fbpx

“Porque el fin de la ley es Cristo, para justicia a todo aquel que cree”. Romanos 10:4

En nuestro artículo anterior tratamos a través del examen bíblico, si en la era evangélica existen personas en calidad de profetas y profetizas; cuyas funciones—como estudiamos—las invalida las Santas Escrituras. 

En esta exposición estudiaremos al tenor de las páginas sagradas, lo relativo a la ley que expone Mateo.  

Podríamos definirla así: “La ley llega hasta Juan”.  A Juan el Bautista le fue delegado este papel de iniciar en la etapa del evangelio la introducción de la fe de Jesucristo; marcando así el inicio del fin de la era de la ley de Moisés que había regido por siglos a la nación hebrea.  Juan el Bautista estaba mentalizado de que el cambio de la ley de Moisés a la fe de Jesús iba a ser harto difícil, por tener ante sí la oposición férrea de una nación sionista acoplada a ese sistema.  Juan, sabía que el propósito del nuevo pacto realizado por Jesucristo, tenía como prioridad salvar a Israel.  “Y respondiendo dijo:–Jesucristo—soy enviado solamente a las ovejas perdidas de la casa de Israel”. Mateo 15:24 versión DHH.  Más tarde esta misma comisión sería delegada a los apóstoles. “A estos doce envío Jesús, a los cuales dio mandamiento, diciendo: por el camino de los gentiles no iréis, y en ciudad de samaritanos no entréis; más id antes a las ovejas perdidas de la casa de Israel.  Y yendo predicad, diciendo: el reino de los cielos se ha acercado”. Mateo 10:5-7.  Juan, hacía lo propio reconviniéndolos de la transformación a la fe de Jesucristo.  “De Jerusalén, de todo el valle del Jordán y de toda Judea salían al desierto a escucharlo.  A los que se reconocían pecadores los bautizaba en el rio Jordán; y si entre los que iban a bautizarse había muchos fariseos y saduceos, les decía abiertamente: “hijos de víboras, ¿quién les dijo que así podrían escapar de la ira venidera de Dios? antes de bautizarse demuestren que están arrepentidos.  No crean que les va bastar decir que son judíos y descendientes de Abraham”. Mateo 3:5-9 versión Al Día.  

Con la incursión de Juan el Bautista empezaba gradualmente a separarlos de la ley de Moisés.  Este proceso de cambio lo expresa Pablo a los judíos que residían en Galacia.  “Antes de que llegaran los tiempos de la fe, la ley nos guardaba en espera de la fe que se iba a revelar.  Para nosotros—los judíos— ella fue la sirvienta que lleva al niño a su maestro: nos conducía a Cristo, para que al creer en El fuéramos justos por medio de la fe.  Al llegar entonces la fe, esa sirvienta—la ley de Moisés—no tiene ya autoridad sobre nosotros”. Gálatas 3:23-26.

Ahora bien, esta ley, ¿en qué tiempo fue promulgada y en qué consistía?  Se escribió en un libro por mano de Moisés en la dispensación levítica.  “Mirad, yo os he enseñado estatutos y derechos, como Jehová mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para poseerla.  Guardadlos, pues, y ponedlos por obra: porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia en ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: ciertamente pueblo sabio y entendido, gente grande es esta.  Porque ¿qué gente grande hay que tenga estatutos y derechos justos, como en toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros? Deuteronomio 4:5, 6 y 8.  Así, el pueblo judío recibía de manos de Moisés un legado escrito cuyo contenido estaba orientado a establecer derechos y obligaciones a la nación hebrea para convivir en paz y armonía.  Dicha ley estaba contenida en el libro del pacto—el primero—.  “Y tomó el libro de la alianza, y leyó a oídos del pueblo, el cual dijo: haremos todas las cosas que Jehová ha dicho, y obedeceremos”. Éxodo 24:7.  Esta ley, cuyo volumen estaba registrada en el libro del pacto, se dio según la cronología en el año 1451 A.C. ;una vez que Israel fue liberado de la esclavitud de Egipto.  “Ésta, pues, es la ley que Moisés propuso delante de los hijos de Israel.  Estos son los testimonios y estatutos y los derechos que Moisés notificó a los hijos de Israel, cuando hubieren salido de Egipto”. Deuteronomio 4:44 y 45.

¿Y en qué año Jehová dio a Moisés los diez mandamientos? La cronología establece que este gran acontecimiento se dio en el año 1491 A.C. 

“Y Jehová dijo a Moisés: escribe tú estas palabras; porque conforme a estas palabras he hecho la alianza contigo y con Israel. 

Y él estuvo allí con Jehová 40 días y 40 noches; no comió pan ni bebió agua; y escribió en tablas las palabras de la alianza: las diez palabras”. Exodo 34:27 y 28.

En este contexto, los diez mandamientos o las diez palabras de vida, estaban incluidas en los 613 preceptos de la ley.  Sin embargo, precisa aclarar las diferencias que existen entre el libro de las obras de la ley y los diez mandamientos.

El libro del pacto de la ley, era transitorio.  “Y como acabó Moisés de escribir las palabras de esta ley en un libro hasta concluirse.  Mandó Moisés a los levitas que llevaban el arca del pacto de Jehová, diciendo: tomad este libro de la ley, y ponedlo al lado del arca del pacto de Jehová vuestro Dios y esté allí por testigo contra ti”. Deuteronomio 31:24-26.

¿Y las diez palabras de vida? “Y escribió en las tablas conforme a la primera escritura, las diez palabras que Jehová os había hablado en el monte, –favor  leer el capítulo 20 de Exodo—en medio del fuego, el día de la asamblea; y me las dio Jehová. 

Y volví y descendí del monte  y puse las tablas en el arca que había hecho; y ahí están como Jehová me mandó”.

Deuteronomio 10:4 y 5.

El libro de la ley, destaca que fue puesto de lado del arca. ¿Qué significa esto? Que la ley de Moisés tenía carácter temporal como expresa Pablo.  “Empero antes que viniese la fe, estábamos guardados bajo la ley, encerrados para aquella fe que había de ser descubierta.  De manera que la ley fue nuestro ayo—tutor, maestra, albacea, etc—fue para llevarnos a Cristo, para que fuésemos justificados por fe.  Más venida la fe, no estamos bajo la ley”. Gálatas 3:23 y 25.  La Versión al Día en el versículo 24 del capítulo 3 de Gálatas expone con suma claridad.  “Digámoslo de otra manera: la ley judía fue nuestra maestra y guía hasta que Cristo vino a justificarnos ante Dios por medio de la fe”.  La frase resaltada “hasta que”, no admite discusión de la temporalidad del libro de la ley, escrita por Moisés.  El diccionario la define como: “limitante, culminación, tiempo o conclusión de algo”.

Deseamos recordar que esta carta, Pablo la dedica a los judíos a manera de aclarar y convencer de la estéril observancia de la ley mosaica, una vez venida la fe promulgada por el Hijo de Dios.  Ellos,–no nosotros los gentiles—estaban bajo este régimen mosaico por siglos.  La frase trillada aquella: “Ahora ya no estamos bajo la ley”, es inadmisible y falsa, porque el pueblo gentil nunca jamás observó esas leyes.  Israel es la única nación que ha estado bajo ese sistema mosaico.  Para nosotros está disponible la fe y la gracia de nuestro Redentor.

En relación a las diez palabras de vida, el libro de Deuteronomio 10:4 y 5, expresa que fueron puestas dentro del arca-como lo expone la imagen arriba- y no del lado de ésta como ocurrió con el libro de la ley; ello significa que la ley moral es eterna.  Así lo confirma el Hijo de Dios.  “Porque de cierto os digo, que hasta que perezca el cielo y la tierra, ni una j ni una tilde perecerá de la ley, hasta que todas las cosas sean cumplidas”. Mateo 5:18.

Tratamos en una forma simple y llana explicar esta parte de la ley que mantiene confundido a la mayoría del sector evangélico por desconocimiento de la historia del pueblo judío. Confiamos en el Altísimo Dios que a medida que desarrollemos esta exposición, sea entendida y razonada una vez que se desechan los prejuicios que rodean este controversial punto doctrinal.

Con lo expuesto, creemos que estamos preparados para conocer parte de las interioridades de los 613 preceptos que compila el libro del pacto de la ley. Por falta de espacio haremos mención solamente de algunos puntos de los preceptos, para que el lector pueda fijarlos de una manera clara y definida.

  • “Circuncidar a todo varón descendiente”. Génesis 17:12.
  • “Matar a los hechiceros”. Exodo 22:18.
  • “No tatuarse ninguna parte del cuerpo”. Levitico 19:28.
  • “Igualmente el que maldijere a su padre y a su madre, morirá”. 
  • “Si un sacerdote ungido pecare según el pecado del pueblo, ofrecerá a Jehová, por su pecado que habrá cometido, un becerro sin tacha para expiación”. Levitico 4:3.
  • “Matar el cordero de la pascua”. Éxodo 12:6.  “No comer del sacrificio más allá del tiempo en que debe ser comido”. Levítico 7:18.
  • “No comer de las ofrendas fuera de Jerusalén”. Deuteronomio 12:17.
  • “Ofrecer un sacrificio en cada luna nueva”.

En el libro de la ley de Moisés sobresalen los siete sábados ceremoniales, registrados en el capítulo 23 de Levítico. 

Los días de reposo ceremoniales— siete en total según Levítico 23:16—daban acompañamiento a algunas fiestas, así:

Yavè habló a Moisés y le dijo: habla a los hijos de Israel y diles: el día primero del séptimo mes será para ustedes un sábado solemne”… Levítico 23:23.

Otro sábado ceremonial se observaba en el día del perdón.  “Será para ustedes un sábado solemne; harán penitencia en el día nueve del mes por la tarde, y hasta en la tarde del día siguiente observarán el sábado”.  Levítico 23:28 y 32.  En esta parte apreciamos que los sábados ceremoniales se celebraban en cualquier día, dependiendo de la fecha de las fiestas rituales dedicadas a Jehová; sin embargo, la última parte de este versículo hace referencia al sábado semanal registrado en la ley moral.

En las festividades de las cabañas, existía en el libro de la ley otro sábado ceremonial.  “El primer día será un sábado solemne, igual que el octavo”. Levítico 23:40.  Los restantes sábados rituales los registran los versículos 21, 28 y 35.  Jehová era Celoso en que en las principales fiestas no omitieran los sábados ceremoniales. “Éstas son las solemnidades de Yavé en que ustedes convocarán a una reunión sagrada para ofrecer a Yavé sacrificios por el fuego, holocaustos y ofrendas, víctimas y libaciones, cada cosa en su día; sin contar los sábados de Yavé” . Levítico 23:37.

Con el anuncio de Juan el Bautista como iniciador de la fe a través de Jesucristo, esas viejas modalidades del pueblo judío tenían que desaparecer.  Pablo califica en su conjunto a todos estos rituales descritos como:  “Obras de la ley”. Gálatas 3:10.  Pablo, nació en Tarso—actual Turquía—en los años 5 y 10, después de Cristo.  “Circuncidado al octavo día, del linaje de Israel, de la tribu de Benjamín, Hebreo de Hebreos; cuanto a la ley, Fariseo.  Cuanto al celo, perseguidor de la iglesia; cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible”. Filipenses 3:5 y 6. 

Saulo—antes de su conversión—el libro descrito de Filipenses ilustra su carácter y personalidad como: ardiente defensor de la ley de Moisés; formado fariseo—persona en la época de Jesús que se caracterizaba escrupulosamente por guardar los preceptos de la ley mosaica.  En cuanto a la observancia de los preceptos de Moisés irreprensible,–que no puede ser reprendido o reprochado por considerarse correcto—.  “Y en aquel día se hizo una grande persecución en la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y Samaria, salvo los apóstoles.  Saulo asolaba la iglesia, entrando por las casas y arrastrando hombres y mujeres los entregaba en la cárcel”. Hechos 8: 1-3.  No satisfecho por esas acciones Saulo solicita a las autoridades consentimiento legal para atrapar a los miembros de la nueva “secta” como los calificaba—Hechos 9:2—.  “Saulo estaba furioso y amenazaba con matar a todos los seguidores del Señor Jesús.  Por eso fue a pedirle al jefe de los sacerdotes unas cartas con un permiso especial.  Quería ir a la ciudad de Damasco y sacar de las sinagogas a todos los que siguieran las enseñanzas de Jesús, para llevarlos presos a la cárcel de Jerusalén”. Versión TLA.  Este era el celo vivo de Saulo; fiel a los propósitos de los 613 preceptos del libro de la ley. 

Su conversión llega, en el instante de perseguir a la iglesia rumbo a Damasco; cae derribado en tierra por un resplandor del cielo y una voz que le reclama: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Y respondiendo: ¿Qué quieres que haga?  Pierde la vista y con ayuda es trasladado a Damasco.  Ananías es el que recibe la comisión de restituirle la vista, no sin antes exponer al Señor el miedo que le inspiraba por sus antecedentes.  El Señor le conmina a ir, porque era instrumento escogido que llevaría el mensaje a los gentiles.  Posterior a su conversión predica la fe de Jesucristo ante el asombro de todos que decían ¿no es este el que asolaba a Jerusalén a los que invocaban este nombre?  Los judíos no estaban de acuerdo con el repentino cambio de la ley de Moisés a la fe de Jesús y los confundía.  Por ello, hacían planes para matarlo.  Capítulo 9 del libro de los Hechos parafraseado. Mas tarde convertido en apóstol, confiesa haber perseguido a la iglesia de Dios:  “Porque yo soy el más pequeño de los apóstoles, que no soy digno de ser llamado apóstol, porque perseguí a la iglesia de Dios.” 1ra Corintios 15:9.

Pablo principia su ministerio de fe en favor de sus compatriotas.  Reitera como testimonio  sus acciones anteriores en favor de la ley de Moisés.  “Porque ya habéis oído acerca de mi conducta otro tiempo en el judaísmo, que perseguí sobremanera a la iglesia de Dios y la destruía.  Y aprovechaba en el judaísmo sobre muchos de mis iguales en mi nación, siendo  más celoso que todos de las tradiciones de mis padres”.  Gálatas 1:13 y 14.  E inicia con una interrogante: “¿Pues de qué sirve la ley? Fue puesta por causa de las rebeliones, hasta que viniese la simiente a quien fue hecha la promesa, ordenada aquella por los ángeles en la mano de un mediador”. Gálatas 3:19. Enseguida pregunta: “¿Luego la ley es contra las promesas de Dios? En ninguna manera: porque si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la ley”. Gálatas 3:21.  ¿Por qué explica Pablo que no es contraria la ley a las promesas de Dios?  Porque esta—la ley de Moisés—fue el conducto, insistimos,  que llevó a los judíos a la fe de Jesucristo.  Gálatas 3:24.  Una vez llegaba la fe de Jesucristo,  concluía la ley.  Por eso Pablo enfáticamente afirma. “Porque el fin de la ley es Cristo para justicia para todo aquel que cree”. Romanos 10:4.

Aparte, el versículo 18 de este capítulo, habla de la promesa de Dios hecha a Abraham y expone: “Porque si la herencia es por la ley, ya no es por la promesa: empero Dios por la promesa hizo la donación a Abraham”.  ¿De qué herencia habla Pablo y en qué consistía?  “Porque toda la tierra que ves, la daré a ti y a tu simiente para siempre”. Génesis 13:15.

La promesa: “Y haré tu simiente como el polvo de la tierra; que si alguno podrá contar el polvo de la tierra, también tu simiente será contada”. Génesis 13:16.  Pablo ratifica la promesa de Jehová hecha a Abraham.  “Para que la bendición de Abraham fuese sobre los gentiles en Cristo Jesús; para que por la fe recibamos la promesa del Espíritu”.  Gálatas 3:14.  Y remarca: “Esto pues digo: que el contrato confirmado de Dios para con Cristo, –Jesús daría seguimiento a la promesa de fe dada al patriarca—la ley que fue hecha 430 años después, no la abroga, para invalidar la promesa”. Gálatas 3:17.  Pablo, trata de explicar a sus conciudadanos el nuevo modelo de salvación a través de la fé; y que dicha promesa la había recibido Abraham.  Las Santas Escrituras define tres dispensaciones: la Patriarcal, Levítica y Evangélica.  La promesa se originó en la época patriarcal—es oportuno aclarar que el cuarto mandamiento el sábado, también se instituyó en la era patriarcal, Génesis 2:2 y 3.  Posteriormente fue trasladado junto con los nueve puntos restantes a la dispensación evangélica, como ley o mandamientos de carácter moral— y jamás en la era levítica; período en que se escribieron los 613 preceptos de la ley de Moisés. 

Y es que era una tarea titánica de Pablo y los apóstoles, de tratar de persuadir a la nación sionista de abandonar un sistema mosaico que por centurias había observado.  Al pueblo le era complicado aceptar que solo el recibimiento del Hijo de Dios y el acto del bautismo bastaba para ser salvo. “Como judíos cristianos, sabemos muy bien que nadie puede justificarse ante Dios obedeciendo nuestras leyes, pues solo se logra por la fe en Jesucristo que libra del pecado.  Nosotros también hemos confiado en Jesucristo, y somos salvos por esa fe y no porque hayamos observado la ley judía.  Nadie se salva por tratar de cumplirla”.  Gálatas 2:16 versión Al Día.

Los amonestaba que todos los sacrificios, ritos, comidas y bebidas ceremoniales habían quedado sin efecto una vez que el Hijo de Dios muriera en la cruz del calvario.  “Porque Cristo es nuestra paz, el que de los dos pueblos hizo uno solo, destruyendo en su propia carne el muro, el odio, que les separaba la ley con los preceptos y sus mandatos”.  Efesios 2:15 versión Latinoamérica.

También les decía: “La prueba acusatoria que había contra ustedes, es decir, la lista de mandamientos que no habían obedecido, quedó anulada, clavada en la cruz de Cristo.  “Así que nadie los critique a ustedes por cuestiones de comidas o bebidas, ni porque no celebran las festividades judías ni sus ceremonias ni luna nueva ni sus sábados”—los sábados ceremoniales descritos en el capítulo 23 de Levítico, Colosenses 2:14 y 16.

Pablo, insistía a su nación con profundo pesar,  que la práctica de la ley mosaica era innecesaria y obsoleta para la salvación.  “Hermanos, el deseo de mi corazón y mi oración a Dios por los israelitas es que alcancen salvación”.  Romanos 10:1 versión DHH.

No obstante la resistencia al cambio Pablo y los apóstoles comenzaron a ver los frutos de la predicación de fe a los judíos.  “Y crecía la palabra del Señor, y el número de los discípulos se multiplicaba grandemente en Jerusalén; también muchos de los sacerdotes obedecían a la fe”. Hechos 6:7; 2:41, etc. Ante el avance de la predicación de los apóstoles, aparece en escena un grupo de judaizantes que se nombraban ser del grupo de la circuncisión dispuestos a frenar la marcha de la obra evangelizadora.  Ante ello, ¿qué estrategias deberían adoptar los apóstoles? ¿Y en que condición estaban los nuevos conversos gentiles que aceptaban la fe de Jesucristo, en medio de la crisis que alentaban los agitadores?

¿Y cómo manejó en su tiempo, el Señor Jesucristo su enseñanza de salvación basada en la fe, frente a los que defendían ardientemente la tesis de la ley de Moisés? 

Continuará… 

LA IGLESIA DE DIOS Y SU TEMATICA

Impactos: 10