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“El hombre nacido de mujer, corto de días, y harto de  sin sabores”. Job 14:1

PRIMERA PARTE

Por Enrique Gordillo Mazariegos

INTRODUCCIÓN.

Avidez, ansia, codicia, deseo, entre otras, son las manifestaciones del hombre moderno en la actualidad.  El fin: alcanzar  metas sin pensar siquiera en riesgos y sacrificios.  En este tropel de la vida, se pierde la visión, el contacto con la familia, con Dios, etc.

La tecnología es la perfecta aliada del hombre de hoy; lo seduce y lo encadena a tal punto que lo aísla completamente de los demás.  Este fenómeno está ocurriendo en los días del fin de esta generación.  “Pero tú, Daniel, cierra las palabras y sella el libro hasta el tiempo del fin.  Muchos correrán de aquí para allá…”Daniel 12:4.  En esta carrera desenfrenada explica el sabio, el hombre sufre obsesión desmedida.  “Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír”. Eclesiastés 1:8.

Existen muchas razones para afanarse en esta vida, sin embargo el Maestro expone: “Porque la vida del hombre no consiste en abundancia de los bienes que posee”. Lucas 12:15.  No obstante, lo expresado por el Hijo de Dios, ¿Por qué tanto afán?

Los expertos en la materia, exponen que entre otros, destacan: 

a.Afán de poder.

b.Afán de protagonismo.

c.Afán por salir de la pobreza

d.Afán de poder social.

e.Afán por las riquezas.

Afán de Poder. “Rasgo innato de los seres humanos. Poder personalizado o individual”. Diccionario Larousse.

La pretensión de poder es un “germen”universal.  La ambición de poseer autoridad afecta a todos los estratos sociales.  Se da en ambos géneros; con más incidencia en el hombre.

La pretensión de poder es una práctica milenaria y hoy en día no es una excepción. 

Se produce especialmente en las altas esferas de las sociedades del mundo y en los ámbitos “atractivos” de figuras políticas y comerciales. 

Sin embargo, el ansia de poder nunca ha sido buena consejera, porque buscando la gloria a través del poder, ha desencadenado en verdaderas tragedias, como ocurre actualmente en algunos países del mundo, especialmente en Latinoamérica.

¿Qué explica la palabra de Dios sobre las implicaciones que conlleva la ambición de poder?

Examinemos brevemente el caso Absalón y sus consecuencias.

Absalón, según las crónicas, fue el tercer hijo de David con Maaca.  Era un muchacho con múltiples habilidades en el campo militar y diplomacia. Líder innato que disfrutaba de la admiración del pueblo judío.  Era carismático y versátil; tanto así que su nombre significa “el padre de paz”.  Además las Santas Escrituras lo describen poseedor de incomparable belleza, desde la planta de su pie hasta la coronilla no había en él defecto, 2da de Samuel 14:25.  Sin embargo, gradualmente penetró en su ser el deseo-que se convertiría en obsesión de gobernar- estando su padre-David- ejerciendo el poder.  ¿Cuáles fueron las causas que este joven concibiera en su ser derrocar a su padre?

Parafraseando el capítulo 15 de 2da de Samuel, relata la argucia del joven para ganar simpatía entre la población israelita.  Parado en la puerta de la ciudad interceptaba a alguien que traía un caso a resolver, él se interesaba en solucionarlo e insinuaba que el rey tenía limitaciones.  Cuando alguien se inclinaba delante de él, no lo permitía sino lo tomaba de la mano y lo besaba. 

Así, fue tejiendo su plan conquistando a la sociedad israelí.

Una vez ganada la simpatía del pueblo, resuelve hablar con su padre y solicitarle autorización para ir a Hebrón a cumplir un voto a Jehová; David le concede el permiso.  Sin embargo, su presencia en Hebrón obedecía a sus fines de armar un ejército que provocara una rebelión contra su progenitor. El capítulo 18 de este libro narra la muerte de Absalón atrapado en un árbol de encino, una vez que su ejército enfrentó a las huestes de David.  ¿Por qué Absalón conspiró contra su padre para afianzarse en el poder?  ¿O acaso los atributos que adornaban su ser lo condujeron a un derroche de vanidad? 

¿Y qué explica la psicología sobre el afán de poder? “En muchos la experiencia de poder les provoca cambios psicológicos que los conduce a la grandiosidad, al narcisismo y al comportamiento irresponsable.  Líderes que sufren de este síndrome creen que son capaces de grandes obras, que de ellos se esperan grandes hechos y creen saberlo todo y en todas las circunstancias, y operan más allá de los límites, por ejemplo, el rey Persa Jerjes ordenó azotar el mar porque éste había destruido sus buques.” Fuente: Elmer Huerta Dr. en psicología.

Definitivamente el ansia de poder ocurre por cambios psicológicos del individuo-como expuso la nota-seguido de trastornos emocionales, cuyo resultado son las patologías, entre otras, descritas en la fuente arriba.

Afán de Protagonismo

Definición: “Básicamente existen dos: protagonismo negativo y protagonismo positivo.”

Protagonismo negativo: 

Es el afán por demostrar superioridad sobre el resto del grupo, tenga o no tenga méritos para ello. 

El protagonismo negativo, se ejerce también a través de la imposición maliciosa”. Fuente: Enciclopedia Wikipedia. Protagonismo Negativo: “Implica ser el centro de atención en un contexto determinado, sea la familia, la institución educativa, el trabajo o la vida social cotidiana.” Enciclopedia Wikipedia.

Estudiemos brevemente los efectos del protagonismo negativo.  Definitivamente el protagonismo negativo recae en aquel que quiere con vehemencia cobrar notoriedad, aún a costa de los intereses de los demás.  Abren filas, desplazan y van en procura de ser el centro de atención, capaces de influir en las decisiones de los otros, utilizando como canal la verborrea “abundancia de palabras en su alocución, enganchando una idea con otra sin necesaria conexión”. Fuente: Verborrea en Psicología.

El afán de protagonismo en muchas personas se torna enfermizo por querer demostrar cosas que ignoran.

Estudiemos brevemente el caso de Simón el mago, “vivía en Samaria un tal Simón que había ejercido la magia durante muchos años, muy influyente y muy orgulloso de las maravillas que podía realizar, de quien muchas veces los samaritanos decían que era el Mesías.  Cuando los samaritanos creyeron el mensaje de Felipe, en el que afirmaba que Jesús era el Mesías y hablaba del Reino de Dios, y se bautizaban en Samaria muchos hombres y mujeres, Simón también creyó, recibió el bautismo y seguía a Felipe a donde quiera que éste iba, maravillado por los milagros que realizaba.  Al ver Simón que el Espíritu Santo descendía sobre quienes los apóstoles ponían las manos, les hizo una oferta.  Éste dinero es para que me permitan obtener ese poder-les dijo-.  Quiero que al imponer las manos sobre la gente, reciban el Espíritu Santo.  Que tu dinero perezca contigo-le contestó Pedro- que piensas que los dones de Dios se pueden comprar.  Tú no puedes tener parte en esto porque tu corazón no es recto delante de Dios.  Arrepiéntete de esa maldad y ora, quizás Dios te perdone los malos pensamientos, porque veo que tienes el corazón lleno de envidia y de pecado.  Oren por mi-suplicó Simón- no quiero que eso tan horrible me suceda”. Hechos 8:11, 18-24.

De estos trozos analicemos de manera concisa el perfil de Simón, de las partes exaltadas en la narración del médico Lucas.

Primero: que era muy influyente y muy orgulloso.

Segundo: Simón creyó y tuvo parte en el bautismo.

Tercero: Que quiso comprar el poder de Dios.

Preguntamos: El dominio que ejercía sobre las masas y el sentimiento de valoración por encima de los demás, ¿terminó con el bautismo?  Definitivamente no.  Seguido de su bautismo la soberbia lo traicionó en anteponer su dinero a cambio de obtener ese don que poseían los apóstoles.  El corazón de Simón  no experimentó ningún cambio, a tal punto que Pedro percibió en él envidia y amargura.

¿Qué conclusión podemos extraer de este evento?  Que las personas con afán de protagonismo no se han realizado en la vida; cuya pretensión de sobresalir refleja sus carencias. Ese concepto exagerado de sí mismo conduce a la altivez y a la vanidad, preguntamos: ¿Cuántos Simones hay en nuestra iglesia?  Se da con frecuencia en  miembros de la iglesia y se acentúa más en algunos líderes que tienen bajo su responsabilidad la conducción de algunas congregaciones locales en diversos aspectos.  Ante esta situación, ¿cuál es la respuesta de la palabra de Dios?  “Como mensajero de Dios les advierto: no se consideren mejores de lo que son; valorénse de acuerdo al grado de fe que Dios les ha permitido”. Romanos 12:3. Versión Al Día.  La versión NTV declara: “Basado en el privilegio y la autoridad que Dios me ha dado, le advierto a cada uno de ustedes lo siguiente: ninguno se crea mejor de lo que realmente es.  Sean realistas al evaluarse a ustedes mismos; háganlo según la medida de fe que Dios les haya dado”. 

¿Y cuál es el antídoto para repeler ese protagonismo vano?  “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno de los demás como superiores a él mismo.  No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros.  Haya pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús. Filipenses 2:3-5.

Protagonismo Positivo

Contrario a la actitud del individuo que busca con afán el protagonismo negativo, existen personas que en la vida cotidiana son protagonistas positivos.  “Se entiende por protagonismo la cualidad o condición que hace de una persona el centro de interés y de referencia en un ámbito determinado a través de actividades positivas como el altruismo”. Fuente: Significado de Protagonismo.  En efecto, a través de la historia han existido personajes en calidad de héroes que, a través de sus aportes han contribuido al desarrollo de las naciones.

En esta parte deseamos destacar a un protagonista sin igual; cuyo nombre es: Jesucristo.  En su calidad humana fue una persona que no obstante ser dotada de poderes extraordinarios, siempre cultivó la sencillez y humildad en todas las áreas de su vida.  Jesucristo era el centro de interés de la comunidad judía por la exaltación de su evangelio en búsqueda de almas que redimir y los milagros que realizó adornaron los atributos concedidos por el Padre. Un acto por demás emblemático y conmovedor fue la resurrección de Lázaro de manos de nuestro Héroe Jesucristo.  El capítulo 11 de Juan describe el dolor que embargaba a la familia de Lázaro que yacía muerto.  Deseamos remarcar que en este singular evento de la resurrección de Lázaro no se circunscribe solo al hecho del milagro de Jesús que lo volvió a la vida; sino lo que el Señor experimentó como humano, el dolor que lo abatía ante el deceso de su coterráneo.

El evangelista narra que: “María, cuando llegó a donde estaba Jesús, al verle, se postró a sus pies, diciéndole: Señor, si hubieses estado aquí no habría muerto mi hermano.  Jesús entonces al verla llorando, y a los judíos que la acompañaban, también llorando, se estremeció en espíritu y se conmovió.  Y dijo: ¿Dónde le pusisteis? Le dijeron: Señor, ven y ve.  Jesús lloró”. Juan 11:32-35.

Las partes acentuadas dan testimonio que antes de realizar el milagro de la resurrección de Lázaro-versículo 43- Jesucristo hizo suyo el duelo que embargaba a la familia de Lázaro, a tal punto que se estremeció.  El Hijo de Dios realizó este y muchos milagros, no por cobrar notoriedad, ni por vanidad, sino que cada obra sobrenatural que realizó tenía su razón de ser. Y lo que dignificó aún más fue el reconocimiento que todos los milagros nunca se los atribuyó a sí mismo; en todo momento manifestó que del Padre venía ese poder para realizarlos.  “Las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino el Padre que mora en mí, Él hace las obras”. Juan 14:10.

Carísimos: ¿Debemos aprender de los modales de Jesús?

Continuará…

LA IGLESIA DE DIOS Y SU TEMATICA

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