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(La persecución que se avecina)

”…Y aún viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios. y harán esto porque no conocen al Padre  ni a mí.” JUAN 16:2 Y 3

Por  Enrique Gordillo Mazariegos

LA IGLESIA EN LA ERA MEDIEVAL

Sintetizando la primera parte de nuestra exposición referimos la creación de Satanás; su naturaleza y su acción destructiva contra los habitantes de este planeta.

Satanás no solo se ha ocupado de hacer daño a las naciones, sino sus ojos de ira siempre los ha puesto a un sector que por centurias le ha resistido; es a saber, el pueblo de Dios.

La iglesia ha sobrevivido a través de los siglos cruentas persecuciones que el diablo ha desatado en su contra.  El Maestro había declarado: “…Y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del hades no prevalecerán contra ella” MATEO 16:18.  Esa promesa es fiel y verdadera porque hasta en estos días finales la iglesia subsiste.

Antes de analizar esta gran tribulación que está a las puertas es imprescindible estudiar brevemente la profecía de los mil doscientos sesenta días o años proféticos; por dos puntos importantes: El sufrimiento de la iglesia primitiva en la edad media y el estudio de esta profecía que nos dará la pauta de la persecución que viene. 

Esta gran tribulación que duró mil doscientos sesenta años había sido predicha por Daniel “Y hablará palabras contra el Altísimo, y a los santos del Altísimo quebrantará, y pensará en cambiar los tiempos y la ley; y serán entregados en sus manos hasta tiempo, tiempos y medio tiempo” Daniel 7:25.  El mismo profeta describe quien iniciaría  esta gran persecución al pueblo de Dios

“Después de esto miraba yo en las visiones de la noche, y he aquí la cuarta bestia, espantosa y terrible

y en gran manera fuerte la cual tenía unos dientes grandes de hierro devoraba y desmenuzaba, y las sobras hollaba con sus pies, y era muy diferente de todas las bestias que vi antes de ella, y tenía 10 cuernos” Daniel 7:7. 

Esta bestia está representada por Roma el cuarto reino universal que describe Daniel.  Esta acción la emprendió contra los santos del Altísimo.  

¿Ahora bien, cuanto tiempo duraría esta persecución? Recordemos que el profeta sobre este punto afirma que sería un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo. DANIEL 7:25.  El revelador Juan narra el mismo evento de Daniel: “Y se le dieron a la mujer (iglesia 2da de corintios 11:2) las dos alas de la gran águila para que volase de delante de la serpiente al desierto, a un lugar donde es mantenida por un tiempo, tiempos y la mitad de un tiempo” REVELACION 12:14.  El versículo 6 de este mismo capítulo nos ofrece la equivalencia del periodo de la tribulación “Y la mujer huyó al desierto, donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustente por mil doscientos sesenta días” Es evidente que ambos profetas convergen el mismo periodo de tiempo de la permanencia de la iglesia en el desierto mientras era perseguida.  Cada año bíblico consta de 360 días, dos años 720 días y medio año 180 días, haciendo un total de 1260 días o años proféticos.  Estas cifras equivalen a tiempo (un año) tiempos (dos años) medio tiempo (medio año) igual a mil doscientos sesenta días.  Esta regla profética la estableció el Señor en el libro de Ezequiel “…Y llevarás la maldad de la casa de Judá cuarenta días, día por año, otra vez: día por año te lo he dado” EZEQUIEL 4:6.  

Según las crónicas  esta persecución dio origen en el año 538 D.C.  Tiempo conocido también como la edad oscura, porque en todos esos años el evangelio se mantuvo restringido porque los santos del Altísimo huyeron por distintos continentes para salvaguardar sus vidas.  Esta sanguinaria persecución del imperio romano alentada por Satanás, se desencadenó cuando el evangelio había cobrado gran auge no solo en el continente asiático, sino África y Europa, especialmente en Roma.  Los siervos del Señor desplegaron una campaña de evangelización sin precedentes, que incluso, según la historia algunos senadores de la élite romana se habían convertido al Señor.  Este mensaje llegó a todas las capas sociales de las sociedades existentes, por aquellos que una vez habían adoptado el papel de centinelas daban la voz de alerta para que escaparan del juicio que viene.  La iglesia romana desaprobó el avance de la obra, y después de advertir al pueblo de Dios que se retractara de su fe, según ellos herética, ante la negativa de éstos empezó la gran tribulación.

¿Qué otras causas desencadenaron esta gran persecución?  El historiador Dugger expone: “que los siervos del Señor desaprobaban las diversiones romanas; las presentaciones de los gladiadores, las competiciones y eventos en los circos, etc. 

Por esta causa fueron refutados de anti sociales, y enemigos de la humanidad”.

La historia nos narra “que el pueblo de Dios fue compelido a huir de país en país para escapar de la furia romana.  Sus reuniones las realizaban en las cavernas y barrancos; incluso las montañas eran sitios para la celebración de sus cultos.  No se alimentaban de animales inmundos y celebraban la cena del Señor anualmente” History of the Baptist, pág. 101-102.

Los historiadores relatan que por el tiempo prolongado que duró esta persecución, muchos de nuestros hermanos se perdieron en las montañas y varios fueron devorados por las fieras.  

Una interesante anécdota que nos relata la historia “que cierto día un siervo del Señor se hallaba extraviado en una enorme montaña, hambriento y desesperado caminaba grandes extensiones sin rumbo; providencialmente entre los matorrales apareció un caballo y montándolo pidió al Eterno que lo guiara y tras cabalgar muchas horas lo condujo a un grupo de sus hermanos en la fe que estaban reunidos.  Saltó del caballo gozoso y con lágrimas abrazaba a sus hermanos pidiendo juntos fortaleza al Eterno”.  Esa era la fe inquebrantable de los que nos antecedieron que despreciaron sus vidas por la obra redentora del Señor.

Es de mencionar que según la historia que otra de las causas por la cual la iglesia primitiva fue perseguida; por guardar el sábado como día del Señor.  Así lo expone el historiador Williams Hames en sacramentos y sábado, pag 122 y 123.  Textualmente dice: “En el concilio de Laudicea  en donde varios centenares de obispos romanos se reunieron en el cual advertían que los cristianos no debían de judaizar, por ejemplo, descansar el sábado como lo hacia el pueblo de Dios; esta ley fue aprobada por los obispos romanos como necesaria ante el rápido avance de la observancia sabatina de las iglesias de Dios del este”.

Y es que en un afán de la iglesia romana de invalidar el cuarto mandamiento (y pensará en cambiar los tiempos y la ley, DANIEL 7:25) como día del señor, el escritor Father Enriht, seminario de Harland narra que: “Constantino el grande, emperador romano, en el gran concilio de Nisea en el año 321 D.C. legalizó el día domingo como día del señor para que todos los que profesaran “la fe cristiana” se acogieran a él, sin embargo, los siervos del Altísimo no atendieron jamás a ese llamado de cambiar el verdadero día de reposo por el primer día de la semana (domingo).  Ante la negativa del pueblo de Dios la iglesia romana impuso un decreto ley que todo aquel que observara el sábado como día del Señor, fuese anatema (maldito)”

LOS TRIBUNALES DE LA SANTA INQUISICION (SANTO OFICIO) Y LAS CRUZADAS DE EXTERMINIO

Hemos visto brevemente la dispersión del pueblo de Dios en muchos rincones de Europa para proteger su vida.  Pero, ¿qué dice la historia de los cristianos que fueron objeto de aprehensión, tortura y muerte en la edad media?

Para conocer este escenario de terror y crueldad que experimentaron nuestros hermanos en la fe, nos auxiliaremos en los escritos del doctor en Teología Alberto Treiyer que efectuó una compilación de los hechos históricos que se dieron cuando la persecución del pueblo de Dios estaba en su esplendor.

Uno de los párrafos de sus escritos destaca que “la inquisición es entre las más oscuras manchas

en el registro de la humanidad, pues revela una ferocidad desconocida en ninguna bestia. 

La inquisición fue un terrible instrumento de tortura que durante muchos siglos durante la edad media hundió a millones en la desesperación, angustia y muerte”.

Otro de los párrafos de esta obra explica que el establecimiento de este tribunal en Roma surgió “cuando los obispos legisladores del siglo XIII hicieron renacer el derecho romano que permitió la reconquista del poder de Roma y dio la base jurídica para el nuevo poder que Europa vio resurgir” (Es de destacar que originalmente fue el Estado de las naciones europeas, que establecieron la inquisición, o poder de investigación en el año 197 D.C).  

Según la historia las tribus bárbaras aprovecharon la frágil estructura política del imperio romano y los invadieron en el año 376  D.C.  Roma cayó totalmente (Antigua historia de Meiyers, 1904, pág. 532-547).   Sin embargo, se levantó de sus cenizas ya no como imperio sino su gobierno tendría dominio en términos eclesiásticos hasta hoy en día.

La iglesia sufrió persecuciones desde los primeros siglos, sin embargo, ésta se efectuó en toda su plenitud en la ya avanzada edad media.  “Se establecieron leyes contra la herejía que se aprobaron en el concilio de Letrán (1223) que tuvo la asistencia de 400 obispos, 800 abades y con la presencia de la mayoría de los gobernantes europeos.  En este concilio se especificó la confiscación de los bienes de los herejes, así como su expulsión de todo cargo público”.  En esta parte el historiador hace referencia de tres puntos importantes en los cuales meditaremos. 

Primero: que la iglesia romana cometió un error de tildar al pueblo de Dios de herejía.  La iglesia de Dios del primer siglo, fue formada exclusivamente por judíos; éstos habían crecido observando solo una fe. “Cuídate de no olvidarte de Jehová tu Dios para cumplir sus mandamientos, sus decretos y sus estatutos que yo te mando hoy” Deuteronomio 8:11. La iglesia primitiva tenía como baluarte su fe y estaba contenida en la observancia de los mandamientos de Dios; por lo cual era innecesario que la tildaran de herejía, por no observar la fe católica romana. 

Esta expresión según el diccionario significa: “error en materia de fe”.

Segundo: según los escritos del historiador en el momento de emitir leyes contra la herejía estaban apoyando la mayoría de presidentes del continente europeo, se explica así que la brutal persecución, tortura y muerte se originó en casi todos los países de Europa, especialmente Roma y España.

Tercero: que según los escritos de Traiyer “La inquisición determinó la confiscación de los bienes de los acusados.  Todas sus propiedades y tierras eran repartidas entre el gobernador de la provincia y de algunos obispos.  También determinó la confiscación de las propiedades de los herejes que estuviesen en manos de sus herederos”. 

Entre los apuntes de Traiyer relata la advertencia a la sociedad si apoyaban o escondían a algunos de los perseguidos “todos los que reciban, defiendan o ayuden a los herejes, serán excomulgados, y si permanecen excomulgados por un año, serán finalmente proscritos (desterrados de su país) o condenados como herejes.  Cualquiera que les dé un entierro cristiano será excomulgado hasta que haya desenterrado sus cuerpos con sus propias manos y los haya arrojado de nuevo”.  ¿Porque tanta saña contra el pueblo de Dios? Los apuntes de Traiyer certifican que “para facilitar la obra de los inquisidores se crearon numerosos manuales que indicaba el procedimiento contra los herejes.  Llama la atención en este directorio primitivo, una cláusula acerca de la investigación cuidadosa que debía hacerse acerca de los sospechosos, ya que según se arguye, los herejes también predicaban buenas palabras, pues enseñaban a no mentir, a no fornicar etc”.  Entonces ¿por qué tanto odio?  Pablo nos proporciona la respuesta “Y también todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución” 2da Timoteo 3:12.  Por lo que expone el apóstol se deduce que la tribulación sufrida por los siervos del Señor se efectuó por no compartir las costumbres del mundo; por ser diferentes.

En sus escritos Traiyer destaca también de un manual donde se detallan las formas de tortura y los principios de uso para la confesión de los penitentes “El manual llamado Procesus  Inquisitionis (año 1244) declara que si todos los principios de justicia en contra de los herejes ahí estipulados se cumplen plenamente, el Señor aparecerá Glorioso y maravilloso en los frutos de la inquisición.  El Papa Alejandro IV ordenó en una bula (sello que concede indulgencia o perdón) que en la ejecución de la tortura debía haber por lo menos dos inquisidores.  Uno tendría a su cargo la aplicación de la tortura, el otro estaría a su lado para absolverlo luego de toda culpa”.

Y es que los ejecutores creían que torturando y matando inocentes era un mandato divino.  El Señor Jesucristo había advertido a sus seguidores sobre esta inhumana practica …”Y aún viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios.  Y harán esto porque no conocen al Padre ni a mí”. Juan 16:2 y 3.

No obstante, al principio algunos obispos no apoyaban la tortura para los acusados.  Sin embargo, la mayoría opinó que la extirpación de la herejía debía ser obligación primordial del estado”.  En esta parte solo haremos mención de las torturas más comunes por razones de espacio.

La condenación a la hoguera. “Fueron muchos los que murieron a través de un proceso público y terrible;

miles prefirieron la muerte antes que renunciar a su fe.

A menudo se hacían hogueras masivas, quemando de una sola vez a centenares de herejes por su fe.  Su único delito consistía en anteponer la palabra de Dios a la sumisión del pontífice romano”. 

Esta crueldad pública tenía como propósito amedrentar a la gente que horrorizados veían como el fuego devoraba a sus víctimas.

Según el historiador, “existían también un sin número de torturas como la que se conoce como ordalía del agua, y tuvo numerosas formas de aplicación.  Una de las más comunes era la de atar las manos y los pies del condenado, ponerle un embudo en la boca y hacerle tragar de 5 a 10 litros de agua.  Al taparle la nariz durante la inyección de agua, y teniendo la cabeza más abajo que el cuerpo, podía hacerse reventar los vasos sanguíneos, y asfixiarlo.  En algunos lugares, este tormento era combinado con el tormento del potro”.

Existían también torturas psicológicas “Una de estas consistía en obligar al convicto a vestir de por vida ropas de infamia, entre los cuales se destaca la llamada de san Benito, cuyos hábitos eran de color negro o de barro con dibujos espeluznantes de espantosas llamas o de demonios empujando a la persona hacia el infierno. A la sociedad de ese entonces se le prohibía acercarse a estos herejes, y menos aún hacer amistad, so pena de sufrir excomulgación.  Sin embargo, los inquisidores no se percataban que semejante actitud de desprecio cuando vestían a los hijos del Altísimo con esas ropas, los condenados se sentían más cerca de aquel que también hicieron vestir ridículas ropas, acompañado de azotes terribles que sufrió por amor de sus escogidos”.  Mateo 27:26 y 31.

Otros de los métodos más comunes de tortura, según el cronista, era la ordalía del fuego.  “Este acto consistía en untarle a los pies de los acusados grasa de cerdo para entonces quemárselos o hablando en términos claros, freírselos lentamente con braseros ardiendo.  Este método era aplicado a aquellos herejes que se negaban a retractarse de su fe” Un dato interesante que nos proporciona el cronista es relativo al interrogatorio a que eran sometidos los cristianos de la edad media.  “Este consistía en el bombardeo de preguntas complejas por inquisidores sagaces y sutiles hacia que a menudo la victima ni siquiera podía comprender el cargo que había contra ella”.

Con relación a los instrumentos más comunes de tortura el historiador los describe como “Flagelación y el azote; las barras dentadas de hierro con puntas sobre las cuales se acostaban y presionaban a las víctimas, su reclusión en oscuras y estrechas mazmorras, en donde los condenados debían hacer descansar la espalda sobre el frio suelo de los inviernos europeos”. Un dato por demás interesante que describe Traiyer es con relación a la actitud que asumían los llamados herejes cuando eran torturados.  Explica que “mientras que las llamas abrasaban a las víctimas estas cantaban himnos y rogaban por sus enemigos imitando a aquel que dio su vida por nosotros en la cruz del calvario”.  Destaca también que “cuando los siervos del Señor entonaban himnos cuando eran devorados por las llamas, los sacerdotes gritaban para que la gente no les escuchara”.

En este holocausto que vivió la iglesia en la edad media donde miles y miles de víctimas fueron sacrificadas por guardar los mandamientos de Dios y la fe de Jesucristo, destaca una anécdota historica digna de acreditarla en esta exposición. 

“Dos muchachos que mantenían un noviazgo, recién bautizados fueron aprehendidos por los comisionados de los tribunales inquisitoriales, luego presentados antes los “jueces” cuyos rostros como era común, cubrían con capuchas denotando así más terror.  En el tortuoso interrogatorio aplicado a estos dos jóvenes, el, mantuvo intacta su fe hasta la muerte; ella se retractó”. 

En este holocausto se cumplieron las palabras del revelador “Vi a la mujer ebria de la sangre de los santos, y de la sangre de los mártires de Jesús; y cuando la vi, quedé asombrado con gran asombro” Revelación 17:6.

Los mártires abonaron la tierra con su sangre, a causa de la predicación,  cuya semilla se propagó por todo el mundo, propiciándose así la redención de muchos a través del Hijo de Dios.

FIN DE ESTA PROFECIA

“Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer agua como un rio, para que fuese arrastrada por el rio.  Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el rio que el dragón había echado de su boca” REVELACION 12:15 Y 16.  Como hemos expuesto, los siervos de Dios originalmente residían en Asia (recordemos que la iglesia primitiva estuvo conformada por judíos) posteriormente vivieron en el continente europeo, sin embargo, por las duras circunstancias que impuso la persecución su destino final fue el continente americano, donde fueron albergados por los Estados Unidos, y cuya constitución propició la libertad de cultos (pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el rio..).   Fue un nuevo amanecer para los santos del Altísimo, porque el Señor les otorgó un lugar donde cada cual practicaría su fe con libertad y consciencia.  La redacción de dicha constitución americana se firmó en el año 1,798 concluyendo así esta gran tribulación.

Reiteramos, que el Señor mantuvo su promesa de salvar su iglesia, y reservó para sí un remanente y lo sustentó por todo ese largo periodo de mil doscientos sesenta días hasta nuestros tiempos.

Entonces tenemos que: inicio de la profecía 538 D.C.  Fin de la profecía 1,798, o asea mil doscientos sesenta días o años proféticos.

Ahora bien, con la conclusión de esta profecía se terminarían las persecuciones?  Definitivamente no.  Veamos lo que viene: “Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que  guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo”

REVELACION 12:17.

Continuará…

LA IGLESIA DE DIOS Y SU TEMATICA

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