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“Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas, sobre los cuales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme”. 2da Pedro 2:2 y 3

A través de este estudio intentaremos enfocar con claridad escritural porque se ha universalizado en algunas iglesias cristianas, la doctrina de la prosperidad; cuyo fin es seducir a los congregantes a aportar cuantiosas sumas de dinero a los dirigentes, a cambio según ellos, de refrendar o legitimar su salvación; por tales acciones afirman, los miembros alcanzan bendiciones materiales: fortuna, progreso, bienestar, etc.  Preguntamos: ¿en que han convertido los dirigentes a las iglesias que administran? ¿aprueba Dios estos hechos? Este dogma establecido atenta contra la gracia otorgada como salvación por el Hijo de Dios; ésta, ¿es negociable? Definitivamente no.  Romanos 6:23; Efesios 2:8; Romanos 3:24, etc.

Hace más de dos mil años el Hijo de Dios purificó el templo del Padre, de los que negociaban en dicho recinto. 

“Y entró Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas

de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y les dijo: escrito está: mi casa, casa de oración será llamada; más vosotros las habéis hecho cueva de ladrones”. Mateo 21:12 y 13.

Y es que como explica el Maestro, el templo o casa de oración desde la antigüedad había sido instituida para glorificar el nombre del Dios Omnipotente.  “Yo los llevaré a mi santo monte, y los recrearé en mi casa de oración; sus holocaustos y sus sacrificios serán aceptos sobre mi altar; porque mi casa será llamada casa de oración para todos los pueblos”. Isaías 56:7.  Este mandato de reverencia lo olvidaron algunos judíos que vieron en el templo un sitio de enriquecimiento ilícito.  “¿Es cueva de ladrones delante de vuestros ojos esta casa sobre la cual es invocado mi nombre?  He aquí que también yo lo veo, dice Jehová”. Jeremías 7:11.

Las partes resaltadas son un indicador de que Dios no es ajeno a los medios ilícitos de enriquecimiento que practican  algunos pastores.  Ellos tienen un concepto de un Dios que no ve, no oye, etc, como cualquier imagen hecha de manos humanas; desconocen tal vez voluntariamente los atributos del Creador como omnipresente— está presente en todas partes; Salmo 139:7-11—. Omnisciente— que conoce perfectamente las intenciones humanas, Mateo 12:25—.  Peor aún, cuando utilizan su nombre para fines lucrativos.  “Y estos perros comilones son insaciables; y los pastores mismos no saben entender; todos ellos siguen sus propios caminos, cada uno busca su propio provecho, cada uno por su lado”. Isaías 56:11.

Los pastores que exhortan a su congregación a efectuar aportes económicos a cambio de recibir bendiciones, casi por regla general citan  2da de Corintios 9:6 y 7, “pero esto digo: el que siembra escasamente también cegará escasamente; y el que siembra generosamente— derroche, desprendimiento, esplendidez, etc. generosamente— también cegará.  Cada uno de como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre”.  Si bien es cierto que las iglesias modernas lideradas por sus pastores mantienen viva la atención de la grey a través de charlas motivacionales,–que son efectivas—ello no implica que la salvación dependa en gran magnitud de las contribuciones económicas del miembro.  Los textos que citamos arriba tenían un propósito altruista.  Si leemos con atención los versículos finales del capítulo 9, Pablo alaba a la iglesia de Corinto por ser dadivosa.  El dinero recaudado sería donado a los pobres—verso 12—.  Dichas acciones caritativas iban saturadas de bendiciones—verso 10 y 11—.  Los donativos no iban a parar a los bolsillos de los apóstoles.

Al momento de redactar esta nota nuestro país—Guatemala—sufre los embates de un invierno copioso que ha saturado la tierra de humedad, originando deslizamientos de tierra en algunos asentamientos con saldo de decenas de víctimas mortales.  ¿Habrá algún pastor o dirigente que haya recaudado dinero para mitigar en parte a los deudos que han quedado en la calle?  Lejos quedaron las acciones de beneficencia que practicó la iglesia primitiva en favor de los necesitados, Hechos 2:45; Hechos 4:3.  Hoy en día, es común que algunos dirigentes solo piensan en su provecho personal a través de acciones injustas, 1ra Pedro 5:12.

LOS MEGA TEMPLOS

En la actualidad es común observar ostentosos templos erigidos en base a millonarias sumas de dinero que contrasta con la pobreza de nuestro país. 

“Construir un mega templo nunca debe nacer de la errónea motivación de competir con otra organización,

porque se estaría cayendo en un gran error que comprar por vanidad y no por necesidad”.  Fuente: revista actitud. 

En efecto, como explica la fuente citada, la vanidad hace presa fácil a algunos dirigentes jactanciosos una vez que construyen dichos templos que llevan implícito el lucro. ¡Prosperidad! ¡Prosperidad! Es el lema que han adoptado los obcecados dirigentes.  ¿Hasta dónde los lleva la avaricia? “El fin de los cuales será perdición, cuyo dios es su vientre, y cuya gloria es su vergüenza; QUE SOLO PIENSAN EN LO TERRENAL”. Filipenses 3:19.

Estadísticas recientes dan cuenta que cada vez hay pastores millonarios en todo el mundo, incluyendo nuestro país.  Contraste total con el Hijo de Dios que en su ministerio terrenal fue modesto.  “Las zorras tienen sus cuevas para su refugio, pero el Hijo del Hombre no tiene donde reclinar su cabeza” Mateo 8:20.  El mismo Maestro amonesta a no codiciar las riquezas materiales.  “Y les dijo: mirad, y guardaos de toda avaricia; porque la vida del hombre no consiste en abundancia de los bienes que posee”.  Lucas 12:15.  

RIQUEZAS VERSUS ESPIRITUALIDAD

El libro de Apocalipsis nos muestra dos escenarios distintos en relación al cultivo de las riquezas materiales con sus consecuencias,  y la práctica de la espiritualidad que conlleva bendiciones.  El libro de Revelación expone: “Porque tú dices: yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo”. Revelación 3:17.  Si apreciamos el versículo 14 de este capítulo, Juan hace alusión a la iglesia de Laudicea, o sea, la última etapa o dispensación que vivimos actualmente, en que el denominador común es la obtención desmedida  de las riquezas que hacen los principales líderes religiosos en nombre de la gracia, con el desmedro de la vida espiritual.  Notemos los reproches que el Eterno hace a algunas denominaciones mal dirigidas por sus líderes… “Y no sabes que tú eres un desventurado—nefasto, infeliz, funesto.

—.  MISERABLE—avaro, codicioso, ruin.

—.  POBRE—insolvente, plebeyo, infortunado.

—. CIEGO—obcecado, alucinado, ofuscado.

—  DESNUDO en el aspecto moral–anti-ético, injusticia, deshonestidad, etc—.  Pedro refrenda lo expuesto por Juan.  “Y muchos seguirán sus disoluciones, por causa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado.  Y por avaricia harán mercadería— artículo, mercancía, producto, etc—de vosotros con palabras fingidas.  Sobre los cuales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme”.  2da de Pedro 2:2 y 3.  Por tanto, las Sagradas Escrituras exponen que éstos dirigentes no entrarán al reino.  “Y no habrá en aquel día más mercader—vendedor, negociante, etc—en la casa de Jehová de los ejércitos”.  Zacarías 14:21 última parte.  Las riquezas solamente las disfrutan en esta efímera vida.

Por aparte, el escritor a los Hebreos exhorta a obedecer a los pastores que han hecho de su profesión un verdadero apostolado.  “Obedeced a vuestros pastores y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegría, y no quejándose, porque esto no os es provechoso”. Hebreos 13:17.

En el lado opuesto de las riquezas está la espiritualidad que relata Juan.  “Yo conozco tus obras, y tu tribulación, y tu pobreza, (pero tú eres rico)…” Apocalipsis 3:9.  El ángel pondera las obras de la iglesia primitiva, no obstante, el sufrimiento y la pobreza que encaraba.  ¿Cómo vivió la iglesia antigua?  “Disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad, –el evangelio, traduce la versión Al Día—como fuente de ganancia; apártate de los tales.  Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento; porque nada hemos traído a este mundo y sin duda nada podemos sacar.  Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto”. 1ra Timoteo 6:5-8.

Pedro, varón lleno de riqueza espiritual era feliz y doquiera que iba reflejaba el poder que le confería Dios a través de su Santo Espíritu.  “Un hombre cojo de nacimiento se apostaba cada día a pedir limosna en el templo de la Hermosa.  Pedro acompañado de Juan oyó el ruego del menesteroso suplicándole ayuda económica. 

Más Pedro dijo: no tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda. 

Y saltando, se puso de pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando y saltando, y alabando a Dios”.  Hechos 3:2-8. 

Estas sanaciones eran reales, no ficticias.  Gratuitas, no honerosas.  Los apóstoles eran enemigos del protagonismo; no poseían riquezas materiales, sino eran portadores de un alto grado de santidad y poder que ponderaban a través de sus hechos.

REFLEXIONES FINALES PARA EL PUEBLO DE DIOS

Iniciamos este punto con la amonestación del escritor a los Hebreos:  “Sean vuestras costumbres sin avaricia—codicia, ambición, rapacidad, ansia, etc—contentos con lo que tenéis ahora; porque El dijo: no te desampararé, ni te dejaré”. Hebreos 13:5.

Algunos miembros de la iglesia son pudientes y dichas riquezas son bendecidas una vez que se han obtenido de manera lícita, es decir de una manera legal y justa.  Las riquezas obtenidas honestamente honran al Señor.  “Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de tus frutos y serán llenos tus graneros con abundancia”. Proverbios 3:9 y 10. Son riquezas duraderas.  Proverbios 8:18.  Sin embargo, no podemos depositar nuestra confianza en ellas porque: “El que confía en sus riquezas caerá”. Proverbios 11:28.  La confianza debe ser absoluta en el Señor porque Él nos las otorga.  Además, existe un mandato divino de compartir con el necesitado las bendiciones de lo alto.  “Es posible repartir lo que se tiene y aumentar la riqueza.  También es posible mostrarse avariento y perderlo todo.  Sí; el hombre generoso se enriquecerá.  Agua que da al prójimo es agua que vuelve a él”.  Proverbios 11:25 versión Al Día.  Las líneas resaltadas manifiestan las bendiciones que recibe el servidor de Dios una vez que comparte sus bendiciones con el desamparado.

Los líderes aseguran a sus seguidores  que son hijos de un rey y por lo mismo deben poseer riquezas.  Pablo, discrepa de esta opinión.  “Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, pero para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos”. 2da Corintios 8:9.  ¿Cómo nos enriquece el Hijo de Dios?  Por ejemplo una vez que nos reconoce como hijos.  Juan 1:12.  “Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con El seamos glorificados”.  Romanos 8:17.  ¡Herederos de la salvación!  ¡Herederos del Reino! ¡Herederos de la vida eterna!  Verdaderas riquezas que nos ha coronado el Hijo de Dios.  ¿Por qué entonces ocuparnos de bienes materiales perecederos de una vida fugaz? 

CONCLUIDO

LA IGLESIA DE DIOS Y SU TEMÁTICA

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