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“Porque las cosas que se escribieron antes, para nuestra enseñanza se escribieron…” Romanos 15:4

Por  Enrique Gordillo Mazariegos

Es imprescindible hacer un sumario de la primera exposición del estudio que nos ocupa, en cuyo contenido estudiamos los dos primeros mandamientos de la ley moral.  En el primero, el Señor se presenta como único Dios y es categórico al condenar la adoración a otros dioses—Éxodo 20:4; Isaías 44:8. Etc.—. Posterior a este punto el Eterno prohíbe—segundo mandamiento—hacer imágenes o esculturas de lo que está en el cielo, abajo en la tierra, y en las aguas debajo de la tierra—Éxodo 20:4—.  Este mandamiento está explicado en la primera parte de este estudio.  En este mismo trozo Jehová manifiesta su celo y demanda a su pueblo sumo cuidado por sus santos negocios—2da de Corintios 9:2.—.

TERCER MANDAMIENTO:

“No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano”. Éxodo 20:7.

A este mandamiento no se le otorga su verdadero valor ético, porque es muy frecuente tomar o jurar por el inmaculado nombre de nuestro Dios en cualquier circunstancia de la vida.  Sin embargo, este mandamiento lleva implícita la condena cuando se infringe deliberadamente; por lo que este punto de la ley moral tiene tanto mérito como el resto que conforma el santo decálogo. En la antigüedad Dios le otorgó a su pueblo la facultad de jurar por su nombre.  “A Jehová tu Dios temerás, y a El solo servirás y por su nombre jurarás”. Deuteronomio 6:13.  Si leemos con atención el contenido de este versículo, Dios permite jurar en su nombre, a aquellos que le temen y le sirven, porque estaba seguro que sus siervos harían algún juramento apegados a la verdad.  “Temerás a Javé, tu Dios; a El servirás e invocarás su nombre si debes hacer algún juramento”. Versión Latinoamérica.  Este era el respaldo que Dios concedió a su antiguo pueblo en diversas circunstancias.

Paralelo a la facultad que concedía a sus siervos de jurar por su nombre, estaba también la prohibición de no hacerlo en forma infundada; “y no jurareis falsamente por mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios. Yo Jehová”. Levítico 19:12.

CASO DE ABRAHAM

“Aconteció en aquel mismo tiempo que habló Abimelec, y Ficol príncipe de su ejército, a Abraham, diciendo: Dios está contigo en todo cuanto haces.  Ahora, pues, júrame aquí por Dios, que no faltarás a mí, ni a mi hijo ni a mi nieto, sino que conforme a la bondad que yo hice contigo, harás tu conmigo, y con la tierra en donde has morado.  Y respondió Abraham: yo juraré”. Génesis 21:22-24.   ¿Quién era Abraham? “Por cuanto oyó Abraham mi voz, y guardó mi precepto, mis mandamientos, mis estatutos y mis leyes”. Génesis 26:5.  El patriarca caminó con Dios con fidelidad a sus mandamientos y se constituyó como su amigo, “pero tú, Israel, siervo mío eres; tú, Jacob, a quien yo escogí descendencia de Abraham mi amigo”. Isaías 41:8.  ¡Abraham era amigo de Dios¡ y no faltó a la ètica de jurar en vano en su nombre.

EN LA ERA DE LA GRACIA

En esta dispensación el Señor Jesucristo invalida la facultad de jurar por su nombre, como en el pasado.  “Además habéis oído que fue dicho a los antiguos: no perjurarás,–falsedad, incumplimiento, etc.—sino cumplirás al Señor tus juramentos.  Pero yo os digo: no juréis en ninguna manera; ni por el cielo porque es el trono de Dios; ni por la tierra porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey. 

Ni por tu cabeza jurarás, porque no puedes hacer blanco o negro un solo cabello.  Pero sea vuestro

hablar: Sí, si; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede”. Mateo 5:33-37. 

Las palabras del Señor son más que elocuentes y en su narración expone: “no juréis en ninguna manera”.  Es muy común escuchar frases como éstas: “te lo juro por Dios”, “por Dios que está en los cielos”; peor aún: “te maldigo en el nombre de Dios, etc”.  ¿Por qué nos apropiamos de algún juramento, para tener certeza de la verdad?  La parte final del versículo 37 del libro de Mateo explica: “si alguien trata de reforzar su palabra con un juramento es porque hay algo en él que se presta a duda” versión Al Día.  Esta acción lleva implícita la maldad y esta se revierte en contra del que la pronuncia, “tu maldad te castigará”. Jeremías 2:19 primera parte.  Es inmoral invocar el nombre de Dios apoyándose en un juramento.  Los siervos de Dios practicantes de los valores éticos deben apoyarse siempre en la verdad; “por lo tanto, di siempre sí o no y nada más”. Mateo 5:37 versión Al Día.

Una corriente teológica afirma que el juramento está vigente en esta dispensación evangélica, y fundamenta su tesis en el conjuro de Caifás y el juramento que pronuncia el ángel en Revelación capitulo 10.

Estudiemos por separado éstas dos partes que aparentemente restablece el juramento en esta dispensación.

EL CONJURO DE CAIFÁS

La noche del catorce de nisan el Hijo de Dios es aprehendido y puesto a la disposición de Caifás integrante del concilio compuesto por los principales sacerdotes y ancianos de la élite hebrea y como autoridad tenía la facultad de juzgar o liberar al Señor Jesucristo, señalado de diversos “delitos”.  Una vez estuvo frente a Caifás, éste, hizo  gala de su alta investidura de sumo sacerdote y  dijo al Maestro: “Te conjuro por el Dios viviente que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios”. Mateo 26:63 segunda parte.  Conjuro no es juramento; ambos vocablos son diametralmente opuestos.  Veamos algunos sinónimos de juramento: promesa, palabra, compromiso, voto, etc.

Conjuro y sus sinónimos: conspirar, tramar, conminar, amenazar, apercibir, etc.  Partiendo de estos sinónimos se explica que en el interrogatorio que hizo Caifás a Jesús, utilizó palabras que llevaban veneno, intriga, intimidación etc.

LA EXPRESION DEL ÁNGEL

“Y el ángel que vi en pie sobre el mar y sobre la tierra, levantó su mano al cielo y juró por el que vive por los siglos de los siglos, que creó el cielo y las cosas que están en él, y la tierra y las cosas que están en ella…”. Revelación capitulo 10:5 y 6.  En esta parte es fácil apreciar que el ángel no hace el juramento en nombre propio, sino en calidad de mensajero, es decir que adoptó la representación del Señor, “porque mi nombre está en él”. Éxodo 23:20 y 21 última parte.  

¿Por qué no debemos tomar o jurar en el nombre de Dios?  Existen razones valederas para no transgredir esta parte de la ley moral.

  1. Porque Dios es tres veces Santo. Isaías 6:3.
  2. Porque su nombre es temible. Salmo 111:9.
  3. Porque su nombre es santificado.—consagrado, glorificado, etc.— Mateo 6:9.

PORQUE NO DARÁ POR INOCENTE JEHOVÁ AL QUE TOMARE SU NOMBRE EN VANO. Éxodo 20:7. Última parte

“O si alguno jurare a la ligera con sus labios hacer mal o hacer bien, en cualquiera cosa que el hombre profiere con juramento, y si él no lo entendiere, si después lo entiende, será culpable por cualquiera de estas cosas”. Levítico 5:4.  Este versículo contiene una condena a cualquiera que pronuncia un juramento con rapidez.  Y es que a veces no meditamos lo que decimos y como explica el texto citado en el momento no entendemos las consecuencias.  Esta parte es clarísima, que al hacer un juramento para bien o para mal estamos incurriendo en pecado y por ende violando este punto de la ley moral de Dios.

El Señor no eximirá de culpa a todo aquel que atenta contra los principios de la ética y moral al tomar su Sublime y Santo nombre en cualquiera de las circunstancias de la vida.  “Pero sobre todo, hermanos míos, no juréis ni por el cielo, ni por la tierra, ni por ningún otro juramento; sino que vuestro sí sea sí y vuestro no sea no, para que no caigas en condenación.”. Santiago 5:12.

CUARTO MANDAMIENTO

“Acuérdate del día del sábado, para santificarlo.  Trabaja seis días, y en ellos haz todas tus faenas.  Pero el día séptimo es día de descanso, consagrado a Javé, tu Dios.  Que nadie trabaje; ni tú, ni tus hijos, ni tus hijas, ni tus siervos, ni tus siervas, ni tus animales, ni los forasteros que viven en tu país.  Pues en seis días Javé hizo el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto hay en ellos, pero el séptimo día Javé descansó, y por eso bendijo el sábado y lo hizo sagrado”. Éxodo 20:8-11. Versión Latinoamérica.

Este punto de la ley moral ha sido abordado con amplitud en exposiciones anteriores—recomendamos leer nuestra temática: “Descubra la Verdad acerca de la Ley y la Gracia—.  Reiteradamente se ha explicado de todos los atributos conferidos al sábado por el Altísimo, una vez que termina su santa obra.  La bendición que Dios otorgó al cuarto mandamiento no puede ser revocada.  Números 23:20.  No obstante, que Dios santificó este mandamiento como día de descanso para la humanidad, ha sido objeto de ataques infundados por desconocer en esencia su origen, a tal grado que dicho punto de la ley moral ha sido mutilado o modificado a través del tiempo.

La historia, fiel depositaria de sucesos que han trascendido en contra de el día del Señor, expone:

“El día sábado, sustituido por el día domingo como día de descanso.  Este día—domingo—tomó lugar gradualmente durante el segundo y cuarto siglo D.C. 

Empezó en las iglesias cristianas en Roma esparciéndose gradualmente. Los dirigentes de la iglesia romana tuvieron el apoyo del emperador Constantino quien decretó el domingo como día de reposo y era un crimen civil para todos aquellos que no acataran esa ordenanza”. Fuente Catechismus Concilitridenfinipars III. Cap. IV, 25. Ed. Paris. 467.

¡LA IGLESIA CATOLICA ADMITE HABER HECHO EL CAMBIO DEL DÍA DE REPOSO ORIGINAL—SÁBADO—POR EL DÍA DOMINGO¡

“Observamos el domingo en lugar del shabat—sábado—porque la iglesia católica en el consejo de laodisea—336 D.C.—transfiere la solemnidad del sábado a Sunday—domingo—“. Fuente: Biblioteca de artículos y articlety pageid 1228.

En este mismo contexto, la Enciclopedia Encarta, año 2003 expone “domingo, séptimo día de la semana civil y primera de la liturgia.  La palabra domingo se deriva del latín diessolis que significa día del sol, nombre de una fiesta romana pagana.  En los orígenes de cristianismo la observancia del domingo empezó a remplazar al shabat—sábado–.  A partir del siglo IV la legislación civil y eclesiástica reguló el trabajo y prescribió el culto dominical”.

Una vez que hemos presentado el testimonio de la historia con relación a la alteración que sufrió el decálogo divino—cambio del verdadero día de reposo—preguntémonos: ¿Es lícito trastocar los documentos divinos? Definitivamente es un acto inmoral desnaturalizar este precepto con todas las propiedades que Dios le adjudicó.  

Y es que la santa biblia es nuestra Sagrada Constitución y no existe derecho humano a hacer modificaciones en su contenido.  En la rama del Derecho, este ilícito se conoce como Usurpación y Falsedad Material e Ideológica.  Si las cortes terrenales tuvieran a su cuidado de vigilar de que estos preceptos no fueran modificados, seguramente los que alteran el contenido divino estarían cobijados bajo la impunidad; sin embargo, en la Constitución divina existe una sentencia ineludible para todos aquellos que la tergiversan: “Yo, por mi parte, declaro a todo el que escuche las palabras proféticas de este libro; a quien se atreva a añadirle algo, Dios añadirá sobre él todas las plagas descritas en este libro.  A quien quite algo de las palabras de este libro profético, Dios le quitará su parte del árbol de la vida y de la Ciudad Santa descritos en este libro”. Revelación  22:18 y 19. Versión Latinoamérica.

HOY EN DÍA, ¿LA IGLESIA TIENE EN ALTA ESTIMA ESTE PRECEPTO DIVINO?

¿El pueblo de Dios ha hecho suya las recomendaciones que el Altísimo hace para guardar con orden el día sábado?

“Ni de tratar tus negocios en el día santo; si tu llamas al sábado delicioso, y venerable al día consagrado a Javé; no haciendo tus negocios, ni arreglando ese día tus asuntos, entonces, te sentirás feliz con Javé”. Isaías 58:13 y 14. Versión Latinoamérica.

En esta parte haremos énfasis en la falta de respeto en que han caído algunos miembros en el día del Señor, que con sumo “esmero” preparan alimentos y bebidas que negocian.

Sobre este punto que está en discusión la palabra de Dios nos presenta su propia referencia del pueblo de Israel, cuyos actos de rebeldía se manifestaban en el día sábado.  “Un día de reposo que estaba en el campo vi a unos hombres que pisaban lagares, acarreaban haces de trigo, y cargaban los burros con vino, uvas, higos y todo tipo de producto que habían recogido aquel día para llevar a Jerusalén.  Me opuse a ellos inmediatamente.  También había algunos hombres de Tiro que traían pescado y toda clase de productos para venderlos en el día de reposo al pueblo de Jerusalén.  Entonces pregunté a los jefes de Judá: ¿Por qué están profanando el reposo?  ¿no bastó que nuestros padres hicieran esto para que Dios enviara las calamidades que vinieron sobre nosotros y sobre nuestra ciudad?  ¡Ustedes están acrecentando la ira de Dios sobre todo Israel al permitir que el día de reposo sea profanado de esta manera¡  Ordené que se cerraran las puertas de la ciudad a la caída de la tarde los viernes y que no se abrieran hasta que hubiera pasado el día de reposo.  Además envié a algunos de mis siervos para que vigilaran las puertas de modo que ninguna mercadería pudiera ser introducida en la ciudad en el día de reposo.  Los mercaderes y comerciantes acamparon a las afueras de Jerusalén un par de veces, pero yo les hablé duramente y les dije: ¿Qué hacen ustedes aquí acampando fuera de los muros?  Si lo hacen nuevamente los arrestaré.  Aquella fue la última vez que ellos vinieron en el día de reposo.  Y ordené a los levitas que se purificasen y que vigilasen las puertas con el fin de preservar la santidad del día de reposo”. Nehemías 13:15-22. Versión Al Día.

Estos eventos ocurridos en el pasado deben preocuparnos y no provocar la ira de Dios una vez que quebrantamos este mandamiento.  ¡Cuantos Nehemías necesitamos en este tiempo de la gracia que con celo y coraje defiendan  la santidad de este día!

“Y NO HAGAIS DE LA CASA DE MI PADRE CASA DE MERCADO” JUAN 2:16

En esta petición el Señor hace sentir su coraje santo por el uso indebido que algunos judíos hacían del templo, cuyo lugar está reservado exclusivamente para los oficios del Señor.  En esta acción el Hijo de Dios echó del templo a todos los que efectuaban negocios.  “Dentro del templo vio a los mercaderes que vendían bueyes, ovejas y palomas para los sacrificios y a los que cambiaban dinero detrás de unas mesas.  Sin vacilar, preparó un látigo con algunas ramas que encontró y los echó fuera junto con sus ovejas y bueyes; luego tiró al suelo las monedas de los cambistas, volcó la mesa y dijo a los vendedores de palomas: ¡Saquen esto de aquí ahora mismo!  ¡No conviertan la casa de mi Padre en mercado! Juan 2:14:16.  Ahora bien, ¿Habrá hecho eco esta advertencia de actos ilícitos en algunas Casas de Oración que con afán preparan viandas y bebidas para negociarlas dentro de la iglesia en el día sábado?  Nehemías que defendió con ardor el respeto del templo del Señor hacía referencia que por este ilícito la ira de Dios se había desencadenado al pueblo hebreo.  “¿Porque están profanando el reposo? ¿No bastó que nuestros padres hicieran esto para que Dios enviara las calamidades que vinieron sobre nosotros y sobre nuestra ciudad?” Nehemías 13.18.  En esta narración observamos la referencia que hace Nehemías a un evento en el cual los judíos habían recibido anteriormente un castigo por rebeldía al día del Señor y evitó a toda costa que se repitiera justo en el tiempo que les reprochaba sus malas acciones.

Actualmente, la iglesia injertada al pueblo hebreo desconoce tal vez voluntariamente su historia.  De ahí la repetición de estos sucesos deshonestos dentro del templo, en este día o cualquier otro.  Reflexionemos: ¿Dios ha ignorado a aquellos que contaminan la iglesia en su día santo?  ¿O quizás estemos confiados que el castigo que Israel recibió en la antigüedad lo merecía y que nosotros estamos exentos de su ira?  “Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, a ti tampoco te perdonará.  Mira, pues, la bondad y la severidad de Dios; la severidad ciertamente para los que cayeron, pero la bondad para contigo, si permaneces en esta bondad; pues de otra manera tú también serás cortado”. Romanos 11: 21 y 22. 

Continuará…

LA IGLESIA DE DIOS Y SU TEMATICA

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