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“Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? 1ra Pedro 4:17

Sintetizando la tercera parte, el Señor Jesucristo apunta al libro de Génesis capítulo 6 que expone la corrupción y violencia que sacudió al mundo antiguo, y lo equipara con nuestros días en que vivimos y sufrimos el mismo flagelo como en los días de Noé y advierte que dichas acciones de maldad apresurará su segunda venida con ira para castigar a los responsables.

Aparte, el pueblo gentil ha sido injertado a las primicias del evangelio— Romanos 11:16 y 17— y es participante de la raíz y de la rica savia del olivo.  En este contexto la identidad de la iglesia primitiva nos ha sido adjudicada para que la defendamos y protejamos.  Sin embargo la afiliación que nos ha sido asignada, ¿ha sido alterada?  Afirmativo.  ¿Y cuáles han sido los factores para trastocar nuestra identidad?

Entre otros destacan: 

a. La cultura.

b. Pérdida casi absoluta de amor fraternal.

LA CULTURA

Su definición: “Conjunto de tradiciones y costumbres que caracterizan a un pueblo; una clase social, o una época, etc.”  ¿Cómo influye la cultura foránea en la iglesia?

Para comprender esta parte remontémonos a la antigüedad en que el pueblo de Israel pierde su identidad, una vez que es helenizado.  “El ímpetu inicial para que los griegos atacaran a los judíos, provino de una cierta facción disidente que había dentro del pueblo judío; los judíos helenizados.  Estos eran judíos que habían sido atraídos por la cultura griega, la cual era la cultura        principal      del     mundo         antiguo”.     Fuente: www.aisla.com/judaísmo/historia.

En efecto, una parte del pueblo de Israel había adoptado tradiciones de la nación griega.  Estas acciones quizás tuvieron lugar por la cercanía de algunas ciudades de costumbres griegas al pueblo sionista.

La historia hace referencia del influjo griego. 

“Había un grupo de diez ciudades helenísticas—casi todas en Israel—conocidas con el nombre de Decápolis

palabra griega que significa: “diez ciudades”.  Mateo 4:25; Marcos 5:20”.

La historia también hace referencia que: “Atenas—capital de Grecia—estaba llena de ídolos, que los judíos rendían culto”.  Por estos y otros hechos el pueblo judío fue duramente castigado por Jehová.

La iglesia de hoy en día a nivel universal, está formada por creyentes de distintas culturas; cultura estadounidense, mexicana, chilena, guatemalteca, etc.  Sin embargo, el evangelio heredado, es puro, libre de tradiciones y costumbres humanas.

Este evangelio que hoy proclamamos a través de nuestra página web, según reportes de noviembre del 2017, dicha página ha sido abierta en más de 80 países; incluyendo Asia.  Dichas naciones tienen distintas culturas entre sí. Una vez el creyente acepta voluntariamente las buenas nuevas, debe renunciar a las culturas que no comulgan con la fe.

Para ejemplificar esta parte, veamos un evento que ocurrió una vez que los judíos se aprestaban a celebrar el día de Pentecostés.

El libro de los Hechos revela que: “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes  juntos.  Moraban entonces en Jerusalén: partos, medos, elamitas, asiáticos, egipcios, cretenses, árabes, etc”. Hechos 1:5 y 9.  Estas personas como explica Lucas provenían de distintas naciones; no obstante, ser judíos conservaban la cultura de los lugares en donde residían; incluso hablaban distintos idiomas.  Una vez que reciben el mensaje en su propia lengua de labios del apóstol Pedro, llenos del Espíritu Santo, se admiraron y decían: les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios”.—versículo 11—.

Una vez que reciben en su corazón al Señor Jesucristo—debido al fogoso mensaje de Pedro—.  “Se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: varones hermanos, ¿qué haremos? Así que, los que recibieron su palabra fueron bautizados, y se añadieron aquel día como tres mil personas”.  Versículos 37 y 41.  A partir de este evento fueron nuevas criaturas, apegadas a la norma pura del evangelio.  Precisaba  renunciar a las costumbres y tradiciones adquiridas de los pueblos donde residían.  Incluso renunciaron a la ley de Moisés con todos sus elementos, para adherirse a la fe del evangelio del Hijo de Dios.

Ahora bien, ¿cuál es la responsabilidad que debe adoptar la iglesia injertada a la raíz?  ¿Acaso tenemos la libertad de adaptarnos a las nuevas modalidades de este mundo?  El apóstol Pablo advierte a la iglesia: “No sigan la corriente del mundo en que vivimos, sino más bien, transfórmense a partir de una renovación interior.  Así sabrán distinguir cuál es la voluntad de Dios, lo que es bueno, lo que le agrada, lo que es perfecto”. Romanos 12:2.  Versión biblia latinoamericana 1,995.  La versión internacional expone la primera parte de este versículo:  “No se amolden al mundo actual…”  La versión Dios habla hoy declara: “no vivan según los criterios del tiempo presente…”

El pueblo de Dios hoy en día, vive bajo presión de acuerdo a los países en que desarrolla sus actividades: presión social, económica, racial, académica, etc.  Incluso la tecnología mal aplicada puede afectar la vida de los miembros de la iglesia.

Volviendo a lo que explica la versión latinoamericana, relativo al término corriente, ¿qué significa esta palabra?  El diccionario la define así:  “Que es habitual, común o frecuente y se hace a menudo”.

La cultura de los países desarrollados en el que las iglesias perviven han influenciado por ejemplo, en la alimentación a pesar de poseer un manual de régimen alimenticio bíblico, que separa las viandas limpias de las inmundas.  El influjo de esta cultura ha sido el denominador común en algunos países— incluyendo el nuestro—de consumir carne de cerdo por sus diversas propiedades.  Los nutricionistas por ejemplo, “sugieren esta carne por su alto valor nutricional por la calidad de su proteína”.  Así, salchichas, tocino, paté—se elabora con el hígado de cerdo—y especialmente el jamón lo ingieren algunos miembros de la iglesia.  Parece ser que este punto de alimentación no tiene importancia, sin embargo, hay una sentencia bíblica que condena el consumo de este alimento. “Los que hacen festín con carne de cerdo y con toda carne prohibida, tendrán un mal fin, dice Jehová”. Isaías 66:17. Versión Al Día.  La versión NTV traduce: “Los que se “consagran” y “purifican” celebrando con carne de cerdo, tendrán un final terrible”. Si hablamos de proteínas también se encuentran en la carne de pollo, pavo, etc, alimentos considerados limpios por la palabra de Dios.

La corriente de este mundo, también incluye las modalidades en el vestuario—conjunto de prendas de vestir y adornos—especialmente en el sector femenino.

El ritmo frenético de la moda, ha trascendido en muchos países y penetrado a la iglesia, algunas veces con diseños seductores.  El vestuario como identidad de la iglesia se definió en el inicio de ésta.  “Así mismo, que las mujeres se arreglen decentemente, que se vistan con modestia y sencillez, que no se adornen con peinados rebuscados, con oro, joyas o vestidos lujosos.  Adórnense más bien con buenas obras como conviene  a mujeres que hacen profesión de servir a Dios” 1ra Timoteo 2:9 y 10 versión Latinoamérica.  Presentarse a la iglesia con vestuario seductor ostentoso y extravagante constituye falta de respeto para sí misma, para los miembros y al mismo Dios.  Es imprescindible que las féminas de la congregación, se transformen como explica Pablo, a partir de un cambio interior como cristianas.  Vivan en todos los ámbitos, social, laboral, familiar, religioso, etc con pudor o decoro como servidoras del Señor y su total desapego a la corriente de este mundo.  El buen testimonio habla por sí mismo, incluso es un acto evangelizador.

PÉRDIDA CASI ABSOLUTA DE AMOR FRATERNAL

Esta palabra por la diversidad, usos y significados, no la podemos encasillar en una sola área, dado que este término contiene varias acepciones y por su complejidad es difícil de definirla.  Sin embargo, la interpretaremos bajo la concepción paulina de una manera empática y altruista, basada en procurar el bien de las personas de manera desinteresada, incluso sacrificando lo propio.  Partiendo de este concepto, asumimos que el amor es la base de la unidad de la iglesia.

El Hijo de Dios en su tiempo y hoy en día, insta a los suyos a preservar esta virtud como parte imprescindible de la identidad de su iglesia. “El amor que tengan unos por otros será la prueba ante el mundo de que son mis discípulos”. Juan 13:35 versión NTV. Esta acreditación dio el Maestro a su iglesia para que, el mundo la distinguiera entre otras.

¿Acaso se ha fragmentado la unidad de la iglesia por la falta de caridad de algunos miembros?  El apóstol Pablo en su tiempo, observó la riña entre algunos adeptos, e interviene para darles una dura amonestación.  “Pero al anunciaros esto que sigue, no os alabo; porque no os congregáis para lo mejor, sino para lo peor.  Pues en primer lugar cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones y en parte lo creo”. 1ra Corintios 11:17 y 18.  ¿A qué divisiones se refiere Pablo? La versión TLA despeja esta interrogante: “Para empezar, me han dicho que, cuando ustedes se reúnen como iglesia, no se llevan bien, sino que se dividen en grupos y se pelean entre sí”.  Y precisamente este “microbio” ha penetrado a la iglesia de hoy. 

Es frecuente que la homogeneidad—igualdad, equilibrio, etc—de la iglesia como masa, se pierda.  “Un poco de levadura leuda toda la masa”. Gálatas 5:9.  La levadura es malicia y maldad. 1ra de Corintios 5:8.  La iglesia, insistimos, ha perdido la uniformidad y ha adoptado la heterogeneidad o segmentación—fragmentación, división, etc—.  Estas acciones se reflejan cuando por ejemplo, dentro del templo existen distintos grupos divergentes.  Se pierde así la unidad y la práctica de la caridad, compasión, altruismo, etc, y son sustituidos por el rencor, ira, malicia, envidia, etc.  El amor debe cobrar preeminencia entre los seguidores del Hijo de Dios, relegando por ejemplo, todo conocimiento o ciencia, que si bien es necesario no es determinante para nuestra redención.  “Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y no tengo amor, nada soy.” 1ra Corintios 13:2.  ¿Qué significa la parte exaltada? Inexistencia, carencia, insignificante, vacío, ninguna cosa, cero.  En esta condición no somos nada, y estamos obstaculizando nuestra entrada al reino y firmando nuestra sentencia en el día postrero.

¿PODREMOS ESCAPAR DE LA SENTENCIA FINAL?

El texto de nuestra portada es elocuente: “Porque es tiempo de que el juicio empiece por la casa de Dios; y si primero empieza  por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios? 1ra de Pedro 4:17.  La versión BLP traduce la primera parte de este versículo: “Porque ha llegado el tiempo del juicio, que ha de comenzar por el mismo pueblo de Dios”.  Lo escrito por Pedro desde los albores de la iglesia, tiene vigencia hasta el día de hoy.  La iglesia también pasa por un proceso de depuración divina de aquellos que no guardan fidelidad al Señor.  Contrario a estos están los que guardan su integridad y luchan resueltamente por obtener su salvación; “y si el justo con dificultad se salva, ¿en dónde aparecerá el infiel y pecador?”  La parte resaltada denota que el auténtico servidor de Dios experimenta sufrimiento por alcanzar su redención, incluso en lo interno de la iglesia una vez que padece con estoicismo las afrentas de los demás.  “Porque es preciso que entre vosotros haya disensiones—riña, disputa, altercado—para que se hagan manifiestos entre vosotros los que son aprobados”. 1ra Corintios 11:19.  En efecto, los que son aprobados soportan con entereza la acometida de algunos miembros; crecen, modelan su carácter y alcanzan la perfección a expensas de los que no tienen la aprobación divina.  

Y es que la modalidad de salvación que demanda el evangelio, dista de las condiciones de aquellos que escaparon del juicio de Dios, en la antigüedad.  El genuino evangelio proclamado por el Hijo de Dios, es de conciencia, convicción y obediencia a sus santos preceptos.

Para ilustrar esta parte veamos el caso de los fariseos .  “!Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! Porque diezmáis la menta y el eneldo y el comino, y dejáis lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia, y la fe. Esto era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello”. Mateo 23:23.

EL CASO DEL JOVEN RICO

Para obviar espacio parafrasearemos los versículos 16 al 23 del capítulo 19 del libro del evangelista Mateo.  Un joven se acerca al Maestro y le pregunta que hacer para tener vida eterna.  La respuesta de Jesús es clara al manifestar que debía observar los mandamientos de Dios.  A la pregunta del muchacho que cuales eran los mandamientos, Jesús expone algunos del santo decálogo: no adulterarás, no hurtarás, honra a tu padre y a tu madre, etc.  Sorprendentemente el joven responde que los ha guardado desde su juventud, y pregunta: ¿que más me falta?  La respuesta del Maestro es contundente:

“Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dalo a los pobres, y ven y sígueme. 

Oyendo el joven se fue triste porque tenía muchas posesiones”.

¿Qué lectura nos deja estos sucesos?

El primer evento relativo a los fariseos, guardaban celosamente las ordenanzas de Dios, pero eran inhumanos e intratables.

El segundo acontecimiento relacionado con el joven rico, guardaba con diligencia los mandamientos de Dios, pero era insensible. 

Esta parte lleva el mensaje de alerta a los miembros bautizados de la iglesia a cumplir con ese deber y no imitar la figura avara que expone el sabio.  “No te niegues a hacer el bien a quien es debido, cuando tuviereis poder para hacerlo.  No digas a tu prójimo: anda y vuelve, y mañana te daré, cuando tienes contigo que darle”. Proverbios 3:27 y 28.  Cuando nos negamos a asistir a alguien necesitado teniendo los recursos, demostramos un total desprecio a la acreditación que nos legara el Hijo de Dios. “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si os tenéis amor los unos a los otros”. Juan 13:35.  Este es el sello de distinción que imprimió en nosotros el Hijo de Dios de practicar un evangelio genuino revestido de amor hacia los demás.  “Pero el que tiene bienes de este mundo y ve a su hermano tener necesidad, y cierra contra él su corazón, ¿cómo mora el amor de Dios en él?  Hijitos míos, no amemos de palabra ni de lengua, sino de hecho y en verdad”. 1ra Juan 3:17 y 18.  Por ello, Pablo exalta el amor, “y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor” 1ra Corintios 13:13.  “Las profecías se acabarán y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará, pero el amor nunca deja de ser”. 1ra Corintios 13:8.

La iglesia en general debe luchar para no generar dentro y fuera del templo, intrigas, acepción de personas, calumnias, murmuraciones, falso testimonio, entre otros.

Sirva, finalmente la advertencia apostólica: “Y si el justo con dificultad se salva”… Preguntémonos: ¿Como está nuestra justicia delante de Dios? ¿Tendremos parte en el reino con la manada o rebaño pequeño?–Lucas 12:32–¿o engrosaremos filas entre los millones de millones que permanecen de pie, –Daniel 7:10– para ser lanzados al lago de fuego?

Concluido.

LA IGLESIA DE DIOS Y SU TEMATICA

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