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“Ante esto también tiembla mi corazón, y  salta de su lugar.  Escuchad atentamente el estruendo de su voz, y el rugido que sale de su boca, bajo todo lo suelto, y su relámpago hasta los confines de la tierra”.  Job 1:18

Por  Enrique Gordillo Mazariegos

1ra. Parte

INTRODUCCIÓN

Lo expuesto por el patriarca es una clarísima manifestación de una naturaleza moribunda que sucumbe por los estragos recibidos del hombre.  “Mi corazón tiembla, y salta de su lugar”, es el shock que experimentamos una vez que nos sorprende, por ejemplo, los continuos sismos, huracanes, tormentas, etc, efectos secundarios de respuesta de una tierra  colapsada.  Es la voz de Dios que se manifiesta en procura de advertir al mundo las consecuencias de destruir su creación, cuyo fin era preservar la vida del hombre.  “Es el estruendo de su voz y el rugido que sale de su boca”. 

El Señor Jesucristo había profetizado que en los postreros días, sucederían eventos marítimos—ciclones, tormentas, huracanes, tsunamis, etc—que afectarían a la humanidad.  “Entonces habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra angustia de las gentes, confundidos a causa del bramido del mar y de las olas; desfalleciendo  los hombres por el temor y la expectación de las cosas que sobrevendrán en la tierra; porque las potencias de los cielos serán conmovidas.  Entonces verán al Hijo del Hombre que vendrá en una nube con poder y gran gloria”. Lucas 21:25-27.

Las partes resaltadas pronunciadas por el Hijo de Dios hace miles de años, cobran vigencia, por todos los acontecimientos en los océanos que ocurren actualmente.  Los huracanes como Hervey, Irma, María, José y Lee, devastaron las zonas costeras de la Republica Dominicana, Cuba,

Miami Florida y Puerto Rico.  En su paso el huracán Irma desarrolló categoría cinco nunca antes visto en la historia de los huracanes, en esa acción murieron decenas de personas, centenares de viviendas destruidas, etc.  Miles de rostros desalentados y abatidos revelaban las imágenes en los medios televisivos que dieron cobertura a este desastre natural.

Los meteorólogos predicen que: “Habrá más tormentas a medida que el clima cambia, porque el agua de los océanos al calentarse alimenta la fuerza de los huracanes.  Enfrentamos una amenaza triple, de océanos que crecen, vientos más fuertes y lluvias nunca antes vistas.  Las temporadas de huracanes del Atlántico fue más intensa de lo normal, que en el año 2003, 2004, 2005, 2008, 2010, 2012 y 2016”.  Hasta aquí la nota de los científicos.

Este es el triste y complicado futuro que predice la ciencia a causa del cambio climático y que con hidalguía deberán enfrentar las nuevas generaciones.

El versículo 27 del capítulo 21 de Lucas—que declara el pronto retorno glorioso de Jesucristo a este planeta—tiene correlación con los eventos o fenómenos naturales ocurridos actualmente; por lo que todos los servidores del Hijo de Dios deben estar preparados.  “Y esto, conociendo el tiempo, que es ya hora de levantarnos del sueño; porque ahora está más cerca de nosotros nuestra salvación que cuando creímos”. Romanos 12:11.

En esta parte estudiaremos, el diseño de la tierra hecha por el Señor, muros de contención, ecosistemas, etc, y las consecuencias por trastocar la creación divina.

EL PROPÓSITO DE LA TIERRA

“Con sabiduría fundó el Señor la tierra, con inteligencia estableció los cielos”. Proverbios 3:19.

Definición de la palabra sabiduría: “Conjunto de conocimientos amplios y profundos que se adquieren mediante el estudio o la experiencia”.  Diccionario Larousse.  Sin embargo, el Señor supera infinitamente la sabiduría humana.  “Grande es el Señor nuestro y de mucha potencia; y  su entendimiento es infinito”. Salmo 147:5.  ¡Oh profundidad de las riquezas de la sabiduría y de la ciencia de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios e inescrutables sus caminos!  Porque, ¿Quién entendió la mente del Señor? ¿O quien fue su consejero?  Porque de El, y por El y en El, son todas las cosas.  A El sea gloria por siglos amén”.  Romanos 11:33-36.

“Porque por El y en El, son todas las cosas”.  ¿Cuáles? ¿Y para qué?   

“Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, la mar y todas las cosas que en ellos hay”. Exodo 20:11.  Una vez que Dios crió los cielos, la tierra y el mar no solo se ocupó de la estética o belleza, y perfección de su creación, sino de que las tres partes descritas fueran funcionales; es decir, que dotó a estos entes de medios o recursos que protegieran la tierra; como la biodiversidad que incluyera en su organización biológica plantas, animales, ecosistemas, paisajes, montañas, etc, que propiciara un medio ambiente saludable para el género humano.  Por eso, el profeta exalta: “Porque así dijo Jehová, que crió los cielos; el es Dios, el que formó la tierra, el que la hizo y la compuso.  No la crió en vano para que fuese habitada la crió.  Yo Jehová, y ninguno más que yo”. Isaías 45:18.  Las partes subrayadas soslayan que Dios  confeccionó los distintos ambientes que empoderara su creación.  

Un detalle muy importante que debemos percibir, que Dios una vez organiza la tierra instaura murallas o barreras que defendieran y protegieran el planeta.  Entre otros destacan:  Los Manglares.

¿Qué es un manglar? “El manglar es un área formado por árboles muy fuertes a las sales existentes en la zona intermural cercano a las desembocaduras de los ríos”. Fuente: Fundación Azul Ambientalista.  Además, “constituyen una barrera poderosa contra las olas y tormentas y sirven de fijadores de sedimentos realizadores de materia orgánica y refugio de vida silvestre, tanto aérea como marina; protector de los ecosistemas”. Fuente: Revista y Ambiente.

La nota que explica las características o funciones de los manglares, destaca entre otros, de absorber toda materia orgánica; en otras palabras, purifica el ecosistema de los seres muertos; vegetales y animales succionándolos.

Ahora bien, ¿que explican las estadísticas de los manglares en nuestro país? y ¿Cómo se pronuncia la palabra de Dios sobre ello?  

Relativo a la condición de los manglares en nuestra nación, la fuente expone.  “La situación de los manglares en Guatemala es alarmante por el avance de los monocultivos—palma africana, caña de azúcar, etc— además la explotación minera etc.  

En los últimos 25 años Guatemala ha perdido más del 65% de los manglares por las causas expuestas, entre otras”. Fuente: Alarmante situación de los Manglares en Guatemala.

Leímos en la descripción de los manglares que están constituidos por poderosos árboles que impiden que la salinidad del mar ahogue  la flora y fauna y mantiene activos los ecosistemas de la tierra; por su degradación podría  morir este gran pulmón de nuestro planeta.

La sentencia bíblica:

“Sin embargo, sus manglares no se volverán frescos, sino que permanecerán salados”. Ezequiel 47:11, versión Kadosh. 

La versión Reina Valera 1960 traduce: “Sus pantanos y sus lagunas no se sanearán. Otra versión declara: “Pero sus pantanos y marismas—manglares—no tendrán agua dulce, sino que quedarán como salinas”.  Y esta pérdida gradual de los manglares no solo se produce en nuestra nación, afecta también a muchos países con el detrimento progresivo del planeta. Los Bosques.

Según los ambientalistas, “los árboles nos proveen de múltiples beneficios como: oxígeno, equilibrio en los ecosistemas, protección al caudal normal de los ríos, protección a los manantiales; barreras naturales de rompe vientos—verdaderos muros de contención que nos protege de tormentas y huracanes, e impide las inundaciones entre otros—.

Una vez que nuestro Arquitecto Universal, diseña su creación, “asentó— construir, colocar, etc—las bases de la tierra”. Proverbios 8: 27-30.  ¿Cuáles bases?  Entre otros: manglares, arrecifes de coral—que expondremos en este artículo—montañas, bosques, etc,  servirían—como expone la nota—de barreras infranqueables ante cualquier agresión de los fenómenos naturales.  Sin embargo, una vez que empieza la deforestación, gradualmente comienza a manifestarse los efectos del cambio climático; elevando la temperatura del planeta.  

Dios, había advertido: “No destruirás los bosques metiendo hacha en ellos”. Deuteronomio 20:19.  Y esto, ha sido la constante, que los árboles son derribados y “sustituidos”, como hemos apuntado en otros artículos, por los monocultivos.  Las compañías mineras extractoras de uranio, niquel, oro, etc.  En ese proceso destruyen decenas de hectáreas de áreas boscosas dejando desolación, miseria y lo peor, desprotegen a los pueblos de los embates de la furia de la naturaleza.  El profeta Ezequiel hace un recuento de las secuelas una vez que destruyen nuestros muros de contención:

“Y le cortarán—los bosques—y lo abandonarán; sus ramas caerán sobre los montes y por todos los valles y por todas las arroyadas de la tierra; serán quebradas sus ramas e iranse de su sombra—que dan los árboles—todos los pueblos de la tierra y le dejarán sobre sus ruinas habitarán todas las aves del cielo y sobre sus ramas estarán todas las bestias del campo”. Ezequiel 31:12. 

¿Qué significa el término arroyadas que explica el profeta?

Su definición: “Aguas salvajes superficiales carentes de cause y caudal fijos.  Corresponden por tanto a episodios de precipitaciones intensas o fenómenos de deshielo repentino de origen climático o volcánico”. Fuente: Geo/HINI.

Una vez que se provoca la tala sin control de los árboles, ya no pueden absorber y filtrar el agua, ésta como explica la fuente pierde su cauce; erosiona la tierra y produce inundaciones por desbordamiento de las aguas salvajes, destruyendo a su paso cultivos, animales y pérdidas humanas; como suele suceder con frecuencia en nuestro país.  Además, en el tránsito de estas aguas arrastra sedimentación que mata el suelo fértil de nuestra tierra que produce nuestros alimentos.  En el momento de escribir este artículo, nuestro país sufre de severas inundaciones— octubre de 2017—efectos de una tormenta que aflige a nuestros vecinos del área: Honduras, Nicaragua y Costa Rica.

“Serán quebradas sus ramas e iranse de su sombra, todos los pueblos de la tierra”.

Una vez que se cortan las partes frondosas de los árboles que nos proporcionan oxígeno, frescura y sombra, como explica el profeta aumenta la temperatura del planeta y provoca calores extenuantes al ser humano; a veces insoportable.  En época de verano en Europa por ejemplo, han muerto personas de la tercera edad por sofocantes temperaturas altas.  Los árboles, según los expertos también atrapan o absorben el  calor extremo, refrescando el ambiente.   Sin éstos se produce el rebote, es decir, que el calor retorna a la atmosfera aumentando así la temperatura global.

El profeta también explica que la deforestación la sufren todos los pueblos de la tierra, por lo que muchos países experimentan hoy en día los recios golpes de la naturaleza.

“E hizo el mar y todas las cosas que en el hay”. Éxodo 20:13

Como expusimos al principio de esta exposición el Señor adecuó el planeta para ser habitado; lo hizo implantando bases sólidas que protegieran su creación.  Por eso, el libro de Deuteronomio expone:

“Cuya obra es perfecta”. Deuteronomio 32:4.

En relación al mar, el sabio resalta: “El puso límites a los mares y les dio instrucciones para no extenderse más allá de sus bordes.  Estuvo presente cuando El hizo los planos de la tierra y los océanos”. Proverbios 8:28 y 29 versión Al Día.  Como narra el sabio en las citas de proverbios el Señor había puesto límites al mar para que sus aguas no traspasasen los términos.  El profeta Jeremías confirma lo expuesto por Salomón.  “¿A mi no temeréis? Dice Jehová; ¿No os amedrentaréis a mi presencia, que al mar por ordenación eterna la cual no quebrantaré, puse arena por término?  Se levantarán tempestades, más no prevalecerán; bramarán sus ondas, más no la pasarán”. Jeremías 5:22.  A la fecha, ¿Ha tenido cumplimiento la ordenanza del Señor al mar de no exceder los límites de no salir de la arena?  En efecto, la ciencia establece la teoría que las aguas del mar no pasan de los límites, por efecto de la ley de gravedad; sin embargo, las aguas del mar afirman, pueden incluso inundar poblaciones por efectos, de un tsunami, por  la altitud de las olas. 

Volviendo a Exodo 20:13, preguntamos: ¿Qué cosas implantó Dios en las profundas aguas de los mares para proteger al planeta? 

Esa red de ecosistemas—como estudiaremos—en los océanos, ¿Habrá sido suficiente para evitar el deterioro de sus aguas? ¿Cuál es la causa principal del calentamiento de las aguas, por cuyo efecto se han desarrollado bestiales fenómenos? 

¿La palabra de Dios habría advertido sobre este fenómeno que golpea a las naciones?

Continuará…

LA IGLESIA DE DIOS Y SU TEMATICA

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