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“Vacíos sois de Cristo, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído”. Gálatas 5:4

Antes de desarrollar la segunda parte de este artículo, recapitulemos algunos puntos importantes de la exposición anterior.  Pablo, –una vez convertido al evangelio—se esfuerza por explicar a todos los de su nación que la ley de Moisés había llegado a su fin; una vez que el Hijo de Dios presentaba un nuevo tipo de salvación a través de la fe de su evangelio.

Que la promesa a través de la fe, había sido otorgada a Abraham en la dispensación patriarcal, Génesis capítulo 3:16 y no en la era levítica, Gálatas 3:17, en cuyo tiempo se había escrito el libro de la ley.

No obstante, la oposición al cambio de la ley o preceptos de Moisés a la fe de Jesucristo, hubo miles de judíos que aceptaban el nuevo modelo de salvación por medio de Jesucristo—Hechos 6:7; 2:41, etc—.

Ante el exitoso avance de la predicación de los apóstoles, surge un grupo numeroso de personas doctas en la ley, que se identificaban con la enseñanza de la circuncisión a impedir que tanto judíos como gentiles abrazaran la fe de Jesucristo.  Eran judaizantes. Ante esta situación, ¿qué estrategias adoptarían los apóstoles? ¿Y en que condición estaban los gentiles que aceptaban las buenas nuevas de Jesucristo? ¿Cuál era su posición en relación con los preceptos de Moisés? ¿Estaban obligados a observarlos?  Si no fuere así, ¿qué conducta debían tener los judíos hacia ellos? ¿Y cómo resolvió en su tiempo el Hijo de Dios su enseñanza basada en la fe, con los que defendían la ley de Moisés?

El legalismo de los doctos en la ley de Moisés denotaban actitudes de quienes anteponían todo con tal que se aplicara con sumo rigor los mandatos mosaicos.  Esta arremetida era contra los judíos que habían aceptado a Cristo como su salvador.  “Y eso por causa de falsos hermanos, que entraban secretamente para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesús, para ponernos en servidumbre”. Gálatas 2:4.  Dicho dominio emanaba de la practica del libro de la ley y por ello Pablo los amonesta a no ser más esclavos de ella.  “Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no volváis otra vez a ser presos en el yugo de la servidumbre”. Gálatas 5:1.  Las partes remarcadas exponen la condición o estado de la persona que es libre.  Ellos, desde su conversión ya no estaban sujetos a la voluntad del libro de la ley; habían renunciado voluntariamente a los sacrificios, ritos, bebidas ceremoniales, etc, que les imponía dicho mandato.  Ya no eran esclavos de la letra, disfrutaban de la libertad otorgada por el Hijo de Dios.  Sin embargo, algunos judíos a instancias de argumentos legalistas de los versados en la ley de Moisés, se retractaban.  “!Oh Gálatas insensatos! ¿Quién os fascinó, para no obedecer a la verdad, ante cuyos ojos Jesucristo fue ya descrito como crucificado entre vosotros?  Y luego les pregunta:  ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír de la fe?” Gálatas 3:1 y 2.  Les protesta: “vacíos sois de Cristo los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído”. Gálatas 5:4.  Y remarca: “Más ahora, habiendo conocido a Dios, o más bien, siendo conocidos de Dios, ¿cómo os volvéis de nuevo a los flacos y pobres rudimentos, en los cuales queréis volver a servir?” Gálatas 4:9.   En esta declaración el apóstol menciona la palabra rudimentos, ¿cuál es su significado?  “Un rudimento es un elemento primitivo que pertenece al origen  o un principio, o tiempos de una cosa basado en conocimientos muy sencillos”.

En el ámbito científico se considera rudimento, “a aquello que no está desarrollado, o está imperfectamente desarrollado”.

En el área pedagógica establece que, “son procesos prácticos para que el niño aprenda a leer y escribir; sumar y restar, etc. 

Cuando el niño logra el objetivo del rudimento, el rudimento queda sin valor; no tiene sentido que se siga aplicando el método”. Fuente: ¿Qué son los rudimentos? 

Lo que explica la nota científica que la palabra rudimento es aquello que está imperfectamente desarrollado; así, el apóstol antepone esta figura para declararles lo imperfecto de la ley con todos sus componentes que no otorgaba salvación.

Volviendo al campo pedagógico, la fuente descrita adopta el tipo o distintivo de un niño que en su estado primario o rudimentario aprende las enseñanzas básicas; una vez que logra su objetivo, pierde su valor de rudimento.  ¿Tiene esto sentido con Gálatas 3:23-25? “La ley fue como un maestro que nos guió y llevó hasta Cristo, para que Dios nos aceptara por confiar en él.  Pero ya que Cristo vino, no necesitamos que la ley nos guarde y guíe a Él”. Versión TLA.  ¿Tan difícil era para los judíos entender esta parte?

Y es que la nación sionista afirmaba hasta rasgar su vestidura ser descendiente de Abraham y la práctica de la circuncisión; rito que efectuó el patriarca en su tiempo, –Génesis 17:11, 12, 24-27—.

Por ello se declaraban ardientes defensores de esta norma.

En medio de esta crisis doctrinal, aflora el pueblo gentil necesitado de su salvación, y con ello el evangelio de la incircuncisión.  “Antes por el contrario, como vieron que el evangelio de la incircuncisión me era encargado, como a Pedro el de la circuncisión”. Gálatas 2:7.  Recordemos que el Señor asignó a Pablo la comisión de llevar el evangelio a los gentiles.  “Y le dijo el Señor: ve: porque instrumento me es este, –Pablo—para que lleve mi nombre en presencia de los gentiles”. Hechos 9:15. 

Pedro fue el primer evangelista de los gentiles, Hechos capítulo10, con la figura de Cornelio y toda su casa.  Este episodio cambió totalmente el concepto errado del pueblo sionista de considerar como inmundo al pueblo gentil—Hechos 10:28—.  Pedro narra su experiencia como recibió la orden de predicar a Cornelio el evangelio de redención, Hechos 11:1-16.  Y concluye diciendo: “Así que, si Dios les dio el mismo don—a los gentiles—también como a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo que pudiese estorbar a Dios?  Entonces, oídas estas cosas callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: de manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida”. Hechos 11:17 y 18.  Pablo, una vez que toma la comisión de evangelizar, los gentiles lo invitan a que exponga la palabra de Dios el siguiente sábado. “Cuando salieron, les rogaron que les siguieran hablando sobre estas cosas el sábado siguiente. Este versículo manifiesta con certeza que el sábado como día del Señor se observó desde los albores de la iglesia.  Tanto así que el sábado siguiente, el poder de convocatoria del apóstol se evidenció con el lleno de personas que abarrotó toda la ciudad.  ―El sábado siguiente se reunió casi toda la ciudad para escuchar la palabra de Dios”. Hechos 13:42 y 44.  Así, Dios le abría las puertas al pueblo gentil hacía su redención. 

Sin embargo, no era tarea fácil, éstos tuvieron que encarar el acoso o asecho de los agitadores legalistas-los fariseos- de la ley de Moisés. 

“Porque aún muchos contumaces habladores de vanidades, y engañadores de las almas, mayormente los que son de la circuncisión” Tito 1:10. 

El pueblo de Israel no entendía que Abraham había obedecido la norma de la circuncisión por diversas circunstancias de la época.  Y en la era del evangelio ésta había sido solo una sombra de la realidad que se manifestaba en el pueblo de Dios salvado por la fe.  “El que el cristiano se haya circuncidado o no, no tiene importancia.  Lo que sí es importante  es agradar a Dios y guardar los mandamientos” 1ra Corintios 7:19.  “No, judío es aquel cuyo corazón es recto ante Dios, Dios no anda en busca de quienes se marquen el cuerpo con la circuncisión sino de individuos con corazones e intelectos transformados”. Romanos 2:29 versión Al Día.

Y es que era recurrente que los letrados fariseos reiteraran en circuncidar a los nuevos conversos gentiles.  “Más algunos de la secta de los fariseos que habían creído, se levantaron diciendo: que es menester circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés”. Hechos 15:5.  Observe que este grupo erudito de la ley mosaica era ya convertido al evangelio e instaban a los gentiles conversos a circuncidarse.  Ellos, recalcaban que paralelo a la enseñanza del evangelio, se observara los ritos mosaicos.  “Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: que si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés no podéis ser salvos”. Hechos 15:1.  Entonces obligados por las circunstancias los apóstoles convocan a un concilio en Jerusalén para determinar la situación de los gentiles.

El grupo que se reunió en Jerusalén, según el verso 2 de Hechos 15, lo constituyeron los apóstoles, ancianos, Pablo y Bernabé;

este último se había unido a Pablo en la predicación, porque éste no daba abasto. 

El punto a discutir se referia a los gentiles y su conversión—versículos 39—y la llamada de atención a los judíos cristianos a no soliviantar los ánimos a la comunidad gentil.  “Ahora pues, ¿porqué tentáis a Dios, poniendo sobre la serviz de los discípulos yugo, que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?   Antes por la gracia del Señor Jesús creemos que seremos salvos como también ellos”—los gentiles—. Hechos 15:10 y 11.

Conclusiones finales del concilio en favor de los gentiles— parafraseado—.

a)Que los gentiles convertidos no han de ser inquietados—versículo19—.

b)Que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, fornicación, ahogado de sangre—versículo 20—.

c)Que algunos que han salido de nosotros—judíos—trastornan a los gentiles enviándolos a circuncidar y guardar la ley, a los cuales no mandamos—versículo 24—.

d)Que pareció bien al Espíritu Santo, no imponer sobre el pueblo gentil, ninguna carga más que las necesarias—versículo 28-.

e)El acuerdo ministerial concluye convocando a una reunión general de todos los cristianos judíos y gentiles, para leer la resolución final de lo expuesto. –Versículo 30 y 31—

La versión Al Día declara que una vez se escucha el fallo o dictamen,“un júbilo desbordante se fue apoderando de la iglesia.  Luego Judas y Silas, oradores dotados, predicaron extensos sermones ante los creyentes con el propósito de fortalecer la fe”. Hechos 15:31.

Con este acuerdo se cerraba un capítulo de conflictos en materia doctrinal de parte de los fariseos conversos al naciente pueblo gentil.  Sin embargo, el resto de la nación hebrea continuaría contradiciendo el nuevo tipo de salvación formulado por el Hijo de Dios, hasta el día de hoy.

¿COMO RESOLVIÓ EN SU TIEMPO EL HIJO DE DIOS SU ENSEÑANZA    BASADA    EN    LA    FE,    CON    AQUELLOS    QUE DEFENDÍAN LA TESIS DE LA LEY DE MOISES?

Reservamos esta parte estelar a la bendita persona de nuestro redentor Jesucristo, para conocer algunos pormenores de su predicación a su nación y sobre todo hacer hincapié en la descentralización de la adoración al Padre, radicada exclusivamente en Jerusalén.

“A lo suyo vino, y los suyos no lo recibieron”. Juan 1:11.  A esta frase le han adjudicado varias interpretaciones.  El enunciado, a lo suyo vino, representa la determinación de Jesús en proclamar a los suyos—Israel— el mensaje de redención.  Sin embargo, sufrió el rechazo del pueblo hebreo.  “Y ni aún en su país, entre su propia gente, lo aceptaron”. Juan 1:11. Versión Al Día.  El sabía lo complicado de introducir el mensaje de fe a una nación celosa de los preceptos de Moisés.  A parte de la proclama del evangelio como la nueva forma de salvación a su pueblo, precisaba, como expusimos, descentrar o desvincular la adoración enraizada en Jerusalén.  El mensaje debía ser universal para que los pueblos gentiles alcanzasen salvación.  Quizá en la mente de Jesucristo había germinado la idea que sus compatriotas una vez que aceptaran su mensaje, lo proclamarían al resto de las naciones, sin resultados. 

“Porque el mensaje glorioso de que Dios desea salvarnos ha sido anunciado a nosotros—los gentiles—de la misma manera que fue anunciado a los contemporáneos de Moisés—los judíos—.  A ellos el mensaje no les fue de ningún provecho porque no lo creyeron.  Les faltaba fe”. Hebreos 4:2. Versión Al Día.  La carta de Pablo escrita a los romanos ratifica lo expuesto en el libro a los Hebreos. “¿Pues qué diremos? Que los gentiles que no seguían la justicia, han alcanzado la justicia, es a saber, la justicia que es por la fe; más Israel que seguía la ley de justicia, no ha llegado a la ley de justicia.  ¿Por qué? Porque la seguían no por fe, más como por obras de la ley;por lo cual tropezaron en la piedra de tropiezo”. Romanos 9:30-32.  A este sistema mosaico establecido por siglos, enfrentó el Hijo de Dios en su ministerio.  No obstante, la dureza del pueblo judío nuestro Señor transformó la vida de muchos hebreos, de la ley de Moisés a su bendita causa del evangelio.  “Y muchos del pueblo creyeron en él”. Juan 7:31.  “Porque muchos de los judíos iban y creían en Jesús por causa de él”. Juan 12:11.  Incluso muchos de los príncipes de Israel creyeron en él, pero por miedo a los fariseos mantenían su fe en el anonimato.  “Con todo eso, aún de los príncipes, muchos creyeron en él; más por causa de los fariseos no lo confesaban, por no ser echados de la sinagoga”—versículo 42—.

LA DESCENTRALIZACIÓN DE LA VENERACIÓN A DIOS EN JERUSALÉN

En su momento el Hijo de Dios anuncia la desvinculación del culto a Dios de Jerusalén.  “Dios es Espíritu y los que lo adoran, para que lo adoren como se debe tienen que ser guiados por el Espíritu.  Se acerca el tiempo en que los que adoran a Dios el Padre lo harán como se debe, guiados por el Espíritu, porque asi es como el Padre quiere ser adorado.  Y ese tiempo ha llegado”. Juan 4:23. Versión TLA.  En efecto, por siglos los judíos tuvieron el privilegio de rendir culto al Padre en el templo ubicado en la ciudad de Jerusalén.  “Y hacerme han un santuario, y yo habitaré entre ellos”.  Éxodo 25:8.  “Y al lugar que Jehová vuestro Dios escogiere para hacer habitar en él su nombre, allí llevaréis todas las cosas que yo os mando: vuestros holocaustos, y vuestros sacrificios”. Deuteronomio 12:11. Este evento—la desvinculación de la adoración universal— se haría realidad una vez que el Señor anuncia la destrucción del templo y Jerusalén.

La advertencia:  “Porque éstos son días de venganza: para que se cumplan todas las cosas que están escritas”. Lucas 21:22.

La Sentencia:  “Y saliendo del templo, le dice uno de los discípulos, Maestro, mira que piedras y que edificios—refiriéndose al templo de Jerusalén— y Jesús respondiendo, le dijo: ¿ves estos grandes edificios?

No quedará piedra sobre piedra que no sea derribada”. Marcos 13:1 y2.

Su ejecución:

“El ejército romano dirigido por Tito sitió y conquistó la ciudad de Jerusalén que había estado ocupada por los defensores judíos desde el año 66 D.C.  La ciudad y su famoso templo fueron arrasados en el mismo año—70—de su conquista.

Algunos estudiosos sostienen que en realidad la destrucción de Jerusalén y el templo libera a la iglesia cristiana, para cumplir con su principio de religión universalista destinada a todo el mundo”.  Fuente: sitio de Jerusalén.

En esa acción destructiva por las hordas romanas, hubo miles de judíos muertos que defendieron con su vida la ciudad amada.  También miles de ellos fueron tomados como esclavos o enviados al exilio.  Dios permitió que quedarán restos de esa fortificada ciudad, cuyos muros son testigos mudos de aquel episodio de destrucción y muerte.  Dichas paredes son conocidas en la actualidad como: “Muros de los Lamentos” a cuyo sitio llegan judíos de todo el planeta a elevar sus plegarias al Dios Omnipotente. 

Actualmente los restos de la ciudad conocida como Jerusalén del Este permanece bajo custodia del pueblo hebreo desde 1967, año donde libró la guerra denominada de los 6 días logrando recuperar en ese conflicto bélico la ciudad amada, que se yergue como capital eterna del pueblo judío.

Las partes exaltadas arriba, hacen énfasis que una vez las legiones romanas destruyen Jerusalén y el templo, la adoración a Dios se universaliza, es decir, que todo pueblo o nación tiene acceso libre a rendirle culto al Altísimo Dios, ya no sería únicamente en Jerusalén.  Por ello, Pablo expone: “Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos limpias, sin ira ni contienda”. 1ra Timoteo 2:8.

CONDICIÓN ACTUAL DEL INCRÉDULO PUEBLO JUDÍO

Como expusimos, el Hijo de Dios y los apóstoles predicaron incansablemente el evangelio de fe a la nación sionista; de cuya proclama de las buenas nuevas, solo el remanente—los 144 mil judíos— renunciaron a los 613 preceptos de la ley de Moisés y se acogieron al evangelio de fe de Jesucristo, quedando casi una nación en rebeldía e incredulidad.  “¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos si lo han alcanzado; y los demás fueron endurecidos”. Romanos 11:7.

EL FUTURO REDENTOR DE LA NACIÓN SIONISTA

 Pablo lo explica en términos claros y precisos.  “Y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello—el libro del primer pacto de la ley— que había de ser abolido.  Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado.  Pero cuando se conviertan al Señor, el velo será quitado”. 2da Corintios 3:13-16.  Que así sea. Amén.

Concluido.

LA IGLESIA DE DIOS Y SU TEMATICA

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