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“El hombre que lisonjea a su prójimo, red tiende delante de sus pasos”. Proverbios 29:5

En la conclusión del artículo anterior hicimos énfasis en el versículo 2 del capítulo 7 de Eclesiastés, cuyas palabras nos mueven a hacer una profunda reflexión sobre nuestra existencia.  Explica el texto: “Mas vale gastar el tiempo en funerales que en festivales.  Porque la muerte te espera y bueno es pensar en ello mientras te quede tiempo”.

Las partes subrayadas en esencia tienen una implicación en nuestra vida: “bueno es pensar en ello-la muerte-mientras te quede tiempo”.

Contrario al pueblo de Dios que vive en vínculo con su Hacedor, existe un grueso sector en el mundo en calidad de inconversos, -personas que no creen en la fe cristiana-.  De hecho al asistir a un duelo, -sentimiento, pena, pesar, etc- es un momento de reflexión y considerar, ¿cómo está nuestra vida delante de Dios?  pensar que alguna vez uno estará ocupando ese féretro que hoy lo hace otra persona.

Y es que el tiempo para estar a cuentas con Dios, es apremiante.  “Venid luego, dice Jehová y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos; si fueran rojos como el carmesí, vendrán a ser como blanca lana”. Isaías 1:18.  La invitación o llamamiento que hace el Eterno Dios al inconverso o persona incrédula, a arrepentimiento es apremiante; “venid luego”pronto, inmediatamente- es el llamado inexorable a la humanidad que vive en pecado.  El factor tiempo es determinante para que las almas se vuelvan a Dios.  “Aún hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos, porque mejor es perro vivo que león muerto”. Eclesiastés 9:4.

Brevemente analicemos la segunda parte de este versículo: “Porque mejor es perro vivo que león muerto”.  Esta parte enfoca la categoría en el reino animal y el sabio resalta la vida de un canino corriente a la muerte del “rey de la selva”, el león.  Para mejor comprensión de este punto leamos la última parte en la versión BLPH: “Vale más plebeyo vivo que rey muerto”.  El plebeyo, persona de condición baja en la sociedad, sin embargo, el sabio enaltece la vida de la figura del plebeyo, que aún tiene tiempo para ocuparse de su salvación, que el rey muerto sin Cristo, en espera en la tumba de su juicio en el día postrero; como está escrito.  “Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis COMO LOS OTROS QUE NO TIENEN ESPERANZA”. 1ra Tes 4:13.  La parte exaltada declara a las personas que en vida rechazaron el llamado de Dios a arrepentimiento y los declara sin esperanza de disfrutar la vida eterna.  Deseamos hacer hincapié en esta parte que una vez fallecida la persona, no tiene sentido realizar algún servicio evangélico o católico; cuyo efecto no va más allá que consolar y fortalecer a los deudos.  Nada se podrá hacer en favor del finado. 

Tampoco tiene sustento  escritural la “existencia” de un lugar determinado donde las almas van a purgar sus malas acciones y buscar posteriormente refugio en los cielos. Invalidando así el sacrificio del Hijo de Dios en la cruz del calvario.  Esta creencia ha generado confianza en un grueso sector de la población mundial, de no retraer su pie de hacer el mal, llevando para sí condenación en el día postrero.  “Y les dijo: id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.  El que creyere y fuere bautizado, será salvo: más el que no creyere, será condenado”. Marcos 16:16. “Aún hay esperanza para todo aquel que está entre los vivos”. ¿Está usted preparado?

Dios dio a Salomón la facultad de hacer de su discurso llano, exhortativo y persuasivo.  Dichas habilidades tienen como fin convencer al género humano de encontrar la razón de su existencia delante de Dios.  Las buenas costumbres apegadas a los principios ético-morales, como expone el siguiente trozo: “Mejor es la censura del sabio que la alabanza del necio porque la adulación del necio se desvanece tan pronto como el papel en el fuego, y es tonto dejar que nos impresione”. Eclesiastés 7:5.

En el trayecto de la vida, necesitamos alguna reprensión, quizás por negligencia que demanda un servicio, etc.  La censura como explica el sabio, el diccionario la define como: “Formar juicio de una obra u otra cosa.  Corregir o reprobar algo a alguien”.  Por ejemplo, una actitud de negligencia que ameritaba censura, ocurrió a los discípulos del Señor.  “Esta vez a los discípulos se les olvidó comprar alimentos antes de salir, y solo tenían un pan en la barca”. Marcos 8:14 Al Día.  O somos reprendidos a veces por el mismo Dios:

“ ¡Dichoso el hombre a quien Dios corrige!” Job 5:17.  Dios es infalible y muy compasivo; su censura nos ayuda a corregir nuestros agravios.

Con frecuencia Dios delega esta función a sus auténticos servidores.  “Que el justo me castigue será un favor, y que me reprenda será un excelente bálsamo”. Salmo 141:5.

Analicemos brevemente la parte expuesta:

El bálsamo, además de poseer una gran fragancia, tiene propiedades curativas.  Sin embargo, el bálsamo que menciona el salmista, corrige el alma.  La censura del justo alivia la pena de  quien la recibe, porque:

a)maneja bien sus emociones

b)En casos críticos adopta un comportamiento de empatía, -se coloca en el lugar del otro- dicha reprensión le permite a su par reconocer y rectificar.  “Más valen las heridas del amigo, que los besos del enemigo”. Salmo 27:6.  De allí la expresión del sabio que la corrección del justo constituye un favor.

A la inversa, -explica Salomón- “Porque la adulación del necio se desvanece tan pronto como el papel en el fuego, y es tonto dejar que nos impresione”.

La adulación.  “Alabanza exagerada y generalmente interesada que se hace a una persona por conseguir un favor o ganar su voluntad”.

Contrario a la censura del sabio que redarguye y vuelve a la realidad a su prójimo, la adulación es una artimaña seductora que daña al otro.  “La –lisonja  portada de nuestro artículo- o adulaciòn es una trampa; los malos caen en ella”. Proverbios 29:5.  Es mezquindad; cuyas acciones perjudican a los demás; lo peor, el adulador no se hace responsable de sus actos, porque sus fines van acorde a sus intereses.  Muchos personajes de la política, por ejemplo, se hacen rodear de personas que forman su “consejo” y con frecuencia alguien de ese grupo pronuncia alabanzas exageradas, por ejemplo, a un gobernante o alguna otra autoridad narcisista.  La zalamería, lo hará sentirse omnímodo o sea, poder absoluto y total, sin pensar, como explica el sabio, que es empujado a una ratonera.   “Porque no hay sinceridad en lo que dicen; destrucción son sus entrañas, sepulcro abierto, es su garganta; con su lengua hablan lisonjas”. Salmo 5:9.  En el mismo contexto, Sir Francis Bacon, entre sus apuntes declara: “la bajeza más vergonzosa es la adulación”.  Y esta otra: “el adulador es tu enemigo peor”

Examinemos esta otra aseveración del sabio: 

“Mejor es terminar que comenzar.  La paciencia es mejor que el orgullo”. Eclesiastès 7:8.

Mejor es terminar que comenzar

¿Porqué el sabio asienta la teoría de lo difícil de comenzar, que? ¿Una empresa?  ¿Una vivienda?  U ¿otro proyecto?  Desde luego, el inicio conduce a la finalización de algo. 

¿Pero qué demanda el empezar una obra con éxito?  No es fácil.  Implica planificación; contar los recursos que tenemos y qué desafíos nos ofrece el medio en que nos movemos. 

Además, el inicio de una empresa, demanda capacidad y habilidades para que experimentemos satisfacción al final de una misión cumplida; alcanzando así los objetivos que con esperanza e ilusión un día trazamos.

Con el supuesto que contamos con la debida planificación, recursos, -económicos, humanos, equipo técnico, etc- necesitaremos destreza o habilidades que vienen de Dios.  “Y los ha llenado de sabiduría de corazón, para que hagan toda obra de arte y de invención”. Éxodo 35:35.  No obstante, la ciencia o conocimiento que demandará la obra eventualmente se pueden presentar imprevistos causados por ejemplo, por el clima, inviernos copiosos, ausencia de personal calificado, etc, se adoptarán acciones positivas y resiliencia, – la capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse a la adversidad para seguir proyectando el futuro-.  

El caso de Nehemías que junto con sus compañeros edificaban el muro del templo, eran acosados.  “Porque todos ellos nos amedrentaban diciendo: se debilitarán las manos de ellos en la obra, y no será terminada.  Ahora, pues, oh Dios, fortalece tú mis manos”. Nehemías 6:9.  A pesar de las circunstancias Nehemías concluyó la obra.  “Luego que el muro fue edificado, y colocadas las puertas, fueron señalados porteros, cantores y levitas”. Nehemías 7:1.  ¡Concluye la construcción del templo, con puertas y hasta el personal!

El ejemplo de Nehemías es un modelo a seguir que el principio de cualquier empresa cuesta, pero con tesonería y disciplina se llega a cumplir con el objetivo trazado.

LA PACIENCIA ES MEJOR QUE EL ORGULLO

Antes de exponer el contexto bíblico que pondera la paciencia relegando al orgullo, deseamos compartir un enunciado filosófico que exalta la paciencia, mayormente en el tiempo difícil en que vivimos.  “La paciencia es una virtud valiosa que solo tienen los sabios, porque son los que saben sufrir y tolerar las adversidades con fortaleza y sin lamentarse.  La persona paciente es capaz de esperar pacíficamente y con serenidad cualquier cosa o situación, aún aquella que desea con más fervor, y es la que puede ser tolerante frente a los cambios o circunstancias desfavorables sin permitir que su estado de ánimo se perturbe”. Fuente: Guía de la Filosofía.

Cultivar esta virtud en nuestro diario vivir nos capacita para enfrentar los cambios adversos como lo que nos agobia en la actualidad-covid-19- y nos permite mantener nuestro estado de ánimo invariable.

La palabra de Dios, nuestro principal sustento nos insta a mantener la paciencia intacta.  “Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la oración”. Romanos 12:12. NVI.

En esta crisis epidémica que enfrentamos y quizás otras en el futuro, nos produce dolor, angustia e incertidumbre, en este terreno abrupto la tolerancia es nuestra fortaleza.  “Alégrense, porque la paciencia crece mejor cuando el camino es escabroso.  ¡Déjenla crecer!  ¡No huyan de los problemas! Porque la paciencia alcanza su máximo desarrollo, uno queda firme de carácter, perfecto, cabal, capaz de afrontar cualquier circunstancia”. Santiago 1:2-4. Al Día.

La paciencia, produce esperanza de un devenir o cambio porque nada es estático y pasar pronto a un ambiente favorable que nos conduzca a la normalidad.

¿Y EL ORGULLO?

¿Por qué debemos excluirlo? El orgullo, como explica las notas de psicología, “es un endurecimiento emocional”, y es gran generador de conflictos, como lo explica la siguiente cita: “El lado negativo del orgullo es definido como el exceso de estima hacia uno mismo y hacia los propios méritos, por lo que la persona se cree superior a los demás.  El orgullo nos incapacita para reconocer y enmendar nuestros propios errores y pone de manifiesto la falta de humildad”.  De acuerdo con la información expuesta podemos deducir que el comportamiento negativo de la persona no reconoce los méritos de los demás; le perturba saber que sus pares alcanzan sus objetivos; según él, sólo los suyos cuentan.  Hay ausencia de humildad en no reconocer sus fallas y su orgullo es alimentado por la soberbia, “sentimiento de superioridad frente a los demás que provoca un trato distante o despreciativo hacia otros”.

Y es que el orgullo da pie a sentirse ofendido a veces por nada; la razón del ofendido se ofusca y le da relevancia a la opinión que el otro tiene de él; siempre él tendrá la razón.  Es un trastorno de la personalidad que precisará ayuda psicológica, ya que en cualquier ambiente laboral, familiar, social, tendrá conflictos con alguien.  “Vivan en armonía los unos con los otros.  No sean arrogantes, sino háganse solidarios con los humildes, no se crean los únicos que saben”. Romanos 12:16 NVI.  Es el llamado del Eterno a un cambio de actitudes razonables con el trato hacia los demás, evitar como expresa proverbios 11:2, caer en el oprobio, es decir, sufrir deshonra y vergüenza pública.  Un cambio de mentalidad de orgullo a humildad proveerá al afectado magnifica relación intrapersonal, -que hace referencia por ejemplo,  a la conciencia que tiene un individuo que reconoce sus limitaciones-. 

Y la relación interpersonal, -asociaciones entre dos o más personas, el interés por los negocios, por las actividades sociales, y el interés por los demás-.

“Tan bueno es ser sabio como ser rico; en realidad, es mejor.  Todo se puede obtener con la sabiduría o con dinero, pero en ser sabio hay muchas ventajas”. Eclesiastés 7:11.

El trozo aludido expone las facilidades de adquirir bienes y servicios y más, con dinero, sin embargo, el sabio realza la sabiduría, ¿por qué?  Veamos algunos ejemplos.

En términos monetarios el sabio utiliza su capital como un medio, no como un fin, es decir, administra su dinero como medida de subsistir, de progresar, de asistir, y no como un fin que orilla a muchos a obtenerlo, no importa como.

El inteligente se resarce de un fracaso; el sabio aprende de los demás.  ¿Cuál es la diferencia? “El necio cree que lo que hace esta bien, pero el sabio escucha consejos” . Proverbios 12:15. 

El sabio no solo conoce las cosas, sino que las sabe ordenar. 

O sea, “el sabio ve el peligro y lo evita, el necio sigue adelante y sufre el daño”. Proverbios 22:3.

Es también oportuno aclarar la diferencia entre el conocimiento y la sabiduría.  El conocimiento secular, “entre otros, destacan las ciencias sociales; el estudio de antropología, sociología, derecho, pedagogía, psicología, entre otros”. Fuente: ¿Cuáles son las Ciencias Sociales?  En efecto, el conocimiento adquirido a través de las ramas de la ciencia, nos proveen de todos los elementos básicos que conducen al progreso y bienestar;  la sabiduría nos sirve para vivir.  Cuando incorporamos la sabiduría como guía en nuestra vida cotidiana salimos airosos de cualquier situación.

¿Pero de que sabiduría hablamos?

Según la palabra hebrea Jojmah, el concepto de sabiduría es: “Inteligencia, razón, prudencia, sensatez, conocimiento de la vida”.  “Inclina tu oído y oye las palabras de los sabios, y aplica tu corazón a mi sabiduría; porque es cosa deliciosa, si las guardares dentro de ti; si juntamente se afirmarán sobre tus labios , para que tu confianza sea en Jehová, te las he hecho saber hoy a ti también”. Proverbios 22:17-19.  La sabiduría expuesta por Salomón ¡es de Dios! adornada como lo explica la fuente hebrea, con la prudencia discreción, razón, etc .

Contrario a la sabiduría divina que provee múltiples bendiciones al hombre, existe la sabiduría humana:  “Pero si tenéis celos amargos y contención en vuestro corazón, no os jactéis, ni mintáis contra la verdad; porque esta sabiduría no es la que desciende de lo alto, sino es terrenal, animal, diabólica”. Santiago 3:14 y 15. 

 Amados, apliquemos la sabiduría de lo alto para que nos facilite nuestro paso por esta tierra.

Si bien los enunciados magistrales del sabio hasta aquí, nos han prodigado enseñanzas prácticas para la vida, debemos poner especial atención al siguiente trozo que toca con nuestra  realidad en esta tierra. 

“Observa los métodos de Dios, y ponte en armonía con ellos.  No vayas contra la naturaleza.  Disfruta de la prosperidad siempre que puedas, y cuando lleguen los malos tiempos, reconoce que la una y los otros proceden de Dios, para que todos se den cuenta de que no hay nada seguro en esta vida”. Eclesiastés 7:13 y 14. Al Día”.

El análisis de esta parte, en nuestra próxima edición.

Continuará…

LA IGLESIA DE DIOS Y SU TEMATICA

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