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… “El vendrá a hacer un pueblo, y será también engrandecido; pero su hermano menor será más grande que él,  y su descendencia formará multitud de naciones” GENESIS 48:19

INTRODUCCION

 “Puesto que ya muchos han tratado de poner en orden la historia de las cosas que entre nosotros han sido ciertísimas, tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos, y fueron ministros de la palabra” Lucas 1:1.

Hemos querido aperturar esta exposición a través de las palabras del médico Lucas para meditar en la profecía que nos ocupa relativa a las naciones de Inglaterra y Estados Unidos. 

En el versículo 1 el evangelista Lucas expone que muchos eruditos han dado valor probatorio a la historia  y que dichos acontecimientos van ligados a algunos sucesos bíblicos. Por ejemplo el profeta Daniel narra de la ferocidad de un macho cabrío que tenía un cuerno notable entre sus ojos “Y vino hasta el carnero de dos cuernos, que yo había visto en la ribera del rio y corrió contra él con la furia de su fuerza, y lo vi que llegó junto al carnero y se levantó contra él y lo hirió, y le quebró sus dos cuernos y el carnero no tenía fuerza para pararse delante de él; lo derribó, por tanto, en la tierra, y no hubo quien librase al carnero de su poder.  Y el macho cabrío se engrandeció sobremanera pero estando en su mayor fuerza, aquel gran cuerno fue quebrado” Daniel 8:5-8.  ¿Quién era este macho cabrío que poseía un cuerno notable? Según la historia el macho cabrío representaba a Grecia y el cuerno notable a su gran líder Alejandro Magno, o Grande.  Este lideró el ejército griego que derrotó a los Medos Persa en el año 331 A.C.  Daniel 8:7 nos proporciona un dato por demás interesante que el profeta escribe relativo al macho cabrío; este en su esplendor su cuerno fue quebrado.  La historia confirma que Alejandro fallece en Babilonia de una fiebre aguda a los 33 años.

Retomando el capítulo 1 de Lucas,  el versículo 2, explica “Tal como nos lo enseñaron los que desde el principio lo vieron con sus ojos y fueron ministros de la palabra”.  En efecto, los videntes de Israel contemplaron a través de símbolos y figuras todo lo que sucedió antes y lo que va a acontecer, Revelación 1:1.  Por eso en el versículo 3 de este capítulo, Lucas es más explícito “Me ha parecido también a mí, después de haber investigado con diligencia todas las cosas desde su origen, escribírtelas por orden, oh Excelentísimo Teófilo, para que conozcas la verdad de las cosas en las cuales has sido instruido” (versículo 4).

Siempre en el contexto de las profecías el apóstol Pedro nos ilustra el sentido real de éstas “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” 2da de Pedro 1:19.

Su propósito: Cada evento profético-como expusimos- tiene un objetivo y un mensaje en particular, por ejemplo, la profecía de las 70 semanas fue una prórroga en favor de Israel y el sacrificio del Señor para redención universal.

La profecía de los dos mil trescientos días, fue un plazo dado a Israel para enderezar sus veredas.  En este periodo, el Señor hizo intervenir el continuo sacrificio.

La profecía que examinaremos en esta parte tiene carácter de castigo.

Como en este estudio se hace alusión a estas dos grandes naciones anglosajonas, precisa ubicarlas geográficamente.  Inglaterra nación de habla inglesa, parte sur de la Gran Bretaña, la mayor y más rica de las que forman el Reino Unido.  Dicha nación está ubicada en el continente europeo.

Estados Unidos de América, república federal de América del norte, conocido también como un país angloamericano, está limitado al norte por Canadá, al sur por México, al este por el Atlántico y al oeste por el Pacífico.  Agrupa a 50 estados (Diccionario Larousse.)

Antes de entrar en materia de esta profecía es imprescindible conocer quienes representan a estas dos naciones.

LA PRIMOGENITURA DADA A ISRAEL

¿Qué es la primogenitura? Según el diccionario Larousse se refiere “a la  calidad o derecho del hijo primogénito (el que ha nacido primero).  Superioridad que tiene una cosa sobre las otras de su especie, dignidad de primado”. 

En la era patriarcal ¿a quién se le concedería esta gran dignidad de primogénito? El libro de las crónicas expone a quien fue conferido este título “Los hijos de Rubén primogénito de Israel (Él era el primogénito, más como violó el lecho de su padre, sus derechos de primogenitura fueron dados a los hijos de José, hijo de Israel, y no fue contado por primogénito; bien que Judá llegó a ser el mayor sobre sus hermanos, y el príncipe de ellos; más el derecho de primogenitura fue de José) 1ra de Crónicas 5:1 y 2.  

Ahora bien, una vez que identificamos a José portador de la primogenitura, ¿quienes serían finalmente los representantes de las dos naciones anglosajonas?

He aquí la narración bíblica: “Y vio Israel a (Jacob) los hijos de José, y dijo: ¿quiénes son éstos? Y respondiendo José a su padre: son mis hijos, que Dios me ha dado aquí, y él dijo: acércalos ahora a mí y los bendeciré.  Y los ojos de Israel estaban tan agravados por la vejez, que no podía ver.  Les hizo, pues, acercarse a él y él les beso y les abrazó.  Y dijo Israel a José: no pensaba yo ver tu rostro, y he aquí Dios me ha hecho ver a tu descendencia.  Entonces José los sacó de entre sus rodillas, y se inclinó a tierra.  Y los tomó José a ambos, Efraín a su derecha, a la izquierda de Israel, y Manases a su izquierda a la derecha de Israel; y los acercó a él. 

Entonces Israel extendió su mano derecha, y la puso sobre la cabeza de Efraín que era el menor, y su mano izquierda

sobre la cabeza de Manases, colocando así sus manos adrede (de propósito, de intento, romper una cosa premeditadamente) aunque Manases era el primogénito. 

Y bendijo a José diciendo: el Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día. El Ángel que me libera de todo mal, bendiga a estos jóvenes; y sea perpetuado en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac y multiplíquense en gran manera en medio de la tierra.  Pero viendo José que su padre ponía la mano derecha sobre la cabeza de Efraín, le causo esto disgusto; y asió la mano de su padre para cambiarla la de la cabeza de Efraín a la cabeza de Manases. 

Y dijo José a su padre: no así, padre mío, porque éste (Manases) es el primogénito; pon tu mano derecha sobre su cabeza.  Más su padre no quiso, y dijo: lo sé, hijo mío, lo sé; también el vendrá a ser un pueblo y será también engrandecido; pero su hermano menor será más grande que él, y su descendencia formará multitud de naciones.  Y los bendijo aquel día diciendo: en ti bendecirá Israel, diciendo: hágate Dios como a Efraín y como a Manases.  Y puso a Efraín antes de Manases” Génesis 48:8-20.

Recordemos que José vivió parte de su vida en Egipto y ocupó el cargo de primer ministro en el gobierno de esa nación. Génesis 41:44.  Mientras ocupaba tan alta posición contrajo matrimonio con Asenat, joven agraciada egipcia de familia distinguida. Génesis 41:45-46.  De esta unión nacieron dos hijos: Manases, el primogénito, a quien José llamó así “Porque dijo: Dios me ha hecho olvidar todo mi trabajo, y toda la casa de mi padre; al segundo lo llamó Efraín porque dijo: Dios me ha hecho fructificar en la tierra de mi aflicción” Génesis 41:51 y 52.  Así, estos dos varones nacidos en Egipto jugarían un papel protagónico en la profecía.  Estos dos jóvenes serían elegidos para representar a dos grandes potencias de la tierra.

De estos trozos escritos, según Génesis 48:8-20,  resaltan algunos puntos que precisa su análisis, primero: Israel (verso 14) rompió el paradigma al no bendecir primero al primogénito Manases que por tradición judía era el merecedor de privilegios; (más adelante explicaremos porque Israel en este caso antepuso a Efraín, el menor de Manases). Segundo: que el verso 19 del capítulo 48 de Génesis define a los dos jóvenes como figuras representativas de estos dos grandes países (Esta parte la probaremos escrituralmente en el desarrollo de este estudio).  Entresacamos del versículo 19 el otorgamiento de estas bendiciones a los dos muchachos… “También él (Manases) vendrá a ser un pueblo (Estados Unidos) y será también engrandecido; pero su hermano menor (Efraín) será más grande que él, y su descendencia formará multitud de naciones (Inglaterra).  ¿Cuáles son esas naciones? Lo explicaremos en el transcurso de esta exposición.

ISRAEL (JACOB) RATIFICA LA BENDICION OTORGADA A EFRAÍN Y A MANASES

Antes de explicar esta parte responderemos a una de las interrogantes pendientes: ¿porque Israel antepuso a Efraín de Manases? Como expone el versículo 18 de Génesis 48 Manases era el primogénito de José, por lo tanto era el receptor de todas las bendiciones; sin embargo, el propio Jehová le concede también a Efraín este título “Irán con lloro más con misericordia los haré volver y los haré andar junto a arroyos de aguas, por camino derecho en el cual no tropezarán; porque yo soy a Israel por padre, y Efraín es mi primogénito” Jeremías 31:9.  Además, Efraín ocupaba un lugar especial en Él “Mío es Galaad, y mío es Manases; y Efraín es la fortaleza de mi cabeza” Salmo 60:7.  Se explica así que cuando Israel bendijo a Efraín causó asombro a José porque la tradición judía establecía todas las concesiones al primogénito.  Lo que hizo Israel no fue de suyo, sino la voluntad Divina puesto que el Señor ni siquiera equiparó en bendiciones a Manases de Efraín; fue más allá al concederle de suyo el título de primogénito; esta acción atañe a la soberanía del Eterno; así lo quiso, y así es.  

Retomando el punto de la ratificación de las bendiciones que hizo Jacob a los descendientes de Israel se encuentran plasmadas en el capítulo 49 de Génesis.  En todo este capítulo Jacob profetiza acerca de sus hijos, entre éstos destaca: José e hijos que es el centro de nuestro estudio “Rama fructífera es José, rama fructífera junto a una fuente cuyos vástagos (Efraín y Manases) se extienden sobre el muro” Génesis 49:22.  En el principio de este discurso Jacob hace alusión del impresionante progreso que tendrían como nación los hijos de José “Cuyos vástagos se extienden sobre el muro” Jacob es más explícito de las bendiciones otorgadas a estos dos jóvenes en el versículo 25 “Por el Dios de tu padre, el cual te ayudará, por el Dios Omnipotente el cual te bendecirá.  Con bendiciones de los cielos de arriba (bendiciones espirituales) con bendiciones del abismo (tierra) que está abajo (bendiciones materiales). 

El versículo 26 de este capítulo nos muestra la grandeza de las bendiciones que recibirían Efraín y Manases a través de José “Seas fecundo y próspero.  Las bendiciones de tu padre han sobrepasado a las bendiciones de los montes antiguos” Leído en versión Latinoamérica.

MONARQUIA DIVIDIDA Y LA DIASPORA DEL PUEBLO DE ISRAEL

En esta parte estudiaremos las causas que originaron esta división del pueblo de Dios, y como Judá y Benjamín fueron hechos prisioneros por Babilonia y el destierro de Israel (hecho provocado por los asirios) por todas las naciones del mundo sin retorno a su tierra.  En este punto es imprescindible hacer una interrogante: Si los israelitas, una vez que fueron  enviados  al exilio y jamás regresaron a su tierra natal ¿A dónde fueron? ¿O acaso se perdieron en la historia, y quedaron en el olvido? 

Según la sección de cultura e historia de la embajada de Israel de nuestro país explica que: El “reinado de Salomón se deterioró hacia el final por el descontento de parte de la población que debía pagar fuertes tributos por sus ambiciosos proyectos.  Al mismo tiempo, el trato preferencial que recibía su propia tribu provocó un creciente antagonismo entre la monarquía y las separatistas tribales.  Después de la muerte de Salomón (930 A.C.) una insurrección abierta condujo a la separación de las diez tribus del norte y la división de Judá y Benjamín constituyéndose en el reino del sur..”

Según las Sagradas Escrituras Judá y Benjamín se posesionaron del templo de Jerusalén; mientras que Israel tomó a Samaria como su capital.

Una vez que Jeroboam tomó el control del reino del norte (las diez tribus de Israel)  los condujo a la idolatría como revela el libro de los reyes “Si este pueblo subiere a ofrecer sacrificios en la casa de Jehová en Jerusalén, porque el corazón de este pueblo se volverá a su señor Roboam rey de Judá y me matarán a mí y se volverán a Roboam rey de Judá.  Y entonces provocó al Señor y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo:

bastante habéis subido a Jerusalén, he aquí tus dioses oh Israel, los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto. 

Y puso uno en Bethel y el otro en Dan.  Y esto fue causa de pecado; porque el pueblo de Dios iba a adorar delante de uno hasta Dan. 

Hizo también casas sobre los lugares altos, e hizo sacerdotes de entre el pueblo, que no eran de los hijos de Leví”.  La versión Latinoamérica traduce así este último versículo “Jeroboam construyo santuarios en las lomas y estableció como sacerdotes a hombres comunes que no eran de la tribu de Leví” 1ra de Reyes 12:27-31.  La maldad de Jeroboam no tuvo límites e hizo dos grandes males delante de su hacedor. Sedujo a Israel a cometer idolatría, acto que aborrece Jehová y desplazó a los hijos de Leví sacerdotes ordenados por Dios sustituyéndolos por personas ajenas de los santos oficios del Señor.

El Altísimo Dios mostró su dolor a la afrenta recibida por su pueblo “Dirás, pues: así ha dicho Jehová el Señor: ¡Ciudad derramadora de sangre en medio de sí, para que venga su hora, y que hizo ídolos para sí misma para contaminarse! Mis santuarios menospreciaste, y mis días de reposo has profanado, sus príncipes en medio de ella son como lobos que arrebatan presa, derramando sangre, para destruir las almas, para obtener ganancias injustas” Ezequiel 22:3,8 y 27.

No obstante, todos estos pecados que practicó la casa de Israel posterior a su división, el Señor le otorgó una nueva oportunidad para su reconciliación con Él.  Esta reconvención la hizo a través del rey Ezequías “He hizo venir a los sacerdotes y levitas, y los reunió en la plaza oriental y les dijo: oídme, levitas santificaos ahora, y santificad la casa de Jehová el Dios de vuestros padres y sacad del santuario la inmundicia.  Porque nuestros padres se han rebelado, y han hecho lo malo ante los ojos de Jehová nuestro Dios, porque le dejaron y apartaron sus rostros del tabernáculo de Jehová, y le volvieron las espaldas”  2da de Crónicas 29:6. 

¿Cuál fue la respuesta que recibió el Eterno ante ese llamamiento? “Más ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios, y menospreciaron sus palabras, burlándose de sus profetas, hasta que subió la ira de Jehová contra su pueblo, y no hubo remedio” 2da de Crónicas 36:16.  Entonces vino la sentencia del Señor “En tu sangre que derramaste has pecado y te has contaminado en tus ídolos que hiciste; y has hecho acercar tu día, y has llegado al término de tus años; por tanto, te he dado en oprobio a las naciones, y en escarnio a todas las tierras” Ezequiel 22:4.  El exilio de Israel a las naciones de la tierra lo ratifica Jehová a través del profeta Amós “He aquí los ojos de Jehová  el Señor están contra el reino pecador, yo lo asolaré de la faz de la tierra; más no destruiré del todo la casa de Jacob dice Jehová.  Porque he aquí yo mandaré y haré que la casa de Israel sea zarandeada entre todas las naciones, como se zarandea el grano en una criba, y no cae un granito en la tierra” Amós 9:8 y 9. 

El libro de Génesis había predicho el exilio de la casa de Israel por los cuatro puntos cardinales de la tierra

“Será tu descendencia como el polvo de la tierra, y te extenderás al occidente, al oriente, al norte y al sur…” Génesis 28:14.

Como dato adicional a esta exposición acudimos de nuevo a las fuentes hebreas que exponen sobre la situación de Israel en ese periodo “El reino de Israel, con su capital Samaria, duró más de doscientos años bajo diecinueve reyes mientras que el reino de Judá fue gobernado desde Jerusalén durante 400 años por un número igual de reyes de la casa de David.  La expansión de los imperios de Asiria y Babilonia conquistan primero a Israel y después  Judá. 

El reino de Israel fue vencido por los asirios (722 A.C.) y su pueblo fue llevado al exilio y al olvido.  Más de 100 años después Babilonia conquistó el reino de Judá, exilió a la mayoría de sus habitantes, destruyó Jerusalén y el templo (586 A.C.).  El exilio a Babilonia que siguió a la destrucción del primer templo marcó el comienzo de la diáspora judía.  Allí el judaísmo empezó a desarrollar un marco religioso y una forma de vida fuera de su tierra, asegurando finalmente la supervivencia nacional y la identidad espiritual del pueblo y le infundió suficiente vitalidad para garantizar su futuro como nación.  No obstante, que Judá fue empujada al exilio ésta retorno años más tarde a su tierra natal.  El retorno a Sión principio del periodo del segundo templo (536-164 A.C.) Cuatro olas de inmigraciones de judíos a Jerusalén fueron necesarias para devolverles honor y posición”.  Así la historia confirma que las tribus de Judá y Benjamín retornaron a la tierra de Israel y permanecen allí hasta hoy en día.

¿Y las diez tribus de Israel que curso tomaron? Con respecto a la llegada de los primeros israelitas al noroeste de Europa, el historiador M.Guizot explica “Que entre los siglos cuarto y séptimo antes de Cristo, una nueva población se esparció por la Galia; no de una sola vez, sino en una serie de invasiones de las cuales las dos principales tuvieron lugar hacia el principio y final de esta época.  El nombre del lugar donde se ubicaron fue en la península Simeria, cuyo nombre actual es Crimea” The History of France from Earliest Times to 1848.

Las tribus del norte, una vez que se internaron en el noroeste de Europa perdieron su identidad, se identificaban con los nombres de los lugares donde se asentaban.  Así, fueron conocidos por ejemplo como simerios una vez que pernoctaron en Simeria.  La historia relata que otro antiguo nombre por el cual fueron conocidos los israelitas fue: “escitas”; de una enorme región en las llanuras eurásicas de la actual Rusia, que en la antigüedad se llamó Escita.  Muchos pueblos habitaron esta gran región, entre ellos varias tribus de israelitas exiliados, según el historiador griego Herodoto.

Los registros históricos indican que las migraciones de los israelitas fueron finalmente desde el mar negro hasta las islas británicas, y el noroeste de Europa.  Los descendientes de Israel habían llegado en oleadas migratorias durante siglos a las nuevas tierras que debían de heredar, y se posesionaron de una pequeña isla conocida como Inglaterra.  Esta pequeña nación insular en esa época estaba bajo el dominio de España.  La historia narra “Que durante el siglo siguiente con la presencia de los israelitas en ese lugar una notable transformación empezó a notarse en Inglaterra; la alfabetización se extendió, el dominio católico cesó y la pequeña nación insular comenzó a convertirse en una potencia marítima”.

El historiador Sir Winston Churchill en su History of the English Speaking escribe: “El año 1588 señala un hito en la historia de Inglaterra.  España decidió reconquistar Inglaterra y llevarla de nuevo al seno de la iglesia católica.  Para lograrlo utilizó la famosa armada invencible e izó velas desde España.  Sin embargo, fue sacudida por las tormentas y la armada fue totalmente destruida, y la débil Inglaterra quedó a salvo”.  La destrucción de las fuerzas españolas no fue producto de la casualidad o por el mal tiempo; fue la mano del Todopoderoso que se interpuso para resguardar a su pueblo. Nadie puede detener los santos propósitos del Eterno.  Efraín y Manases seguirían su curso cumpliendo los designios del Altísimo.  El cronista Churchill sobre este gran acontecimiento añade: “La milagrosa victoria le permitió a Inglaterra no estar más bajo el dominio del papado y preparó el comienzo para el futuro de la libertad religiosa; la intervención de Dios en la historia de Inglaterra suscitó un nuevo interés en la biblia.  Esto, condujo a la traducción y amplia difusión de la misma, durante el reinado del sucesor de la reina Isabel I y el rey Jacobo I.  Durante los siglos XVI y XVII los marinos y exploradores ingleses, recorrieron el mundo.  Fue el inicio de la preponderancia de Inglaterra en los mares y preparó el camino hacia la futura grandeza financiera y comercial”.

El escritor Luigui Barzini en su obra The Europeans, pág. 47 se planteó las siguientes interrogantes: “¿Cómo lo lograron los británicos? En primer lugar como hizo una isla marginal para levantarse de la miseria y el atraso hasta el dominio mundial? Y ¿cómo hicieron, para mantener unido entre las dos guerras mundiales a su tambaleante imperio al parecer con poco esfuerzo?” 

Según A. History of England and the British Empire, por Hall Albion, pág. 463 “Mientras otras naciones trazan planes con el propósito de conquistar grandes extensiones territoriales y construir un imperio, los británicos se ha dicho sin darse cuenta, resultaron con un imperio.  ¿Cómo llego a efectuarse tan extraordinaria transformación? Canadá con gran reserva de riqueza agrícola y mineral, llegó casi sin haber sido solicitada al imperio británico.  Australia y Nueva Zelanda llegaron de igual manera a formar parte del imperio británico.  Se ha dicho sobre Australia que el descubrimiento de oro en 1851 convirtió una colonia en una nación.  Durante el curso del siglo XIX el imperio británico llegó a tener posesiones hasta el último rincón de la tierra; y entre esas posesiones estaban prácticamente las puertas marítimas estratégicas”. 

Pero, ¿Qué de Manases (E.E.U.U.)? ¿Cómo se transformó en una gran nación?   

Continuará…  

 LA IGLESIA DE DIOS Y SU TEMATICA

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