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“Y corrompióse la tierra delante de Dios, y estaba la  tierra llena de violencia.  Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida; porque toda carne había corrompido su camino sobre la  tierra”. Génesis 6:11 y 12

Recapitulando la segunda parte de esta temática menciona a las naciones que están en rebeldía con la ley de Dios; legislan leyes en detrimento de la moral de las distintas capas sociales.  Por ello, permanecen bajo juicio o proceso en espera de la sentencia final.  Sofonías capítulo 1:14; Revelación 16:19, etc.

Al final de este estudio formulamos una interrogante , derivado de lo expuesto por el Maestro: “Más como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.  Porque como en los días antes del diluvio estaban comiendo y bebiendo, casándose y dando en casamiento, hasta el día que Noé  entró en el arca.  Y no conocieron hasta que vino el diluvio y llevó a todos; así será también la venida del Hijo del Hombre”. Mateo 24:37 -39.

De acuerdo con lo expuesto, ¿cómo encontrará la tierra, una vez que se opere su segunda venida y cuáles son las similitudes de aquella generación con las de estos días? “Y vio Jehová que la malicia—maldad, perversidad, etc—de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.  Y corrompióse la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia.  Y miró Dios la tierra, y he aquí que estaba corrompida porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.  Y dijo Dios a Noé: el fin de toda carne ha venido delante de mí; porque la tierra está llena de violencia a causa de ellos; y he aquí que yo los destruiré con la tierra.”. Génesis 6:11-13.

En el enunciado del Señor, resaltan dos aspectos de suma importancia que no resisten al análisis.  En su orden: corrupción y violencia, remarcados arriba.

Definición de la palabra corrupción:

Según la Real Academia Española significa “la acción y efecto de corromper o hacer algo pedazos; pervertir, dañar, depravar o sobornar a alguien.  Es una forma de abuso o depravación”.

Definición de violencia:

―Etimológicamente proviene de la raíz latina ―vis‖ “que significa fuerza.  La violencia es entre otras, la fuerza física que puede desencadenar en: crueldad, ensañamiento, violación, homicidios, etc”.  

Así, la corrupción y violencia denunciada por Jehová en ese tiempo eran actos explosivos producidos por la descomposición de aquella sociedad.  ¿Será que la cultura de corrupción y violencia, de los antediluvianos, se asemeja con las de este tiempo?  ¿Porqué el Hijo de Dios encuentra similitudes de la era de Noé, con el tiempo actual?  “Y no conocieron hasta que vino el diluvio y llevó a todos; así será también la venida del Hijo del Hombre”. Mateo 24:39.

En efecto, como lo expone el Maestro, la violencia en el tiempo del patriarca se manifestaba en todos sus géneros.  En la actualidad, estas acciones son una constante; que a manera de un cáncer invasivo corroe a la sociedad. Secuestros, extorsiones, homicidios, entre otros es la modalidad de muchos países como el nuestro—Guatemala—.

Ningún país está exento de violencia, incluso las naciones desarrolladas cómo: Francia, España, Inglaterra, entre otros, han sufrido eventos trágicos de terrorismo, cuyo saldo ha sido decenas de personas fallecidas.

Estados Unidos es un referente de actos violentos que se registran incluso en los centros de estudio con saldo de víctimas mortales.

Por fin, violencia intrafamiliar, de género, infantil, psicológica, económica, etc, son sucesos reiterados casi en todas las naciones del mundo. “Y corrompióse la tierra delante de Dios”. Génesis 6:12.

¿Qué significa la palabra corromper?  “Se dice de una persona que se deja o ha dejado enviciar, pervertir y sobornar; maligno, sinvergüenza, etc”. En los días finales de esta era, la corrupción ha invadido a todos los estratos sociales.  No discrimina; ha carcomido las esferas gubernamentales de los países, que han corrompido su camino; y el sector religioso no escapa de este flagelo.  La corrupción destruye la conciencia de los que la practican y acaba el progreso de las naciones.  Genera miseria, hambre y muerte.  ¿Habrá algún país en el orbe que esté exento de corrupción?  El Maestro acertadamente predijo que en su segunda venida las condiciones de los países serían similares al de los días de Noé; estas actitudes humanas desencadenará la venida del Hijo de Dios en su manifestación de ira.

PREDICACIÓN DE NOÉ A LOS ANTE DILUVIANOS

Esta otra similitud la encontramos en la segunda carta del apóstol Pedro:

“Y si no perdonó al mundo antiguo, sino que

guardó a Noé, pregonero de justicia”. 2da Pedro 2:5.  

En estas condiciones de maldad y pecado, el patriarca predicó a aquella generación por muchos años.  La versión LBLA traduce esta parte.  “Y si no perdonó al mundo antiguo, sino que guardó a Noé predicador de justicia”.  La palabra predicador el diccionario la define como evangelizador.  Y la palabra pregonero el diccionario la exalta como: “La persona que hacía público y pregonaba los acuerdos para que fuesen conocidos por el vecindario”.  De acuerdo a estas definiciones concluimos esta parte afirmando que en efecto, el patriarca dio la voz de alerta a toda aquella generación de escapar de la muerte; sin embargo, se burlaron de su mensaje.

Las consecuencias:  ―…Y no conocieron hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos‖.

¿Realmente no conocieron el mensaje claro de arrepentimiento que pregonaba Noé?  La versión BLPH traduce con  claridad esta parte.  “Nadie llegó a sospechar nada, hasta que el diluvio se los llevó a todos”.  Los vivientes de esa era jamás imaginaron de lo que les sobrevendría a causa de su rebeldía.  Nunca creyeron la advertencia del pregonero de justicia.  Siguieron la rutina diaria, comiendo, bebiendo, etc, ajenos totalmente al diluvio que se desencadenaría sobre todos ellos, muriendo de asfixia por inmersión.

Una particularidad de este suceso era la rutina diaria de los antediluvianos, indiferentes al llamado, hasta que Noé entró al arca. 

“Vinieron, pues, con Noé al arca, de dos en dos de toda carne en que había espíritu de vida.  Y los que vinieron,

macho y hembra de toda carne vinieron, como lo había mandado Dios; Y JEHOVÁ CERRÓ LA PUERTA”. Génesis 7:16 y 17.

Hoy en día, se repite la misma historia del mundo antiguo.  El evangelio se ha proclamado por diversos medios que brinda la tecnología.  No obstante, de vivir en un ambiente de violencia y  corrupción producto de la descomposición social en todos sus órdenes, los servidores del Señor continúan proclamando las buenas nuevas de salvación a todos los rincones del planeta. 

Asumimos que casi toda la población mundial ha escuchado el grito de advertencia, sin embargo, como antaño la humanidad sigue su rutina diaria, indiferente; lo que si es cierto que no pueden presumir de inocentes.

El libro de Génesis, explica que una vez Noé sube al arca, Jehová cierra la puerta para que nadie pudiese entrar.  Hoy, está a punto de terminar el periodo de la gracia, una vez concluida esta parte se cerrará cualquier posibilidad de salvación que hoy en día está disponible para todos  gratuitamente a través del evangelio.  Revelación 10:6 y 7.

Insistimos, el mundo está bajo juicio o proceso; el tiempo apremia, ¡escape por su vida! Recuerde que: “Aún hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos”. Eclesiastés 9:4.  Ningún servicio protestante o católico dará vida al que muere sin esperanza.  1ra de Tesalonicenses 4:13.

LA IDENTIDAD DE LA IGLESIA, ¿PERMANECE AÚN INTACTA O HA SIDO TRASTOCADA?

Antes de analizar la primera interrogante relativo a la identidad de la iglesia, definamos la palabra identidad.  “Circunstancia de ser una persona o cosa en concreto y no otra, determinado por un conjunto de rasgos o características que lo diferencian de otros”. 

Otra de las definiciones el diccionario resalta:

“La identidad es el conjunto de rasgos propios de un individuo o de una comunidad”.  Las dos definiciones tienen las mismas peculiaridades.   La primera explica: “Ser una persona o cosa en concreto y no otra”.  Es decir, ser auténtico y no variable. La identidad de la iglesia se asemeja a las impresiones dactilares de una persona, no existe otra igual.

La segunda definición es casi similar a la primera.  La identidad es un conjunto de rasgos propios en lo individual o colectivo; es decir que el individuo y la comunidad deben poseer las mismas cualidades o distintivos.

Aparte, la identidad va unida con el sentido de pertenencia.

Su definición: ―El sentido de pertenencia es un sentimiento de vinculación o dependencia que experimenta un miembro de una sociedad‖.

Otra definición más clara aún la define el diccionario como: ―Propiedad de una persona o institución‖.

Para ilustrar esta parte veamos lo que expresa el evangelista Juan.  “Y respondió Simón Pedro: Señor, ¿A quién iremos? Tú tienes palabras de vida”. Juan 6:68.  Dividamos en dos partes lo expuesto por el apóstol.

Primero: ¿A quién iremos?  Esta expresión resalta la certeza de Pedro, asentada en la identidad de Cristo reflejada en la iglesia; identificación plena y convincente.

Segundo: Tú tienes palabras de vida eterna.  Esta declaración hace referencia a Cristo como dueño absoluto de la salvación; la iglesia es propiedad de Él.  Notemos el paralelismo que existe entre ambos elementos, la identidad y sentido de pertenencia ¡ecuación perfecta!

Veamos esta otra cita que denota sentido de pertenencia. “Y ya no estoy en el mundo; más éstos están en el mundo, y yo a ti vengo.  Padre santo, a los que me has dado, guárdalos en tu nombre, para que sean una sola cosa, como también nosotros”. Juan 17:11.  La última parte de este versículo, la versión CST expone: “Padre santo protégelos con el poder de tu nombre”, es decir que en la era evangélica la iglesia como identidad, está respaldada por un nombre—Dios—.  De manera que el nombre bíblicamente se conoce como   iglesia de Dios; según 1ra Corintios 10:32; 11:22; Gálatas 1:13; 1ra Timoteo 3:5; 3:15, etc.

Así , el manual de identidad—Santas Escrituras—es un documento de la iglesia en el que se diseñan las normas que se deben seguir.  Esos escritos revelan los puntos de fe que norman nuestra vida espiritual, y destacan entre otros: el bautismo, la cena del Señor, el sábado, régimen de alimentación, etc.

Ahora bien, ¿cómo se daña o altera la identidad de la iglesia?

Veamos el caso del pueblo de Israel.  Una vez que Jehová los organiza como nación establece estatutos que regiría su identidad.  “Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos, cómo Jehová mi Dios me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para tomar posesión de ella.  Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales dirán: ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta”. Deuteronomio 4:5 y 6.  Esta narración expone cosas interesantes; como Jehová forma un pueblo distinto de los demás, adornado con normas que de su práctica lo engrandecería si mantuviese su filiación.  La sabiduría y la inteligencia serían el norte a seguir para constituirse en una nación grande.  ¿Cuáles serían las bases donde se asentaran las disposiciones dictadas por Jehová?  “Y Él os anunció su pacto, el cual os mandó poner por obra; los diez mandamientos”. Deuteronomio 4:13.  Dichos estatutos prohíben por ejemplo la idolatría— Éxodo 20:2.—.  “Moraba Israel en Sitim; y el pueblo empezó a fornicar con las hijas de Moab, las cuales invitaban al pueblo a los sacrificios de sus dioses; y el pueblo comió y se inclinó a sus dioses.  Y el furor de Jehová se encendió contra Israel”. Números 25:1-3.  ¿Cómo Israel pierde su unidad como pueblo organizado por Jehová?  “Y sabréis que yo soy Jehová; porque no habéis andado en mis estatutos, ni habéis observado mis decretos, sino según las costumbres de las naciones que os rodean habéis hecho”. Definitivamente Israel pierde su identidad, una vez que mezcla su fe con los pueblos paganos.  

El corolario de la desobediencia les impidió entrar a la tierra prometida—a excepción de Josué y Caleb— por violar el cuarto mandamiento.  “Con todo, en el desierto les juré que no los conduciría al país destinado para ellos, tierra en la que corre leche y miel, un paraíso terrenal, porque habían despreciado mis preceptos, no habían observado mis sábados”. Ezequiel 20:15 y 16.

Así, Israel perdió su identificación con su Dios, extraviándose continuamente, a tal extremo que Jehová resuelve establecer un nuevo pacto con ellos.  “He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.  No como el pacto que hice con sus padres el día que tomé su mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos invalidaron mi pacto”. Jeremías 31:31 y 32.

La celebración de este nuevo pacto el Padre lo delega a su Hijo.  “He aquí, yo envío a mi mensajero, el cuál preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quién vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quién deseáis vosotros.  He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos”. Malaquías 3:1.

El Hijo de Dios como portador de la nueva alianza, buscó—conforme a la profecía de Jeremías—primero a la casa de Israel.  “El respondiendo, dijo: no soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel”. Mateo 15:24.  Esta nueva alianza estaba fundamentada sobre mejores promesas—Hebreos 8:6—.  “Porque si aquel primero—pacto—hubiera sido sin defecto, ciertamente no se hubiera procurado para el segundo”. Hebreos 8:6 y 7.  Sin embargo el mediador del nuevo pacto no lo pudo concretar con el pueblo sionista y este evento lo revela en parte el capítulo 15 del evangelista Lucas y los versículos 11-32, que relata la parábola del hijo pródigo.

Parafraseando esta parte, la parábola habla de dos hijos;–los dos hijos que presenta esta parábola son figuras representativas del pueblo gentil, hermano menor y el pueblo judío, hermano mayor— el menor pide la herencia a su padre y la derrocha viviendo perdidamente—esta enseñanza está explicada ampliamente en  los artículos: ¿Porque Israel fue excluido del nuevo pacto? en nuestra página web—.

Explica la parábola que el hijo menor se arrepiente; comenzó a faltarle alimento y sintió un profundo vacío en su ser y busca vehementemente al Padre—Dios—

Y este movido a misericordia extiende sus brazos y lo recibe.  Le hace matar el becerro más gordo—Jesucristo—

y le hace fiesta.  Este es mi hijo—dijo—muerto era, y ha revivido; se había perdido y es hallado.

Revelan los últimos versículos—25-32—que el hijo mayor estando en el campo escucha la música y la danza en honor a su hermano menor.  Enojado no quiso entrar a la celebración, por tanto salió su padre y le rogaba que entrase; este no quiso entrar a la fiesta y echa de ver el padre su total desacuerdo por el gran recibimiento de su hermano.

En esta breve narración destacan dos puntos importantes.

Primero: la justificación del pueblo gentil a través del nuevo pacto; que lo consigue gracias al sacrificio del Hijo de Dios en la cruz del calvario.  

Segundo: el rechazo de Israel al nuevo pacto  promovido por Jesús.   “Su hijo mayor estaba en el campo”. –Versículo 25—.  El campo es el mundo. Mateo 13:38.  “Salió por tanto su padre, y le rogaba que entrase”.  Israel no acepto la propuesta de la nueva alianza por fe que proponía el Hijo de Dios.  No obstante, que la mayoría del pueblo sionista no aceptó el nuevo pacto, el Señor procura para sí un remanente.  “¿Qué pues? Lo que buscaba Israel, no lo ha alcanzado; pero los escogidos si lo han alcanzado, y los demás fueron endurecidos”.  ¿A qué escogidos se refiere el apóstol? “Así también aún en este tiempo ha quedado un remanente—los 144,000—israelitas— escogidos por gracia”. Romanos 11:5 y 7.  Esta agrupación fue la primicia del evangelio.  Observe la parte final del versículo 7.  “Pero los escogidos sí lo han alcanzado, y los demás—resto del pueblo de Israel— fueron endurecidos”.  La versión NTV declara este punto con suma claridad:

“Así que la situación es la siguiente: la mayoría del pueblo de Israel no ha encontrado el favor de Dios que tanto busca.  Unos cuantos si lo han encontrado, pero el corazón de los demás fue endurecido”.  Las primicias del evangelio, los 144,000 judíos, renunciaron a las prácticas de la ley de Moisés, aceptando la propuesta de fe a través del evangelio del Hijo de Dios

LA SALVACIÓN DEL PUEBLO GENTIL

No obstante, que la misión del Hijo de Dios era traer el mensaje de salvación al pueblo sionista, éste, como hemos apuntado lo rechazó.  Entonces como explica Pablo las Buenas Nuevas dio un giro hacia el pueblo gentil.  “Fui hallado de los que no me buscaban; me manifesté a los que no preguntaban por mí.  Pero acerca de Israel dice: todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde y contradictor”. Romanos 10:20 y 21.  Una vez que como explica la parábola se arrepiente el hijo pródigo y es justificado mediante el sacrificio del Cordero de Dios, obtiene su redención a instancias de la rebelión del pueblo judío.  “Digo, pues: ¿Han tropezado los de Israel para que cayesen? En ninguna manera; pero por su transgresión vino la salvación a los gentiles”. Romanos 11:11.  

Una vez que los gentiles consiguen el favor de Dios, ¿Dónde son insertados?  “Si las primicias son santas, también lo es la masa—iglesia—restante; y si la raíz es santa, también lo son las ramas.  Pues si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo olivo silvestre, has sido injertado en lugar de ellas, y has sido hecho participante de la raíz y de la rica savia del olivo”. Romanos 11:16 y 17.

Estos versículos detallan tres puntos importantes:

Primero: El pueblo gentil converso fue adherido a las primicias o los 144,000 judíos que fueron la base de la iglesia primitiva; agrupación santa, por ello el apóstol afirma que la masa restante –el pueblo gentil—inserto a ella también es santo.

Segundo: ―Ha sido participante de la raíz y de la rica savia del olivo‖.  Esta parte es importante entenderla, por cuanto habla de su fundador, la raíz— Isaías 11:1 y 2—que declara a Jesucristo como tal.

Tercero:  “Y de la rica savia del olivo” Ampliemos más este concepto:

El salmista adopta la figura de nuestro Señor Jesucristo como árbol.  “Será como árbol plantado junto a corrientes de agua”. Salmo 1:3.  El agua es representativa de la enseñanza o doctrina de la iglesia. Deuteronomio 32:2.  Este árbol—Jesucristo—se asemeja al árbol que produce savia, “que lleva alimento a todas las partes de la planta, pasando por las ramas pequeñas que necesitan potencia y de vuelta a la raíz.  Eso es saber producir su propio alimento y alimentarse así mismo”. Fuente https/geov.gl.

La figura de la savia que nutre la raíz, hojas y ramas de los árboles, es el alimento que simboliza la palabra de Dios.  Este bendito árbol—Jesucristo— produce su propio alimento—enseñanza—para sustentar a su iglesia.

¿Por qué hacemos tanto énfasis en esta parte? Porque esa enseñanza o mensaje del evangelio que recibió el pueblo gentil, es idéntico al que recibió el pueblo de Israel.  El evangelio de Jesucristo destinado para el pueblo sionista, no sufrió ninguna variante. 

Lea este interesante relato.  “Porque también a nosotros—los gentiles—se nos ha anunciado la Buena Nueva—el evangelio—como a ellos—los judíos—pero no les aprovechó con oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron”.  La versión NBD en su parte final de este versículo declara: “Pero el mensaje que escucharon no les sirvió de nada, porque no se unieron en la fe a los que habían prestado atención”—las primicias del evangelio—.

“Toda persona tiene el derecho de conocer su pasado, para defender su identidad”.  En efecto, hemos conocido en donde somos injertados y la identidad de la iglesia primitiva nos ha sido conferida para que la defendamos.  ¿Ha sido alterada?  En efecto. Y ¿Cuáles han sido los factores que han incidido para alterar ésta?  Este punto y otros será la parte medular a estudiar en el cierre de la cuarta parte y final de esta temática.

Continuará…

LA IGLESIA DE DIOS Y SU TEMATICA

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