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“MIRAD, PUES, CON DILIGENCIA COMO ANDÉIS, NO COMO NECIOS SINO COMO SABIOS”. EFESIOS 5:15

Por Enrique Gordillo Mazariegos

Todos los estudios que producimos, son de interés general a nuestros lectores y hermanos en la fe; rogando al Eterno que este tema llene su cometido.

El tema del agua no escapa al análisis de las causas de su escasez.  Mucho se ha escrito sobre el particular, sin embargo, esta vez lo estudiaremos a través del enfoque  bíblico.

El impacto de la escasez del vital líquido, no es exclusivo de nuestro país, es de carácter mundial y los habitantes de nuestro planeta actualmente sufren por la falta de agua; unos en mayor o menor proporción.

Cuando Dios hizo este planeta lo formó a través de leyes inmutables que regiría su desarrollo normal en todos los aspectos. 

Estudiemos brevemente el principio de la creación de Dios.

EL ARQUITECTO UNIVERSAL

El Sabio nos describe la creación de la tierra:  “Cuando puso la tierra sobre la faz del abismo, cuando formó las nubes en lo alto, cuando se impusieron las fuentes del océano, cuando se fijó los límites del mar para que las aguas no se salieran de su lugar, cuando asentó las bases de la tierra, yo estaba a su lado, arquitecto de sus obras”.  PROVERBIOS 8:27 al 30.

El salmista  hace referencia también de la creación del Eterno:  “Tuyo es el día, tuya también es la noche; tu estableciste la luna y el sol, tu fijaste todos los términos de la tierra, el verano y el invierno, tú los formaste”. SALMOS 74:16 y 17.

En su magna creación también reveló la siguiente promesa:  “Mientras la tierra permanezca, no cesarán las sementera (siembra) y la siega (cosecha) el frío y el calor, el verano y el invierno, y el día y la noche”.  GENESIS 8:22.

Una vez terminada la grandiosa obra del Altísimo, el profeta Isaías revela que:  “Dios acondicionó este planeta y lo compuso para que el hombre habitara en él”.  ISAIAS 45:18. Versión la Nueva Biblia Latinoamérica.  Obra perfecta.  DEUTERONOMIO 32: 4 última parte. 

Y para concluir impuso en su creación el sello de la belleza y la sensibilidad:  “Todo lo hizo hermoso en su tiempo”. ECLESIASTES 3:11.  La estética que Dios puso en este planeta, se manifestaría en distintos ambientes que recreara al hombre (ríos, volcanes, vegetación, aves etc).

Una vez acabada la creación divina, ésta precisaba de leyes inmutables para su perfecto funcionamiento.

He aquí unos ejemplos:  “¿A mí no me temeréis? Dice Jehová ¿no os amedrentaréis ante mí, que puse arena por término del mar, por ordenación eterna, la cual no quebrantará?.  Se levantarán tempestades, mas no prevalecerán, bramarán sus ondas, más no lo pasarán (leyes del mar)”.  JEREMIAS 5:22.

“Así ha dicho Jehová, que da el sol para luz del día, las leyes de la luna y las estrellas para luz de la noche (leyes del firmamento)”… JEREMIAS 31:35.  “Haciendo llover sobre la tierra deshabitada, sobre el desierto, para saciar la tierra desierta e inculta, y para hacer brotar la tierna hierba. 

¿Tiene la lluvia Padre? ¿Quién engendró las gotas del rocío?” (leyes del agua sobre la tierra).  JOB 38:27 y 28.  Así pues el Eterno estableció leyes que regirían su creación.

¿PORQUE LA ESCASEZ DE AGUA?

La interdependencia de la biodiversidad de este planeta nos orienta que la creación de la tierra está formada por eslabones, que deben permanecer juntos.  Cualquier alteración en este sistema afecta a todos, incluso al hombre que es también interdependiente.  Cuando Dios terminó su maravillosa creación, previó abastecimientos de agua para suplir diversas necesidades, e hizo plantar millones de hectáreas de bosques para jugar un papel determinante en relación al agua.  Según los ambientalistas, los bosques nos ofrecen múltiples beneficios en los que destacan:  Oxígeno, equilibrio en los ecosistemas, protección al caudal normal de los ríos, protección a los manantiales; protección a los suelos evitando la erosión,  barrera natural de rompe vientos (verdaderos muros de contención que nos protege contra tormentas y huracanes, e impide las inundaciones entre otros).

Cuando el ciclo de la tierra no había sido aún alterado por el hombre, las bendiciones del Eterno se hacían patente:  “Yo daré la lluvia a vuestra tierra a su tiempo, la temprana y la tardía; y recogeréis tu grano, tu vino y tu aceite.  Daré también hierba en tu campo para tus ganados; y comeréis y te saciarás”.  DEUTERONOMIO 11:14 y 15.

Nuestro país por siglos fue considerado con vocación agrícola, rico en biodiversidad:  Fauna, flora, recursos minerales etc.  Un país próspero bendecido por Dios.  El factor climático en nuestra tierra era normal.  Copiosas lluvias nos proveían de vida junto a la especie animal, vegetal etc.  La lluvia alimentaba los mantos acuíferos que constituían grandes reservas para suplir las diversas necesidades del país. ¿Por qué la escasez del agua?

  “No destruirás los bosques metiendo hacha en ellos…”  EZEQUIEL 47:12.

Una vez que el hombre empezó la deforestación indiscriminada de los bosques, se dejó sentir la escasez del vital líquido.

Sobre éste particular el ambientalista Yuri Melini se pronuncia al respecto:  “La pérdida de cobertura forestal en Guatemala, significa impactos ambientales, sociales y económicos.

En 1950 teníamos el 67% de bosques.  Hoy, solo en el año 2008 contamos con el 28%.  Menos bosques significa empobrecimiento, destrucción de hábitat, erosión, cuencas hidrográficas deterioradas, pérdida de la biodiversidad, aumento de la vulnerabilidad social, en zonas de riesgo, calentamiento global, cambio climático y la reducción del ciclo del agua”.

Recientes informaciones de prensa refieren que el daño que ha sufrido el rio San Juan, en Huehuetenango es significativo;  la deforestación en la sierra de los Cuchumatanes donde existen varias comunidades cerca del nacimiento del rio San Juan, ha originado la disminución del caudal afectando a centenares de familias.  Este es un caso de los miles que existen en Guatemala y por ende en el planeta.

Debemos de estar conscientes de que la cantidad de agua en nuestro planeta es finita.  El número de habitantes está creciendo rápidamente y la utilización del agua, disminuye en mayores proporciones.

En otro orden, la calidad del agua es tan importante como la cantidad, lamentablemente el aumento de la contaminación de los ríos y afluentes, hace que disminuya la cantidad utilizable.  El drama de los ríos es alarmante: Promontorios de basura, heces fecales y desechos industriales han sido las causas principales  del porque se está muriendo el sistema hídrico; además de que muchas fuentes de agua se han secado.

Las explotaciones mineras que efectúan algunas compañías extranjeras han afectado a miles de habitantes, especialmente del occidente, secando los pozos de agua que se utilizan  para servicios comunitarios.  Con cuánta razón el profeta expresa:  “Una maldición ha devorado la tierra por culpa de sus habitantes”.  ISAIAS 24:6(versión Nueva Biblia Latinoamérica).

Por aparte, en abono al deterioro ambiental que sufre el planeta, y como consecuencia de la contaminación, la tierra sufre otro flagelo:  La lluvia ácida.  ¿Qué es la lluvia ácida? Según expertos del medio ambiente, ésta se forma cuando la humedad en el aire se mezcla con contaminantes (oxido de nitrógeno y el dióxido de azufre) emitido por fábricas o productos derivados del petróleo que quema los vehículos.  Finalmente, estas sustancias químicas caen a la tierra mezclada con las precipitaciones, (lluvia) constituyéndose así la lluvia ácida.  Esta lluvia, según los ambientalistas: “produce importantes deterioros en el ambiente, dañando hasta monumentos y edificaciones construidas con mármol y caliza.

La acción corrosiva de la lluvia ácida afecta también las aguas de lagos, ríos y mares y dificulta el desarrollo de vida acuática; lo que aumenta en gran escala la mortandad de peces.  Igualmente, afecta a la vegetación, por lo que produce daños importantes en las zonas forestales; incluso, provoca daños profundos en las plantas que las hace más vulnerables a las plagas.”

De no reducirse la contaminación que va en aumento, dentro de algunos años estará generalizada en nuestro planeta la presencia de lluvia ácida.  ¿Maldición apocalíptica?.

Como hemos estudiado hasta aquí afirmamos que paralelo a la escasez del vital líquido está la tala inmoderada de árboles, incendios forestales y la invasión a los bosques por personas sin conciencia ecológica, utilizando los bosques irracionalmente, y lo que es peor, olvidando la reforestación. Incluso algunos bosques que habían sido declarados “Areas Protegidas” no han escapado de la deforestación. Esta ha sido una de las causas que muchos nacimientos de agua se han secado, como lo predijo uno de los profetas de Dios:  “Y el río se agotará, y secará.  Y se alejarán los ríos, se agotarán las corrientes de los fosos(pozos); la caña y el carrizo serán cortados.  La pradera de junto al río, de junto a la ribera del río, y toda sementera (siembra) se perderán, y no serán más.  Los pescadores también se entristecerán, harán duelo todos los que echan anzuelo en el río, y desfallecerán los que extienden red sobre las aguas”.  ISAIAS 19:5 al 8.

La sentencia del profeta se ha hecho sentir en todos los rincones de este planeta por nuestras actitudes irresponsables hacia al medio ambiente.

El ambientalista británico John Antony Allan, ganador del premio Estocolmo del agua 2008, en el comienzo de la conferencia de la semana mundial del agua refiere:  “Debemos valorar el agua como un recurso escaso que posibilita la actividad económica, pero que se ve amenazada por el crecimiento poblacional, en el uso irracional del líquido y la contaminación de sus fuentes.  Y concluye diciendo:  Que el 70% de la superficie de la tierra está cubierta por agua, sin embargo, menos del 2% es potable; cerca de 1,300 millones de personas carecen de agua en la actualidad”.

Ambientalistas de nuestro país han propuesto con carácter urgente al Ministerio del Medio Ambiente  la recuperación de las grandes fuentes de agua; ríos, lagos, agua subterránea; a través de aplicación de leyes que protejan los cuerpos hídricos.

Informaciones recientes dan cuenta que en Panamá el agua  ha sido privatizada.  Esta medida obligará a los panameños a hacer cambios drásticos en la utilización del agua por los costos astronómicos que alcanzará; las personas de escasos recursos serán los más afectados, sin embargo, creemos que en estas condiciones el agua será valorada en toda su dimensión.

Algunos países desarrollados están tratando ahora el agua desechada(usada) para que pueda utilizarse y beberla varias veces.  Algunos científicos apuestan a la desalinización del agua del mar, sin embargo, el proceso requiere una gran cantidad de energía y costos altos que la mayoría de la población mundial se privaría del uso del agua.

He aquí 10 recomendaciones básicas para la utilización y conservación del vital líquido.

  1. No deje llaves abiertas de los lavamanos innecesariamente.
  2. Revise los sanitarios.  Si existen fugas de agua, repárelo; una fuga constante puede desperdiciar hasta 200,000 litros de agua en un solo año.
  3. Apoye los programas de reforestación (sembrar y cuidar árboles).
  4. Al tomar el baño cotidiano, mientras se enjabona, cierre la llave.
  5. Mientras  efectúa el cepillado de dientes, cierre la llave del agua.
  6. Evite usar manguera al lavar su vehículo.  Utilice un recipiente con agua.
  7. No tire a los ríos o fuentes de agua, basura, llantas, animales muertos, o sustancias químicas.
  8. Proteja las fuentes de agua, no talando árboles.
  9. Todas las viviendas deben contemplar áreas  verdes(siembra de arbolitos o plantas pequeñas); son fuentes de oxigeno y agua.
  10. A las autoridades: velar porque las lotificadoras no encaucen  las aguas negras o servidas a los ríos, lagos, etc.

Para concluir este estudio, transcribimos una carta escrita en el año 2070; esperando que el contenido de la misma, nos permita una profunda reflexión con relación a la utilización del agua.

CARTA ESCRITA EN EL AÑO 2070

“Estamos en el año 2070.  Acabo de cumplir los 50, pero mi apariencia es de alguien de 85.  Tengo serios problemas renales porque bebo muy poca agua.  Creo que me resta poco tiempo.  Hoy soy una de las personas más viejas en esta sociedad.

Recuerdo cuando tenía 5 años, todo era diferente.  Había muchos árboles en los parques, las casas tenían bonitos jardines.  Yo podía disfrutar de un baño quedándome debajo de la ducha por una hora; ahora usamos toallas humedecidas en aceite mineral para limpiar la piel.

Antes todas las mujeres mostraban sus bonitas cabelleras.  Ahora debemos raparnos la cabeza para mantenerla limpia sin usar agua.  Antes mi padre lavaba el carro con el agua que salía de una manguera; hoy los niños no creen que el agua se utilizaba de esa manera.

Recuerdo que había muchos anuncios que decían:  “CUIDA EL AGUA”, solo que nadie les hacía caso; pensaban que el agua jamás se podía terminar.  Ahora, todos los ríos, presas, lagunas y mantos acuíferos están irreversiblemente contaminados o agotados.

Inmensos desiertos constituyen el paisaje que nos rodea por todos lados.  Las infecciones gastrointestinales, enfermedades de la piel y de las vías urinarias, son las principales causas de muerte.

La industria está paralizada y el desempleo es dramático.  Las fabricas desalinizadoras son la principal fuente de empleo y te pagan con agua potable en lugar de salario.  Los asaltos por un balde con agua son comunes en las calles desiertas.  La comida es 80% sintética.  Antes la cantidad de agua indicada como ideal para beber era 8 vasos por día para una persona adulta; hoy, solo puedo beber medio vaso.

La ropa es desechable, lo que aumenta la cantidad de basura; tuvimos que volver a los pozos ciegos como en el siglo pasado porque las redes de drenaje no se pueden usar por falta de agua.  La apariencia de la población es horrorosa, cuerpos desfallecidos, arrugados por la deshidratación, llenos de llagas en la piel por los rayos ultravioletas que no tiene la capa de ozono que los filtraban en la atmosfera.

Por la sequedad de la piel una joven de 20 años está como si tuviera 40.  Los científicos investigan, pero no hay solución posible.  No se puede fabricar agua, el oxígeno también está contaminado por falta de árboles lo que disminuyó el coeficiente intelectual de las nuevas generaciones. 

El gobierno hasta nos cobra por el aire que respiramos, 137 metros cúbicos por día por habitante y adulto.  La gente que no puede pagar es retirada de las zonas “ventiladas” que están dotadas de gigantescos pulmones mecánicos que funcionan con energía solar.  No son de buena calidad, pero se puede respirar.

La edad promedio de vida es de 35 años.  En algunos países quedaron algunos ríos, que son fuertemente vigilados por el ejército.  El agua se volvió un tesoro muy codiciado, más que el oro y los diamantes.

 No hay árboles porque casi nunca llueve, y cuando llega a registrarse una precipitación, es de lluvia ácida.  Las estaciones del año están severamente transformadas por las pruebas atómicas y de las industrias contaminantes del siglo 20. 

Se advertía de que había que cuidar el medio ambiente y nadie hizo caso.  Cuando mi hija me pide que le hable de cuando era joven, describo lo bonito que eran los bosques.  Le hablo de la lluvia, de las flores, de lo agradable que era darse un baño y poder pescar en los ríos y en las represas, beber toda el agua que quisiese; y lo saludable que era la gente. Ella entonces me pregunta: ¡Papá! ¿Por qué se acabo el agua?.  Entonces , siento un nudo en la garganta.  No puedo dejar de sentirme culpable, porque pertenezco a la generación que terminó destruyendo el medio ambiente o simplemente no tomamos en cuenta tantos avisos.  Ahora nuestros hijos pagan un precio alto “

Este documento fue transcrito de la revista “Crónicas de los tiempos” de abril del 2002

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