fbpx

“Me dijo luego: Hijo de Hombre, todos estos huesos son la casa de Israel.  He aquí, ellos dicen: nuestros huesos se secaron,  pereció nuestra esperanza, y somos del todo destruidos”. Ezequiel 37:11

Por Enrique Gordillo Mazariegos

En el fascículo anterior –primera parte- destacan algunos puntos que resumimos.

a)El retorno de los judíos a Israel, después de un largo exilio de las distintas naciones del mundo.  Isaías 49: 12; Jeremías 29: 14. b)Su emancipación el 14 de mayo de 1948.

c)Su contribución al mundo en materia de ciencia y tecnología.

d)El rechazo que ha sufrido de las naciones del mundo y de la Organización de Naciones Unidas, entre otros.

En la exposición anterior destacamos la repulsa a los judíos de los países del mundo; en la antigüedad había iniciado una vez que se constituía como nación y se agudizó en los días del Señor Jesucristo.

¿Cómo se recrudece la situación del pueblo hebreo respecto de la figura del Hijo de Dios? Arrecia el odio contra el pueblo judío una vez que muere Jesucristo en la cruz del calvario y se universaliza “la enseñanza” de la muerte de Jesús de manos de la nación sionista.  Preguntamos: ¿fueron los judíos los que ejecutaron al Hijo de Dios? Si no ellos, ¿quién o quiénes?  Usted acertadamente puede opinar que en efecto, todos somos responsables de su muerte; por cuanto derramó su sangre en la cruz del calvario para redimirnos del pecado, sin embargo, en esta parte tratamos de establecer de acuerdo a las Santas Escrituras quienes fueron los autores materiales de su deceso.

En principio, el canon divino afirma que fueron los sumos sacerdotes que integraban el sanedrín con el acompañamiento de Judas, que ordenó su aprehensión.  “Mientras todavía hablaba, vino Judas, uno de los doce y con él mucha gente con espadas y palos de parte de los principales sacerdotes y de los ancianos del pueblo.  Y el que le entregaba les había dado señal, diciendo: al que yo besare, ese es; prendedle.  Enseguida se acercó a Jesús y dijo: ¡Salve Maestro! Y le besó.  Y Jesús le dijo: amigo, ¿a qué vienes?  Entonces se acercaron le echaron mano a Jesús y lo prendieron”. Mateo 26:47-50.  

Posteriormente, el Señor enfrentó  a los miembros del sanedrín precedido por Caifás.  Los discípulos lo habían abandonado.  Solo Pedro le seguía de lejos. 

Mateo 26:58.

En el intenso y sufrido interrogatorio impuesto a Jesús a instancias de Caifás, confiesa finalmente y se declara como Hijo de Dios, Caifás consideró que su respuesta era una blasfemia, cuyo fin era la muerte.  Mateo 26: 63-66.  Seguido a esta confesión el Señor fue objeto de toda clase de vejámenes, e injurias-versículos 67 y 68-

Una vez que el Señor hubo escuchado la sentencia nocturna fue remitido ante el gobernador de Judea, Poncio Pilato.  Mateo 27:1. Es de mencionar que Pilato en todo el proceso del juicio contra el Hijo de Dios, mantuvo la tesis de su inocencia.  Juan 18:38; Mateo 27:23; Lucas 23:15.  Incluso su esposa salió en defensa de Jesús.  Mateo 27:19.

Finalmente, Pilato, abatido y agotado por el desgaste sufrido y ante la presión cada vez mayor de la muchedumbre, aceptó entregar a Jesucristo para su ejecución en la cruz.  Mateo 27:24 y 26.  ¿De manos de quién? “He aquí subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los principales sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte, y lo entregarán a los gentiles; y le escarnecerán y le azotarán, y escupirán en él, y lo matarán; más al tercer día resucitará”. Marcos 10:33 y 34.  Veamos con que claridad Marcos explica que fue el pueblo gentil-Roma-que ejecutó al Redentor de este mundo.

El texto: “Y respondiendo todo el pueblo, dijo: su sangre sea sobre nosotros, y sobre nuestros hijos”. Mateo 27:25; este versículo ha confundido incluso a destacados teólogos, con lo cual afirman que en esta parte los judíos se hicieron acreedores de una maldición que alcanzaría hasta el último de sus descendientes.  En este acto, el pueblo Judío se responsabiliza y asume las consecuencias por alentar la muerte del Justo.

No obstante, que la nación sionista  reprobó al Señor Jesucristo, este antes de expirar en la cruz, le otorgó su perdón.  “Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, lo crucificaron allí.  Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Lucas 23: 33 y 34.  Con este gesto de amor el Señor exime a Israel de toda culpa y fallece reconciliado con él.  Preguntamos: si el Hijo de Dios, perdonó a su pueblo antes de morir, ¿por qué los países y algunas iglesias protestantes insisten en maldecir al pueblo judío?  A pesar del perdón concedido por Jesús, en lo sucesivo los judíos sufrirían escarnio, muerte y exilio a causa de la desobediencia a los santos mandamientos de Dios.  Deuteronomio 8: 19 y 20.  El mismo Jesucristo es el referente de la angustia de Israel. “Y le seguía gran multitud del pueblo, y de mujeres que lloraban y hacían lamentación por él.  Pero Jesús vuelto hacia ellas, les dijo: hijas de Jerusalén no lloréis por mí sino llorad por vosotras mismas y por vuestros hijos.  Porque he aquí vendrán días en que dirán: bienaventuradas las estériles, y los vientres que no concibieron, y los pechos que no criaron”. Lucas 23:27-29.  O sea, que las generaciones posteriores sufrirían lo inimaginable de manos de las naciones gentiles.  Era mejor, dijo, la esterilidad de la mujer hebrea que dar a luz a sus hijos destinados al sufrimiento.

Uno de los peores vejámenes y muerte que ocurrieron a lo largo de la historia del pueblo semita, se produjo en Alemania en los años 30 y 40 del siglo pasado.  “En 1933, en Alemania vivían unos 500 mil judíos, ciudadanos de ese país que había dado excelentes poetas, escritores, músicos y artistas.  Excelentes catedráticos, enseñaban en prestigiosas universidades de Alemania.

De los 38 premios Nobel ganados por escritores y científicos alemanes en 1905 y 1936, catorce fueron para los judíos.  Hablaban el idioma alemán y consideraban que Alemania era su hogar, eran prósperos en todo.  Sin embargo, cuando los nazis llegaron al poder, la vida de los judíos alemanes cambió drásticamente. Planifican contra ellos un boicot contra sus negocios.  La estrella de David de seis puntas fue pintada en amarillo y negro en miles de puertas y ventanas.  Se pegaban carteles que decían: “no le compre a los judíos”.  “Los judíos son nuestra desgracia”.

Gradualmente, empieza la exclusión de las distintas dependencias públicas.  Despiden a los profesionales judíos aislándolos de la sociedad.  El antisemitismo se acentúo una vez que comenzó el racionamiento de alimentos y se les prohibió comprar determinados productos.  Las autoridades también ordenaron que los judíos entregaran a la policía sus radios, artefactos eléctricos, bicicletas y automóviles.

En 1941, los nazis les prohibieron el uso de transporte público y los aislaron de toda la población, y los concentraron en edificios judíos.  Los vestían con figuras grotescas para diferenciarlos de los demás”. Fuente: Holocausto Judío.

Muerte en las cámaras de gas

“Los campos de Belzec, Sobibar usaban monóxido de carbono generado por motores fijos unidos a las cámaras de gas.  Auschwitz y Birkania, los más grandes de los centros de exterminio tenían cuatro cámaras de gas donde se usaba zyklon B(ácido anhídrico) como agente de exterminio.  El ziklon B era un potente insecticida tóxico que se empleaba para matar ratas.

A las cámaras de gas eran trasladados bajo engaño.  Para evitar el pánico, los guardias de los campos les decían a las víctimas

que iban a ducharse para sacar los piojos.  Antes de introducirlos a las cámaras de gases tóxicos, eran despojados de sus objetos de valor. 

Después de unos minutos de haber ingresado a las cámaras de gas todos morían y bajo vigilancia los prisioneros eran forzados a transportar los cadáveres a una sala cercana donde les arrancaban el cabello, los dientes de oro y las amalgamas.  Los cuerpos eran quemados en hornos en los crematorios o enterrados en fosas comunes.   El oro fundido, cuyo valor iba a parar a los bolsillos de las autoridades alemanas.

Las empresas privadas compraban y usaban el cabello para fabricar productos como sogas y colchones”. Fuente: Holocausto Judío.  

Los Equipos Móviles de Matanza

Otra modalidad que utilizaban los alemanes era el exterminio masivo de judíos.  “Los alemanes pasaron de la inmigración forzada y del encarcelamiento al asesinato en masa.  

Actuaban con rapidez, tomando poblaciones enteras de judíos por sorpresa. 

Arrestaban a hombres, mujeres y niños, luego, los obligaban a marchar hacia campos abiertos; allí los fusilaban y arrojaban

los cuerpos en fosas comunes”. Fuente: Holocausto Judío.

Solución Final

Para la primavera de 1943, los equipos móviles de matanza abrían asesinado a más de un millón de judíos.  Era según Hitler: la solución final.

Este método inventado por los alemanes, reza la historia, consistió en muertes por gases tóxicos, fusilamiento, actos de terror al azar; por inanición, entre otros, que provocó la muerte de seis millones de judíos.

La muerte por inanición-extrema debilidad física causada por falta de alimentos-se producía una vez que los judíos eran trasladados a los campos de concentración en los ferrocarriles alemanes.  “Los alemanes usaban vagones de carga para las deportaciones.  A los prisioneros no les daban agua y alimentos, aun cuando los transportes tardaban días en ramales, las víctimas permanecían en vagones de carga sellados; sufrían de calor intenso en verano y de temperaturas heladas en invierno; del hedor de orina y excremento, centenares de ellos morían como esqueletos vivientes antes que los trenes llegaran a su destino”. Fuente: Holocausto Enciclopedia.

Definitivamente el holocausto judío infringido por las autoridades alemanas, fue el peor castigo que recibió el pueblo hebreo en su milenaria dispersión por las naciones.  Su desobediencia y arrogancia hacia su Dios, provocó este inenarrable sufrimiento a los hijos de Jacob.  “Pero ira y enojo a los que son contenciosos y no obedecen a la verdad, sino que obedecen a la injusticia; tribulación y angustia sobre todo ser humano que hace lo malo, el judío primeramente y también al griego”. Romanos 2:9. 

“He aquí, ellos dicen: nuestros huesos se secaron, pereció nuestra esperanza, y somos del todo destruidos”. Ezequiel 37:11. 

Este sentimiento quizá resonó muchas veces en la mente del atribulado judío, una vez que fue sometido a la tortura y muerte de manos de alemanes. 

Sin embargo, Jehová evitó su exterminio total.  “Tu siervo mío Jacob, -Israel- no temas, dice Jehová, porque yo estoy contigo; porque destruiré a todas las naciones, entre las cuales te he dispersado; pero a ti no te destruiré del todo, sino te castigaré con justicia”. Jeremías 46:28.  En efecto, Dios, todavía en las postrimerías de este tiempo  mantiene en pie la promesa hecha a Abraham, -Deuteronomio 7:8- de velar, proteger y regresar a Israel a su tierra.

La promesa también reza que Israel jamás volverá a ser esclavo de ninguna otra nación.  “En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, yo quebraré su yugo de su cuello y romperé tus coyundas, y extranjeros no lo volverán más a poner en servidumbre.  Tú pues, siervo mío Jacob, no temas dice Jehová, ni te atemorices, Israel; porque he aquí yo soy el que te salvo de lejos a ti y a tu descendencia de la tierra de cautividad”. Jeremías 30:8-10.

Esta última parte ya se cumplió.  Israel está en casa.

Lo que viene…

Continuará.

Como una extensión o apéndice de este artículo, hacemos referencia de la apertura de museos del holocausto judío en distintos países: Estados Unidos, México, Argentina, incluso en Alemania-Berlín- e Israel.  En cuyos lugares se muestra a través de imágenes las distintas formas de exterminio que sufrió el pueblo hebreo, producto del racismo y xenofobia.  

¿Por qué estas instituciones exponen al mundo las atrocidades que sufrió el pueblo judío por ser diferente?  ¡Preciso es conocer la historia para que nunca más esta matanza se repita en ninguna otra nación!  De allí, la importancia de los países que han expuesto a la humanidad estas galerías o salas que orientan al mundo a vivir fraternalmente.

Preguntas y respuestas.

Una de las inquietudes que nos manifiestan algunos lectores, es con relación a la Cena del Señor-a realizarse el dìa 26 de marzo de 2021 a la puesta del sol- sobre el uso de una o más copas en ese ceremonial.  

Analicemos brevemente los textos de los evangelios que dan testimonio de la última Cena del Señor Jesucristo y con la guianza del Espíritu de Dios aclaremos este punto doctrinal.

Los textos y su interpretación.  “Y tomando la copa, y habiendo dado gracias, les dio, diciendo: bebed de ella todos”. Mateo 26:27.  La parte recalcada  es un adverbio de propiedad.  Por ejemplo, una persona piadosa tiene a su disposición un depósito o pila con considerable cantidad de agua, resuelve paliar el problema del vital líquido con sus vecinos; les indicará coger de la pila el agua.  Se sobreentiende que cada persona llevará su propio recipiente para llenarlo. Sucede exactamente lo mismo en la cena del Señor; cada miembro utiliza una copa individual. 

Si dijese el versículo entre sus partes, “tomad en ella” cambiaría totalmente el significado de la expresión del Hijo de Dios.  Lidiaríamos con la preposición en que sugeriría el uso de una copa para todos.  Esto es cuestión de semántica.

“Y habiendo tomado la copa, dio gracias y dijo: tomad esto, y repartidlo entre vosotros”. Lucas 22:17.

El verbo repartir, también es igual a: dividir, distribuir, repartir proporcionalmente, etc.  Si se hubiese utilizado solo una copa en el último ceremonial, para los doce apóstoles, ¿cómo se habría hecho para distribuir proporcionalmente entre las partes?  ¿un sorbo o dos para cada comensal?

Se pierde el equilibrio entre los participantes; entonces ya no es proporcional.

La enseñanza de una sola copa en la Cena del Señor, floreció el siglo pasado.  Modalidad que adoptan los miembros de algunas iglesias que han abandonado el aprendizaje original de la iglesia.  Precisa que vuelvan a las sendas antiguas.  Jeremías 6:16.

LA IGLESIA DE DIOS Y SU TEMATICA

Impactos: 10