabía de lo que iba a ocurrir en el huerto del edén, y por ello preparó, creó, reiteramos, la figura de salvación en el cordero

sacrificado que alcanzó a redimir hasta Adán y Eva una vez que les retira sus vestiduras hechas de hojas, y los cubre con las nuevas vestiduras hechas del cordero que los justificaría.  Así también a todos los que reciben en su ser arrepentido al Hijo de Dios son objeto de la expiación del pecado.

JESÚS Y EL NUEVO PACTO

Si bien el Señor había hecho un pacto con el pueblo de Israel, éste lo había desobedecido: “No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto, aunque yo fui un marido para ellos, dice Jehová.  Pero éste es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días dice Jehová.  Daré mi ley en su mente y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo”. Jeremías 31:32 y 33.

Por su parte Malaquías había anunciado la venida a la tierra del Señor y ángel del nuevo pacto: “He aquí, yo envío mi mensajero-Juan el Bautista-el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quién deseáis vosotros.  He aquí, viene, ha dicho Jehová de los Ejércitos”. Malaquías 3:1.

¿Cuáles son los elementos que convergieron en el evento anunciado por el profeta?

Pacto de Sangre: “Y por medio de El-Jesucristo-reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz”. Colosenses 1:20.

El pacto deseado: “Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: Bebed de ellas todos; porque esta es mi sangre del nuevo pacto, que por muchos es derramada para remisión de pecados”. Mateo 26:27 y 28.

El escritor a los Hebreos afirma que: “Sin derramamiento de sangre no se hace remisión”. Hebreos 9:22.  ¿Remisión? ¿Qué significa esta palabra?  Absolución.  Enviar los pecados lejos.  “El volverá a tener misericordia de nosotros; sepultará nuestras inequidades, y echará en lo profundo del mar todos nuestros pecados”. Miqueas 7:19.  En efecto, es el Cordero que quita el pecado del mundo y arroja los pecados de todas las almas arrepentidas a lo profundo de la mar; es decir, ya no hay memoria de ellos.  Es el Cordero que se materializó y como hombre sin pecado entregó su vida por nosotros en la cruz del calvario.

Partiendo  que un pacto o alianza en la bíblia, “es un contrato o acuerdo entre dos o más partes”.  El pacto entre Jesucristo y el género humano es la modalidad a través Dios que ha escogido comunicarse con nosotros, redimirnos y garantizarnos vida eterna en Cristo Jesús.

La definición del término pacto citado arriba, nos orienta a entender que ambas partes-Dios y el género humano-se comprometen a cumplir los convenios.  Dios siempre estipula los términos del mismo, y el hombre accede a obedecerlos.  Si bien Dios ha realizado acuerdos con sus siervos en la antigüedad, con Abraham por ejemplo: Génesis 17:4-7; con Jacob, Génesis 28:20-22; con Israel, Deuteronomio 28:9 y 10, en esa dispensación evangélica la realiza con sus servidores.  ¿Cómo? “Venid luego, dice Jehová, Y ESTEMOS A CUENTA.  Si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueren rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”. Isaías 1:18.  Esta es la propuesta que hace el ángel del pacto-Jesucristo-en la era del evangelio: “Si quisiereis y oyereis, comeréis el bien de la tierra”. Isaías 1:19. 

La aceptación y obediencia del siervo de Dios a este requerimiento produce la alianza entre ambas partes, que se consuma con el

bautismo: “Porque todos los que habéis sido bautizados en Cristo, de Cristo estáis revestidos”. Gálatas 3:27.  ¿Qué significa la palabra revestir?  “Cubrir con un revestimiento, de manera abstracta.  Vestir una ropa sobre otra”. Fuente: Diccionario Libre.

¿Acaso este revestimiento nos remonta al libro de Génesis, una vez que Dios retira las hojas que cubrían la desnudez de Adán  y Eva, y los reviste con pieles de cordero? ¿O el caso de Josué que una vez hace el pacto con el Señor, fue revestido? “Y Josué estaba vestido de vestiduras viles, y estaba delante del ángel.  Y habló el ángel y mandó a los que estaban delante de él, diciendo: Quitadle estas vestiduras viles.  Y a él-Josué- le dijo: mira que he quitado de ti tu pecado-a través del bautismo-  y te he hecho vestir de ropas de gala”. Zacarías 3:3 y 4.   ¿En qué momento se bautizó Josué? Justo cuando los israelitas atravesaban el mar. “Y todos en Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar”. 1ra Corintios 10:1. En esa muchedumbre iba Josué, una vez que los hebreos escapaban de los carros de Faraón.

¿Por qué traemos a colación esta parte?  Por estar cerca la magna celebración de la Cena del Señor el día domingo 21 de abril-14 de nizan- a la puesta del sol.  A los que hemos celebrado el pacto con el Señor debemos ser consecuentes del revestimiento en Cristo que hemos sido objeto.  Dicho revestimiento debe permanecer incólume a través de nuestra fidelidad al que derramó su sangre por nosotros.  No podemos acercarnos a ese ceremonial si todavía poseemos los trapos de inmundicia que habla el profeta. Isaías 64:6.  Pablo demanda probarse a sí mismo antes de degustar los santos emblemas. 1ra corintios 11:28 y 29.

Necesitamos mantener nuestra nueva vestidura limpia, para no sufrir la exclusión en las bodas del Cordero: “Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda.  Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí sin estar vestido de boda?  Más el enmudeció.  Entonces el rey dijo a los que servía: atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera, allí será el lloro y crujir de dientes. Mateo 22:11-13.

¡NO ME LAVARÁS LOS PIES JAMÁS!

El Señor Jesús una vez concluida la cena, “se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó.  Luego puso agua en un lebrillo y comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjuagarlos con la toalla con que estaba ceñido.  Entonces vino a Simón Pedro, y Pedro le dijo: Señor, ¿tú me lavarás los pies? Respondió Jesús y le dijo: lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; más lo entenderás después”. Juan 13:4-7.  La reacción de Pedro, como lo expone nuestro subtítulo: “No me lavarás los pies jamás”, predispone al apóstol y su reacción en negativa al requerimiento de su Maestro.  Con toda certeza Pedro no se sintió digno que su Señor lavara sus pies.  Sin embargo, la respuesta del Maestro fue contundente.  “SI NO TE LAVARE, NO TENDRÉIS PARTE CONMIGO.  Ante tal pronunciación, Pedro responde: “No solo mis pies, sino también las manos y la cabeza”. Juan 13:8 y 9.

Pedro necesitaba de su Señor, no solo en su vida terrena, sino también disfrutar con El en el Reino. 

¿Porqué Jesús instituye el lavatorio de los pies?  Porque desea imprimir en sus servidores la humildad, servicio e igualdad, cualidades que deben practicar.  El lo había dicho a sus apóstoles: “El que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor”. Mateo 20:26. Este suceso simboliza la espiritualidad, la fe de los miembros partícipes de la Cena del Señor, este acto de modestia elimina barreras entre uno y el otro; y mejor aún, promueve la unidad en toda la iglesia.  En esta acción se disipa el orgullo y el poder.

Este suceso de lavatorio de los pies es literal; en esta acción nada es simbólico.  Es más, el Maestro es enfático: “Pues si yo el Señor y

Maestro he lavado vuestros pies, vosotros también debeís lavaros los pies los unos a los otros.  Y es contundente: “Porque ejemplo os he dado para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis”. Juan 13:14 y 15.

Apreciable lector:

¿Desea compartir el Reino con el Señor Jesucristo?  Obedezca este mandamiento.

¿CÓMO ESTABLECER LA FECHA DE LA CENA DEL SEÑOR?

Como hemos apuntado en un artículo anterior-el origen del tiempo y el segundo Adar- que el calendario bíblico o hebreo empieza con cada luna nueva para determinar el catorce de Nizan en que se celebra la pascua de los judíos y la Cena del Señor.

El calendario bíblico tiene un ciclo completo de 19 años que consta de 228 meses lunares; añadiendo un mes siete veces en cada ciclo.  Estos siete meses intercalados son incorporados en el tercero, noveno, octavo, onceavo, catorceavo, diecisieteavo y diecinueveavo-total 19 años-.  Esos son los años bisiestos del calendario lunar.

Es de destacar, que la Cena del Señor se celebra en el mismo día del calendario gregoriano y equiparado al mes bíblico con la pascua de los judíos.  Por ejemplo, en este año 2024 la pascua judía se celebra el día domingo 22 de abril y la iglesia de Dios celebra la conmemoración de la Cena del Señor el 21 de abril.

Ahora bien, el calendario bíblico manda a que la Cena del Señor se celebre a la puesta del sol, es decir, el término de un día y el inicio de otro.  Asumimos que este año ambos pueblos coincidirán en ambos ceremoniales el mismo día 22 de abril.

Es de exaltar, que este año 2024 es bisiesto por lo que contiene un doble Adar y prácticamente está concluyendo un ciclo más-que inició en el año 2006-de 19 años y el inicio de otro que concluirá en el año 2043.

La iglesia de Dios, según las crónicas, con la celebración de la Cena del Señor 2024, conmemora 2,032 veces o años el recordatorio de la muerte del Señor Jesucristo a través de los santos emblemas.

“Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén”.  1ra Timoteo 1:17.

Concluído.

Impactos: 256