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“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes  en tu propia prudencia”. Proverbios 3:5

2da Parte y Final

Por Enrique Gordillo Mazariegos

Una vez que hemos estudiado en la primera parte de esta temática, los efectos del afán de poder y protagonismo, meditemos en el inciso c de esta serie de artículos.

Afán Por Salir de la Pobreza

La historia registra inconformidad de personas de su lugar de origen por situaciones adversas de la vida: escasez, falta de trabajo, de alimentos, entre otros.  En el registro bíblico destaca el caso del patriarca Abraham y su esposa Sara que emigraron a Egipto, “porque el hambre era grande en la tierra”. Génesis 12:10.

En la actualidad, son millares de personas que, por la precariedad de sus países buscan con avidez fortuna en otras naciones.

Por aparte, un grueso número de la población lidia cotidianamente por sobrevivir en un ambiente casi similar al descrito arriba; falta de empleo, violencia, inseguridad, estrés, miedo, etc.  No obstante, el esfuerzo que emplean no encuentran la “fórmula mágica” para acabar con la pobreza. La palabra de Dios nos da algunos lineamientos que seguir para alcanzar el éxito en nuestra vida.

a)La prosperidad que busca el hombre con afán, no radica en las cosas materiales. Lucas 12:15.

b)”La bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza con ella”. Proverbios 10:22.

c)Dios orienta al hombre “a buscar primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”. Mateo 6:33.

Para ejemplificar los textos bíblicos aludidos, estudiemos brevemente lo acontecido a Israel en boca del profeta Hageo.

En el capítulo 1 el profeta expone el enojo de Jehová porque su templo permanecía en ruinas ante la indiferencia de los judíos que vivían holgados en lujosas casas y otros privilegios.  Ante esa situación la nación sionista padeció pobreza: “siembran mucho y recogen poco.  Apenas tienen para comer y beber, no tienen suficiente ropa para vestir.  Sus ingresos desaparecen como si los pusieran en bolsillos llenos de agujeros.

He retenido las lluvias y he llamado a la sequía que haga marchitar el grano, las uvas y todas sus cosechas”.

¿Por qué los judíos padecieron esta lección?  Porque no buscaron primeramente el rostro de Dios y su justicia; y todas las cosas materiales que disfrutaban se diluían; es decir que poseían muchos bienes sin la bendición de Dios.  Por eso remarca Lucas 12:15.  “La prosperidad que busca el hombre con afán no consiste en los bienes materiales”.  A la inversa,  “la bendición de Jehová es la que enriquece, y no añade tristeza-dolor, pesadumbre, etc-con ella”. Proverbios 10:22.

Enfoquémonos en una familia pobre.  ¿Qué hacer para que alcance la bendición divina?

Volvamos con lo expuesto por el profeta Hageo.  Los judíos sufrieron escasez en todos los ámbitos de su vida.  ¿Por qué? Porque tenían en ruinas el templo de Jehová. Sin embargo, explica el versículo 14 de este capítulo que reconstruyeron el templo, y el versículo 4 del capítulo 2 de Hageo, expone que Jehová se complace por tal acción bendiciendo sus riquezas.

Estudiemos la simbología de este evento, ¿su templo está en ruinas delante de Dios? ¿Ha abierto su corazón para que el Espíritu de Dios more en él?  “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” 1ra de Corintios 3:16.  Restaure su templo y viva en obediencia a los santos preceptos de Dios, y entonces hará suya aquella hermosa promesa: “Eviten la avaricia, conténtense con lo que tengan, pues el Señor dijo: no te desampararé ni te dejaré.  Así que podremos decir sin temor ni duda: el Señor es el que nos ayuda; no temo de lo que me pueda hacer el hombre”. Hebreos 13:5.  Dicha promesa es valedera, el Señor cumple los dichos de su boca.  

Por favor medite en lo que explica el sabio.  “El que ama el dinero jamás se saciará.  ¡Qué locura pensar que el dinero produce felicidad! Cuanto más se tiene más se gasta, hasta el límite de los ingresos.  Entonces, ¿Qué ventaja da la riqueza, como no sea verla escapar por entre los dedos?  El que trabaja arduamente duerme a pierna suelta, coma poco o mucho.  Pero el rico padece de preocupaciones e insomnio”. Eclesiastés 5:10-12.  Versión  Al Día.  Reconsidere las bendiciones de nuestro Dios,

“Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre Celestial las alimenta.  ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

Y por el vestido, ¿por qué os afanáis?  Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan”. Mateo 6:26 y 28. 

¿Son ciertas esas promesas? ¡Claro que sí!  “Fíate de Jehová de todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia.” Proverbios 3:5.  

La Pobreza ¿Voluntad Divina?

Cierto sector de la sociedad afirma que vivir en la pobreza, es voluntad de Dios.  ¿Es cierto ese argumento? ¿Qué explica la palabra de Dios sobre este punto? “El que labra su tierra se saciará de pan más el que sigue a los ociosos se llenará de pobreza”. Proverbios 28:19.  La versión Al Día expresa: “El trabajo intenso da prosperidad; la  vida regalona lleva a la pobreza”.  De acuerdo al sabio la ociosidad produce pobreza; y no es precisamente por voluntad divina que exista precariedad en el mundo.

¿Dónde y cuando se fomenta la pobreza?

¡En el hogar!  Es una corresponsabilidad familiar una vez que a edad temprana no se le asignan responsabilidades a los chicos; o hay preferencias por uno de ellos obviando sus obligaciones alimentando así la holgazanería. Un padre de familia que no trabaja es un mal ejemplo que influirá negativamente en sus hijos; lo peor, la pereza o negligencia, ¡se convertirá en una cultura! Por cuanto son actitudes aprendidas en casa.

El sabio envía una exhortación a las personas ociosas “!Aprende de las hormigas, perezoso! Imita sus costumbres, y sé sabio.  Pues aunque no tienen rey que las obligue, trabajan empeñosas todo el verano, recogiendo para el invierno.  Pero tú no haces más que dormir.  ¿Cuándo vas a despertar? ¡Déjame dormir un poquito más! ¡Claro, solo un poquito más!  Y mientras duermes viene furtivamente la pobreza como ladrón y te destruye; la necesidad te ataca con todas sus armas”. Proverbios 6:6-11.

Las hormigas, como expuso el sabio, trabajan arduamente sin alguien que las dirija; es más, son previsoras, contrario a la negligencia del hombre.  Por ello, Pablo es determinante: “Aun estando entre ustedes pusimos una regla: el que no trabaje, que no coma”. 2da de Tesalonicenses 3:10.

Afán de Poder Social

Definición: “Es la implicación que el poder tiene en grandes masas; controlar e influir en el comportamiento de otra persona”.

La siguiente definición es más clara y específica: “es un método psicológico que ha demostrado gran efectividad como mecanismo de dominación social.  Es implementado por personalidades y grupos de poder para mantener a sus seguidores cautivos y servirles a la voluntad del líder que suele convertirse en un experto del engaño y la manipulación”. Fuente: descubre cómo usan el control mental para dominar las masas.  

La historia revela un suceso trágico que cobró la vida de centenares de personas, incluyendo niños, una vez que fueron seducidos mediante engaño que, al privarse de la existencia pasarían a otro nivel de vida.

“James Jones, pastor estadounidense funda una iglesia en Indianápolis una congregación religiosa, llamada templo del pueblo.  Desde un principio ganó la admiración de sus miembros, exigiendo de ellos obediencia ciega.  Una vez que consigue mantener bajo control a la iglesia, se proclama como una divinidad al mismo nivel que Jesucristo.

Jones, que hacía tiempo había creado una atmósfera de miedo y permanente amenaza extrema, empezó a fomentar entre sus adeptos una sensación del fin del mundo, sosteniendo que el apocalipsis era un evento cercano y que el anticristo estaba encarnado en el capitalismo que ansiaba destruir la congregación.

Una mañana del 18 de noviembre de 1978 ordenó el suicidio masivo de todos los integrantes de la secta

que se hallaban en Jonestown.  La mayoría de sus seguidores se envenenaron con cianuro incluyendo niños”. Fuente: Wikipedia org./wiki/jimjones.

La asombrosa habilidad de manipulación del pastor Jones, tocó fondo, hasta el extremo de neutralizar la mente de sus seguidores que no pudieron pensar por sí mismos; y murieron en la inconsciencia.  Inculcar ideas en la mente de las masas, a veces con métodos coercitivos, no son prácticas del pasado.  Hoy en día algunos líderes que dominan la habilidad de la persuasión y de la falsedad someten a su voluntad a grupos o multitud de personas.  Estos fenómenos se producen en varios ámbitos: políticos, comerciales, religiosos, entre otros.

El afán de poder social se ha dado desde los albores de la humanidad, por ejemplo, destaca entre otros, Jeroboam.  Hijo de Nabat de la tribu de Efraín. 1ra Reyes 11:26-39.  Gobernó los territorios de las 10 tribus del norte de Israel, aproximadamente los años 928 y 910 A.C.

En los años que gobernó a Israel manipuló a través del engaño la consciencia de la nación hebrea.

Trascribimos los últimos versículos del capítulo 12 del primer libro de reyes. 

“Y dijo Jeroboam en su corazón: ahora se volverá el reino a la casa de David.  Y habiendo tenido consejo, hizo el rey dos becerros de oro, y dijo al pueblo: bastante habéis subido a Jerusalén; he aquí tus dioses, oh Israel los cuales te hicieron subir de la tierra de Egipto.  Y esto por causa del pecado; porque el pueblo iba a adorar delante de uno hasta Dán.  Hizo casas sobre los lugares altos, e hizo sacerdotes de entre el pueblo, que no eran de los hijos de Leví”. 

Es imprescindible examinar brevemente las partes exhaltadas para entender el desenlace de ese evento provocado por el ansia de poder social del soberano Jeroboam.

En principio, una vez divididos los dos reinos, del sur compuesto por las tribus de Judá y Benjamín gobernada por Roboam, teniendo como capital Jerusalén Y las diez tribus del norte-Israel-gobernada por el monarca Jeroboam cuya capital era Samaria.

El rey Jeroboam, sintió miedo que las diez tribus de Israel subieran a adorar a Jehová a Jerusalén por temor de perder la vida de manos de Roboam.

Dispuso entonces fabricar dos becerros de oro, e hizo que los israelitas los adoraran; se posesionó de la mente de ellos, a través de la manipulación del lenguaje, a tal punto que fueron incapaces de reflexionar y hacerse responsables de la abominación que hacían a Jehová adorando a los becerros de oro; además, los sedujo a creer ¡que dichos ídolos los habían sacado de Egipto!  Una vez que el rey domina la mente del pueblo a través de la argucia y la falsedad resuelve fabricar sus propios sacerdotes, invalidando así el sistema levítico instaurado por Jehová.

¿Qué lección sacamos de este suceso?

Que el pueblo de Dios debe estar apercibido a no recibir estímulos verbales de personajes que intentan burlar su conciencia, en cualquier zona de influencia de su vida; la fe, especialmente, debe ser protegida herméticamente, como está escrito.  “Os rogamos hermanos, que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis-perturbar, inquietar, etc- ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta”. 2da Tesalonicenses 2:2.  “Y esto lo digo para que nadie os engañe con palabras persuasivas”. Colosenses 2:4. ¿Acaso no están en este grupo los famosos predicadores que utilizan la manipulación del lenguaje que seducen y engañan a las masas?

Afán por las Riquezas

Definición:

“Avaricia: afán desordenado de poseer y adquirir riquezas para atesorarlas”.

A la avaricia, se añade otro elemento no menos perjudicial: la codicia: afán excesivo de riquezas. 

Esta definición tiene similitud con el rico insensato que expone Jesús a través de su parábola.

Parafraseado.  Un rico tenía una finca muy próspera de cosechas.  A tal punto que los espacios se habían reducido y no había cabida para más.

Después de meditar, dijo: derribaré los graneros y construiré más grandes y podré recostarme y decirme: alma mía, muchos bienes guardados para muchos años; descansa, come, bebe, regocíjate.  Sin embargo, Dios le dijo: necio, esta noche morirás; ¿y quién disfrutará todo esto? Lucas 12:16-20.

El mensaje de la parábola es puntual, porque retrata de cuerpo entero a personajes y empresas que acumulan riquezas a costa de todo, llevando como estandarte la avaricia.  El deseo insaciable de hacer fortuna de algunos empresarios conlleva a la injusticia social sobre la clase obrera, explotándola y oprimiéndola y pervirtiendo el derecho, por ejemplo, de sus prestaciones. 

¿Servirán de algo esas acciones? “Hay un mal doloroso que he visto debajo del sol: las riquezas guardadas por sus dueños para su mal.  Las cuales se pierden en malas ocupaciones, y a los hijos que engendraron, nada les queda en la mano.  Como salió del vientre de su madre, desnudo, así vuelve, tal como vino; y nada tiene de su trabajo para llevar en su mano.  Este también es un gran mal, que como vino así haya de volver.  ¿Y de qué le aprovechó trabajar en vano?”. Eclesiastés 5:12-16.

¿Y qué del hombre que amontona riquezas y no tiene descendencia? “Está un hombre solo y sin sucesor, que no tiene hijos, ni hermano; pero nunca cesa de trabajar ni sus ojos se sacian de sus riquezas ni se pregunta: ¿para quién trabajo yo, y defraudo mi alma del bien? La versión Dios Habla Hoy traduce la última parte.  ¿Para quién trabajo tanto, y me privo de bienestar?

Atendiendo a lo expuesto por la palabra de Dios, insistimos, ¿por qué tanto afán por las riquezas? ¿se puede revertir esta manera de vivir?  “Así mismo, a todo hombre a quién Dios da riquezas y bienes, y le da también facultad para que coma de ellos, y tome su parte, y goce de su trabajo, esto es don de Dios.  Porque no se acordará mucho de los días de su vida; pues Dios llenará de alegría su corazón”. Eclesiastés 5:19 y 20.  

Y concluye afirmando: “Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida”. Eclesiastés 3:12.

Finalmente, la exhortación va a los miembros pudientes del pueblo de Dios a compartir con la clase menesterosa.  “Porque las riquezas no duran para siempre; ¿y será la corona para perpetuas generaciones?”. Proverbios 27:24. Es preciso recordar que la fe y las obras coexisten y coexistirán hasta la culminación de este mundo; por tanto, no se puede prescindir de ninguno de estos dos elementos, cuya transgresión podría comprometer nuestra salvación. Santiago 2: 20 y 26.

Abraham fue un hombre riquísimo, Génesis 13:2; 13:6.  Tanto así, “que la tierra no era suficiente, pues sus posesiones eran muchas”. Génesis 13:6.  Increíble, ¿verdad?  El patriarca fundamentó su fe en los mandamientos o la ley de Dios Génesis 26:5 y también en las obras. Juan 8:39.  

En similar situación de riqueza destaca Job.  Job 1:3, 10.  No existe ningún registro bíblico que de cuenta que ambos siervos del Altísimo vivieran afanados o ansiosos por acumular riquezas; antes, glorificaron a Dios, compartiendo con los necesitados.  Creemos que al menos en teoría  en la actualidad no existe ese afán por las riquezas en los acaudalados siervos de Dios, conociendo las consecuencias. 1ra Timoteo 6:9

Concluimos con la amonestación del proverbista.  “El que da al pobre no tendrá pobreza; más el que aparta sus ojos, tendrá muchas maldiciones”.

Proverbios 28:27. 

Concluído

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