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“Todas las cosas me son lícitas, Más no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, más yo no me dejaré dominar de ninguna.” 1ª. Corintios 6:12

Por  Enrique Gordillo Mazariegos

Introducción:

     Como el título de nuestra temática hace referencia a la Ética y Moral, es imprescindible hacer diferencia de ambos vocablos para su debida aplicación.      Ética:” Estudia la moral y determina que es lo bueno y como se debe actuar.”

     Moral: “Nos permite actuar de una manera determinada y nos faculta saber, que debemos hacer en una situación concreta”.  Enciclopedia Encarta.     Intentaremos abordar este estudio desde esta óptica y ubicar cada mandamiento justo como lo exige la norma.

     La ley de Dios fue otorgada originalmente a Israel en dos tablas de piedra “Y dio a Moisés, cuando acabó de hablar con él en el monte de Sinaí, dos tablas del testimonio, tablas de piedra escritas con el dedo de Dios” Éxodo 31:18.     

En la dispensación evangélica fue elevada al plano espiritual “…pondré mis leyes en las mentes de ellos, y sobre su corazón las escribiré” Hebreos 8:10.   Bajo este contexto la ley de Dios debe observarse a través de un régimen de valores que conlleve a la práctica de una sana conducta.  

     Primer Mandamiento:

“No tendrás dioses ajenos delante de mi” Éxodo 20:1.

      En este punto de la ley, Dios es categórico al presentarse como único: “No hay Dios, sino yo, no hay Fuerte; no conozco ninguno” Isaías 44:8.  Dios exige para sí absoluta adoración, y no permite en materia de idolatría sustituto alguno “Mirad a Mi, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más”  Isaías 45:22.

     Israel al abandonar Egipto llevó la misma consigna “Oye, pues oh Israel, y cuida de ponerlos por obra para que te vaya bien en la tierra que fluye leche y miel, y os multipliquéis; como te ha dicho Jehová el Dios de tus padres.  Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es” Deuteronomio 6:3-4.  Este fue también el sentir de David “Porque ¿Quién es Dios sino solo Jehová”? Salmos 18:31.  Y del Señor Jesucristo “Y esta es la vida eterna, que te conozcan a Ti, el único Dios verdadero…”Juan 17:13.

Segundo Mandamiento:

     “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra” Éxodo 20:4.

“Arriba en el cielo”:

     En este punto el Señor advierte no hacer representaciones en que el hombre pueda incurrir en idolatría “El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en el hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas” Hechos 17:24.  Es muy común observar imágenes o retratos del Señor Jesucristo en algunos templos el cual es objeto de culto.  Dios, no delega, su representación en ninguna imagen o escultura hecha por mano de hombre: “pues Él es quien da a todos vida y aliento y todas las cosas” Hechos 17:25.

     En esta dispensación del evangelio Dios demanda que la adoración la efectuemos directamente a El a través de medios inmateriales “Dios, es espíritu y los que le adoran, en espíritu y verdad es necesario que lo adoren” Juan 4:24.  Resistirse a este mandato es falta de ética y una ofensa grave al Altísimo dador de todas las cosas.

      Los ángeles,–que también habitan en el cielo—han sido objeto de adoración.  Diversas figuras de ángeles de apariencia masculina, femenina y de niños dominan la conciencia de millones de personas apegadas a la tradición.  No es propio de una persona de buen comportamiento de demandar ayuda a Dios a través de cosas creadas “porque en El fueron creadas todas las cosas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles; sean tronos, sean dominios, sean principados, sean potestades; todo fue creado por medio de El y para El” Colosenses 1:16.

Ejército de los Cielos:

     Al observar la historia a través de los anales divinos, contemplamos la actitud de algunas naciones –incluyendo a Israel—cifrar su esperanza en cosas que fueron hechas para determinada función.  El hombre que no permite que Dios tome el control de su vida camina a la deriva, ignora voluntariamente la invitación expresa al arrepentimiento: “Mirad a Mí, porque yo soy Dios, y no hay más Isaías 45:22.  Una vez que la humanidad desecha este llamamiento va en búsqueda de “otras opciones” que satisfagan sus necesidades.   

El caso de Israel: Que puso su mirada arriba –no precisamente en Dios— sino a los astros :

“las casas de Jerusalén, y las casas de los reyes de Judá, serán como el lugar de Tofet, inmundas por

todas las cosas sobre cuyos tejados ofrecen incienso a todo el ejército del cielo” Jeremías 19:13.

     El diccionario ilustrado de la biblia refuerza esta parte “Entre los paganos la adoración al sol estaba muy difundida.  Bet-Semes (Casa del sol) es un topónimo que celebra esto.  Los dioses Mitra, Aurora, Baal, Osiris, Samas, representaban al sol.  Hubo veces en que los israelitas se entregaron a éste culto.  Jeremías 8:2; Deuteronomio 17:3, etc.”

“Ni abajo en la tierra”:

    Esta parte del mandamiento hace referencia a los siervos del Señor que descansan en el polvo de la tierra.  Casi todos los apóstoles –Pablo, Andrés, Pedro, Esteban, Marcos, Santiago, Lucas, Juan, etc. —los han hecho símbolos de adoración, aun cuando no se tiene la menor idea del semblante de ellos.  El mandamiento es claro “guardad, pues, mucho vuestras almas; pues ninguna figura visteis el día que Jehová hablo con vosotros de en medio del fuego; para que no os corrompáis y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna, efigie de varón o hembra” Deuteronomio 4:15-16.  El Señor trata de explicar al pueblo, que en ese evento no adoptó ninguna representación o figura cuando reveló sus mandamientos.  Era su voz que se hacía sentir en todo el monte Sinaí.  No obstante, a esta declaración del Eterno, la historia expone la creación de esculturas o imágenes –como las de los apóstoles por ejemplo—cuyo fin es rendirles culto.

     Por ejemplo la nación de Grecia, según la historia, entre sus dioses destaca: Afrodita, Apolo, Artemisa

o Diana—esta diosa era exaltada en los tiempos del apóstol Pablo—Hechos 19:27.

     Entre los egipcios sobresalieron: Isis, Neftes, Osiris, etc.

     Roma: Minerva, Ninfa, Jano, etc.

     En la era cristiana –cuando Roma tenía el imperio mundial—“se construyó la primera imagen de madera de la virgen María que fue aprobada por el papa Clemente octavo en el año mil seiscientos uno; además de aprobar su advocación –es el título que se le concede a una capilla o iglesia que venera a un santo” Fuente:  Wikipedia.  Contrario a la prohibición del Eterno de fabricar imágenes, Roma hizo lo propio con María, con infinidad de representaciones, ha sido objeto de veneración y gloria como producto de su “inmortalización”, “otorgada” por los obispos de Roma.  Lo sorprendente en este caso que María, virtuosa y santa mujer era de origen israelita, convertida al evangelio y como tal, jamás practicó la idolatría, y descansa en el seno de la tierra en espera de su resurrección cuando venga el Hijo de Dios.  En similar situación están los apóstoles pilares de la iglesia primitiva que con rigor rechazaron el culto a las imágenes en todas sus manifestaciones.  1ª.Corintios 10:14; Revelación 9:20-21; Romanos 1:22-23; 1ª. De Juan 5:21, etc.

 “Ni en las Aguas debajo de la Tierra”:

     El Omnisciente Dios, conocedor del futuro de todas las cosas –Isaías 46:10—sabía que desde lo primero hasta lo postrero de la humanidad, el hombre buscaría con afán medios prohibidos para exaltar la idolatría; y en este versículo hace énfasis en los animales acuáticos.  No obstante a esta prohibición, un sector religioso afirma que la figura del pez es un símbolo del cristianismo. 

¿Los siervos del Señor de la iglesia primitiva hicieron suya ésta práctica? ¿La historia y la palabra de

Dios, afirman esta nueva modalidad del cristianismo de hoy?

      Las crónicas, sobre este punto exponen: “La popularidad del pez como símbolo cristiano se debe al famoso acróstico que consiste en que las letras iniciales de cinco palabras que forma la palabra griega, significa pez (Ichthys) que describen brevemente quién es Cristo y la razón de que sea adorado por los creyentes.  Fue empleado por los primeros cristianos como un símbolo secreto.  También era usado secretamente cuando dos personas que no se conocían muy bien, se veían nuevamente, una de ellas le hacía la mitad del símbolo del pez en la palma de la mano a uno al saludarlo, y el otro respondía haciendo la otra mitad si también era ferviente cristiano.  Influyen también las condiciones astrológicas de la “Era de Piscis” ya que la conjunción aurea de Júpiter y Saturno tuvo lugar en el año VII. A.C.  Se Interpretó que Jesús era la primera deidad cósmica de los peces.” Fuente Wikipedia.

     Ahora bien, ¿cuál es el origen de ésta cultura pagana?.  “La diosa afrodita salasia fue adorada por sus seguidores en su sagrado día viernes; que comían pescado y participaban en orgías.  Otra deidad pez fue la babilónica conocida entre los griegos como oames, similar a la del pez deidad de los filisteos.  El hinduismo uno de sus símbolos es un pez, tanto griegos como romanos miembros de otras culturas paganas usaron el símbolo del pez antes de la era cristiana”. Fuente Wikipedia.

     Como explica la fuente esta cultura de idolatría ¡tuvo su esplendor antes de Jesucristo!, ¿Por qué entonces se practica en este tiempo?  No es ético arrastrar antiguas costumbres heréticas para adaptarlas al cristianismo de hoy.  Moisés había prohibido la utilización de la figura del pez para determinados fines: :“Para que no os corrompáis  y hagáis para vosotros escultura, imagen de figura alguna; figura de ningún animal que se arrastre sobre la tierra, figura de pez alguno que haya en el agua debajo de la tierra” Deuteronomio 4:16 y 18.  No obstante, a esta prohibición de los arcanos divinos, ¿ha hecho eco en el cristianismo de hoy en día?  Es muy común observar en los vehículos de los que apoyan esta disposición, la figura de un pez en cuyo interior aparece el nombre de la bendita persona del Nazareno.  El Señor hace sentir su enojo por esta ignominia“ ¿A qué, pues, haréis semejanza a Dios o a qué imagen le compararéis?  ¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis dice el Santo”? Isaías 40:18 y 25.  Del uso de esta imagen ha sido la base del lema de: “pescadores de hombres”, sin embargo, para este fin no es lícito usar esta figura que sutilmente puede conducir a la idolatría.  El mandamiento es determinante: “No te harás imagen”. Punto. 

Dioses Modernos:

     Paralelo a las imágenes que hemos descrito, existen hoy en día ídolos que han sido concebidos en la mente humana en forma abstracta.  

     Ya hemos referido que los astros como el sol eran adorados como divinidades –Deuteronomio 4:19–; no obstante ser creación de Dios, cuya función es proveer la luz diurna al planeta –Jeremías 31:35–.  Sin embargo, cada época fabrica sus propios ídolos, cuyas acciones están ligadas íntimamente al contexto cultural de los pueblos.

     Hoy en día, las masas se involucran por ejemplo, a las celebridades –actores, intérpretes, futbolistas de renombre, etc. —es notorio el desbordamiento de pasiones cuando contemplan algunos de estos personajes; incluso algunos “cristianos” forman parte de este círculo y no han podido ubicar al Señor como el centro de su vida.  Pablo, sobre este punto hace una fuerte amonestación “Esto, pues, digo y requiero en el Señor que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente.  Teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón” Efesios 4:17 y 18; o sea que como explica el versículo 19, las personas en esta situación, se insensibilizan y no perciben el llamado del Eterno de escapar de este ambiente de vanagloria.  

     Pablo, en otra de sus cartas hace sentir del ambiente que priva hoy en el mundo, en donde miles de personas son arrastradas por la seducción de sus estrellas “porque habrá hombres –hablando de los días finales de la humanidad—amadores de sí mismos, avaros, soberbios, amadores de los deleites –placer, delicia, embeleso, encanto, etc. —más que de Dios” 2ª.Timoteo 3:2 y 4.

     Por fin, el mundo sustituye a Dios por emociones pasajeras que ofrecen sus deidades, mediante la obstinación de sus carnales actos.

     Con relación a este punto ¿cuál fue la actitud del pueblo de Dios en los albores de la iglesia?  Según las crónicas, “los cristianos del primer siglo nunca participaron de los espectáculos que existían en la época imperial romana: Las carreras, las luchas de gladiadores, de animales y el teatro—esta última actividad llevaba consigo una fuerte carga de inmoralidad—Todos estos espectáculos chocaban abiertamente con la vivencia de la fe cristiana.  

Los siervos del Señor solo hacían uso del coliseo romano cuando eran los protagonistas forzados a ser

martirizados al filo de la espada o de las garras de una fiera. 

Una vez que el pueblo de Dios rechazó esas insanas diversiones la ley romana los calificó de antisociales y de un peligro para la humanidad” Fuente: Wikipedia.

Reflexión: Apreciable hermano ¿Cree usted que esas exigencias, de la iglesia primitiva son las mismas para el pueblo de Dios de hoy? ¿O quizás piense que por ser la iglesia de antaño haya sido anticuada?

     En otro orden, la iglesia actual ya no lidia con imágenes o esculturas que la puedan conducir a la idolatría.  Hoy existen medios casi imperceptibles para ubicarla.  Por ejemplo,  amor excesivo por un objeto o cosa—posesiones, trabajo, diversiones, etc. —o por una persona—un hijo, un cónyuge, etc.  Incluso por uno mismo; los cuidados excesivos para guardar la apariencia física etc. ¡Cuidado! Porque puede ser que en lo interno de nosotros poseamos esa estatuilla invisible que nos gobierna y somete. 

Satanás es el primer interesado que desplacemos al Señor de nuestra vida, incluso puede hacer uso de la tecnología moderna para lograrlo; por ejemplo, una persona adicta al internet, redes sociales, twitter, Facebook, etc.  

Cualquier cosa que sea el centro de nuestra vida, conducirá irremediablemente a la ruptura de nuestra relación con Dios.  No es ético eliminar de nuestra existencia al Ser que nos provee todo.

“No te Inclinarás a ellas ni las Honrarás.” 

     Este mandato es explícito, de no inclinarse ante los ídolos tangibles e intangibles, menos aún darles honra, porque solo el Señor es digno de alabanza y de adoración, como está escrito: “Al Señor tu Dios adorarás, y a Él  solo servirás” Lucas 4:8.  Desobedecer este mandamiento implica sufrir la muerte segunda “pero los cobardes e incrédulos, los abominables y los homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda” Revelación 21:8. 

“…Porque Yo Soy Jehová tu Dios Fuerte, Celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen” Éxodo 20:5.

     Intentaremos analizar brevemente, el Celo de nuestro Dios.  Celos no patológicos –enfermizo, morboso, malsano, etc. —que padecen los tejidos sociales de nuestra sociedad.

     Veamos el Celo que tuvo el Hijo de Dios en la casa –templo—de su Padre “Y halló en el templo a los que vendían bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas allí sentados.  Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, a las ovejas y a los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas; y dijo a los que vendían palomas: quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado.  Entonces se acordaron sus discípulos lo que está escrito: “El Celo de tu casa me consume” Juan 2:14 y 16.  El Mesías en su ejercicio ministerial estaba dedicado al templo; de allí su esmero por evitar que la convirtiesen en casa de mercaderes.  Este era su Celo por vigilar la verdadera función del templo, cuyo sitio estaba reservado para la adoración del Padre.

     Volviendo al versículo cinco de Éxodo veinte, en cuyo sitio nos hace sentir su Celo; ¿Por qué esta expresión del Santo de Israel? ¿Qué mensaje nos da en este enunciado?, “no andaréis en pos de dioses ajenos, de los dioses de los pueblos que están en vuestros contornos; porque el Dios Celoso, Jehová tu Dios, en medio de ti está, para que no se inflame el furor de Jehová tu Dios contra ti, y te destruya sobre la tierra” Deuteronomio 6:14.  Este es su Celo santo cuando se le sustituye por otro dios en cualquier figura.  “Le enojaron con sus lugares altos, y le provocaron a Celo con sus imágenes de talla.  Lo oyó Dios y se enojó” Salmos 78:58 y 59.   

La parte final del segundo mandamiento del Señor será analizada en la conclusión de ésta temática.

Continuará…

LA IGLESIA DE DIOS Y SU TEMATICA

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