fbpx

“Oirá el sabio, y aumentará el saber, y el entendido adquirirá consejo, para entender proverbio y declaración

palabras de sabios, y sus dichos profundos”. Proverbios 1:5 y 6

Por Enrique Gordillo Mazariegos

Recapitulando la primera parte de esta exposición contemplamos el escenario en que Salomón desarrolló su vida rodeado de riquezas, poder y placer.  ¿Pudo el rey realizarse a través de la superficialidad que le brindaban los incontables bienes y la insondable sabiduría que poseía?

Su conclusión: “Y dediqué mi corazón a conocer sabiduría, y también a entender las locuras y los desvaríos; conocí que aún con esto era aflicción de espíritu”. Eclesiastés 1:17.  

El rey, hace referencia también a los eventos ocurridos en la antigüedad, con recurrencia a través de los tiempos, hasta hoy en día.  “¿Qué es lo que ha sido hecho?  Lo mismo que se hará; nada hay nuevo debajo del sol”. Eclesiastés 1:9.

¿Cuales son algunos eventos que se produjeron en el pasado con reiteración en la actualidad?

CORRUPCIÓN Y VIOLENCIA:

“Y se corrompió la tierra delante de Dios, y estaba la tierra llena de violencia”. Génesis 6:11.  Preguntamos: ¿Habrá algún país en la tierra exento de corrupción y violencia?  Con relación a este punto el Maestro expone:  “Más como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre”. Mateo 24:37.  Con certeza afirmamos que en su segunda venida gloriosa, Jesucristo encontrará la tierra-la humanidad- sumida en violencia y corrupción.

HOMOSEXUALISMO, Génesis 19: 5-11

¿El sodomismo de la antigüedad se habrá erradicado? Definitivamente no.  No existe en la tierra ningún país libre de personas que han desviado su sexualidad humana.

No obstante, los ejemplos de acontecimientos que ocurrieron antes y que en la actualidad se reproducen, destaca: 

EL CAMBIO CLIMÁTICO

Por su importancia es preciso establecer que este episodio, que en la actualidad aflige a todos los habitantes de la tierra con sus devastadores efectos, ya ocurrió en la antigüedad. LA CAÍDA DE LOS MAYAS.

“Ellos mismos la ocasionaron”

A continuación transcribimos un texto sobre el desplome de los mayas, cuyas fuentes las expondremos al final.

“En la cúspide de su civilización aproximadamente en el año 900 D.C. las ciudades mayas se encontraban repletas de gente; más de dos mil personas por milla cuadrada.  El profundo silencio fue testigo de uno de los desastres demográficos más grandes de la prehistoria de la humanidad: la desaparición de lo que alguna vez fue la vibrante sociedad maya.  Al igual que muchas culturas que vivieron antes o después de ellos, los mayas terminaron deforestando y destruyendo su paisaje.

Una gran sequía tuvo lugar cerca del monumento histórico durante el cual los mayas comenzaron a desaparecer.  Y al momento de su caída ya los mayas habían cortado la mayor parte de los árboles ubicados a lo largo de grandes franjas de tierra, con el fin de despejar terreno para cultivar el maíz que alimentaría a su creciente población.  Ellos también cortaron árboles para usarlos como leña y para hacer materiales de construcción, tenían que cortar veinte árboles para calentar la piedra caliza que le servía para hacer un metro cuadrado de cal que utilizaban como material para construir sus formidables templos, represas y monumentos.  La pérdida de todos los árboles causó un aumento entre tres y cinco grados en la temperatura y una disminución entre el veinte y el treinta por ciento de las lluvias.

Los mayas llevaron a cabo la deforestación mediante la agricultura de tala y quema- un método que, en la actualidad todavía es utilizado sobre las gastadas tierras- lo cual ha ayudado a los investigadores a entender mejor como funciona el proceso.

Las ciudades mayas trataron de mantener una reserva de agua que durara un periodo de dieciocho meses.  En Tikal, por ejemplo, había un sistema de represa que contenía millones de galones de agua; sin suficientes lluvias, las reservas se secaron.  En algunas de las ciudades mayas se han encontrado fosas comunes que contienen grupos de esqueletos con incrustaciones de jade entre los dientes, de modo que tal vez, en este caso se trate de aristócratas asesinados.

La deforestación que llevó a la ruina a toda una civilización, pudo muy fácilmente haber exacerbado otros problemas como: disturbios sociales, guerra, hambre y enfermedades. 

Y concluye la fuente advirtiendo: debemos evitar la misma suerte”.

Fuente: Investigadores patrocinados por la NASA y Dr. Roberto Griffin. Las partes remarcadas denotan muchas similitudes del flagelo de la tierra que ha desencadenado-como en el tiempo de los mayas-el cambio climático que nos afecta a todos.  Tanto así, que la ciencia explica que este fenómeno es irreversible;  debemos prepararnos para lo peor.

 El documento referido se explica por sí solo, por lo que no añadiremos más comentarios.  

Saque usted sus propias conclusiones.

Volviendo a los textos escritos por el sabio que exponen magistralmente su filosofía e interpreta la realidad de las cosas, sus enfoques  tienen incidencia para el tiempo de hoy, como lo describen las siguientes citas de este sapiensal libro:

“Porque en la mucha sabiduría hay mucha molestia; y quien añade ciencia, añade dolor”. Eclesiastés 1:18.

La ciencia o conocimiento de los doctos ha trascendido a través de los siglos  y ha dado a la humanidad diversos satisfactores; sin embargo, en sus experimentos han pasado de emplear “conejillos de indias” a seres humanos, con el fin de conseguir sus propósitos.  

Presentamos a continuación algunos episodios crueles en que la ciencia sacrificó a decenas de personas, cuyo fin era probar la eficacia de sus inventos.  “ En una práctica que evoca las imágenes de la Alemania nazi, encerraban a los soldados en cámaras de gas para probar máscaras anti gas y ropas de protección.  Entre los agentes utilizados se encontraba la Lewisita, compuesto tóxico que fácilmente penetra en la ropa.  Provoca un dolor extremo, hinchazón y erupción.  La inhalación del gas provoca estornudos, edema pulmonar.  Además de contener propiedades cancerígenas que han costado la vida a muchas personas”. Fuente: experimentos macabros con humanos.

TRATAMIENTO DE CÁNCER CON DOSIS EXTREMAS DE RADIACIÓN “Entre 1,960 y 1,971, Eugene Saenger, radiólogo de la universidad de Cincinati-Ohio, Estados Unidos- llevó a cabo un experimento consistente en exponer a ochenta y ocho pacientes con cáncer, pobres y en su mayoría negros, a radiaciones en todo el cuerpo.  Las víctimas no firmaron ningún formulario de consentimiento, ni fueron informados de que el Pentágono financiaba el estudio.  Simplemente les dijeron que recibirían un tratamiento que les podría ayudar.

En una hora recibieron el equivalente a cerca de veinte mil radiografías, sufriendo resultados como: náuseas, vómitos, dolor de estómago severo, pérdida de apetito y confusión mental.  Un informe de 1,972 concluyó que hasta una cuarta parte de los pacientes fallecieron a causa de la radiación”.

INFECCIÓN DE GUATEMALTECOS CON ENFERMEDADES VENÉREAS.

Finalmente presentamos este episodio que, “en los años cuarenta, miles de guatemaltecos fueron infectados con sífilis, gonorrea o  concroide sin su conocimiento en el marco de una serie de experimentos dirigidos por el médico estadounidense Jhon Cutler y el fin era averiguar si la penicilina podía ser usada para prevenir enfermedades de transmisión sexual. Para realizar sus experimentos el gobierno de Estados Unidos envió prostitutas sifilíticas a los presos, enfermos mentales, y soldados de Guatemala.  Si alguien lograba evitar la infección, la enfermedad le era inoculada.  Una vez infectados, algunas víctimas eran tratadas con penicilina y otras no; para estudiar las diferentes reacciones.

Alrededor de un tercio de las víctimas no recibió penicilina.  Más de ochenta “participantes” murieron en el experimento”.

A la fecha, la ciencia, entre otros, ha logrado perfeccionar las máscaras anti gas y ropas de protección; ha regulado  la radiación en personas con cáncer; y el uso adecuado de antibióticos y antivirales que erradican las afecciones de transmisión sexual; alcanzaron la perfección eficaz a través de distintos ensayos que dejaron tras sí una estela de dolor y muerte.

Los inventos y pruebas de la ciencia, no se circunscriben solo en materia de salud; abarca otras áreas, por ejemplo, el invento de armas biológicas, nucleares, entre otras, que en su prueba y uso han destruido miles de vidas humanas.  Léase Hiroshima.

¿Habrá terminado los experimentos de la ciencia?  Seríamos ilusos si pensaramos que sí.

Los dichos del sabio hace miles de años, repercuten aún en los tiempos finales de esta era, en que la ciencia continúa añadiendo dolor a la especie humana. Y es que el sabio en sus escritos evita caer en la superficialidad de las cosas y apela a la razón para transmitir los hechos que afligen al hombre.

Veamos esta otra amonestación:

“!Que el hombre trabaje con sabiduría, y con ciencia y con rectitud, y que haya de dar su hacienda a hombre que nunca trabajó en ello! También es esto vanidad y mal grande.  Porque, ¿qué tiene el hombre de todo su trabajo, y de la fatiga de su corazón, con que se afana debajo del sol?  Porque todos sus días no son sino de dolores, y sus trabajos molestias; aún de noche su corazón no reposa.  Esto también es vanidad.

No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba y que su alma se alegre en su trabajo.  También he visto que esto es de la mano de Dios.  Porque, ¿quién comerá, y quién se cuidará, mejor que yo?  Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo; más al pecador da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que agrada a Dios.  También esto es vanidad y aflicción de espíritu”. Eclesiastés 2:21-26.

En principio el sabio muestra el camino para que el hombre alcance el éxito con ciencia-conocimiento- y con rectitud.  

Así, el hombre produce insumos, bienes o servicios.  La fuerza de trabajo tiene a bien crear riquezas.  Ello demanda fatiga, zozobra, tortura, insomnio, incertidumbre, etc.  ¿Para qué, y para quién?  ¿Para aquel que nunca trabajó? ¿Por qué el sabio califica esto como vanidad y mal grande?

Vanidad: que las riquezas no son eternas y próximas a extinguirse. 

Proverbios 23:5.

Mal grande:

Es una condición del individuo que con ausencia de valores se apropia deliberadamente de los recursos o riquezas creadas por otro con tezón y honradez, para extinguirla en poco tiempo.

El sabio presenta otro escenario más complicado aún que el descrito: “Porque al hombre que agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo; más al pecador da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que agrada a Dios.  También esto es vanidad y aflicción de espíritu”. Eclesiastés 2:26. Si fijamos nuestra atención en este versículo, notaremos dos figuras completamente diferentes.  “Porque al hombre que le agrada a Dios le da sabiduría, ciencia y gozo”.  ¿Qué percibimos? ¿Dios es excluyente? ¿Favorece a uno y al otro no?  El primero tiene a Dios como el propósito de su vida; su amor hacia El es incondicional.  “Favorece Jehová a los que le temen y a los que esperan en su misericordia”. Salmo 147:11.  Por eso los dota de sabiduría- un saber que tiene que ver con el pensamiento que no pertenece a ninguna ciencia-.  Y gozo, según el diccionario: “Es la emoción intensa y placentera causada por algo que gusta mucho”.  En otras palabras, es el símbolo del hombre,  que maneja su vida con sabiduría-la que viene de Dios- para generar riquezas; y es coronada su vida de deleite y satisfacción.

Veamos la otra figura: “Más al pecador da el trabajo de recoger y amontonar. También esto es vanidad y aflicción de espíritu”.

 ¿Es pecado producir riquezas?  Definitivamente no.  ¿Por qué entonces Dios da el calificativo de pecador a la figura de este hombre?  ¡Recoger y amontonar riquezas!  ¿Para qué?  Cuando el hombre de una manera obstinada amontona riquezas es vulnerable a la práctica de la codicia y avaricia-la avaricia según colosenses 3:5, es idolatría- y por estas acciones ante Dios es pecador  y se constituye en su enemigo.

La parte final de este trozo expone: “También esto es vanidad y aflicción de espíritu.   La codicia y avaricia humana no tiene fin.  El deseo insaciable de poder sobre los demás los hace personas insensibles.  El estado obsesivo compulsivo por tener más dinero los orillan llegar a adquirirlo de manera ilícita; no son felices, sufren aflicción de espíritu: “tristeza y pena en el estado de ánimo”.  No se piense que la aflicción de espíritu deviene por sentir compasión por los demás o eventualmente arrepentirse de sus hechos.  El decaimiento de ánimo aflora por el temor de perder la opulencia en que vive, se aflige por perder el estatus de vida que le proporciona las riquezas, por lo que es preciso hacer llegar más dinero a sus fondos.  ¡Es esclavo de su propia fortuna! Así llega al final de su tortuoso camino sin norte y sin Dios. “No hay cosa mejor para el hombre sino que coma y beba y que su alma se alegre en su trabajo.  Yo he conocido que no hay para ellos cosa mejor que alegrarse, y hacer bien en su vida”. Eclesiastés 2:24 y 25; 3:12.

Estos trozos descartan totalmente que la felicidad y el bienestar del hombre descansen en las riquezas.

No existe mayor gratificación para el alma que disfrutar a plenitud el fruto de su tesonero trabajo.  Comer y beber es el reflejo de una vida llena de satisfacciones personales.  

“No hay cosa mejor que alegrarse y hacer bien en su vida.”

 Las bendiciones de Dios a través de la prosperidad material, es un deber compartirla.  Es gratificante suavizar las penas de los demás;  no existe mejor bálsamo para el alma, que contemplar una sonrisa de gratitud de nuestros semejantes. Como está escrito: “Lo recibido de tus manos te damos”.  Esto es también  don de Dios.

El sabio tenía la facultad de pensar, contemplar e interpretar y sentó las bases filosóficas en la realidad.  Tenía la habilidad de descifrar la vida y su entorno; incluso la visión otorgada por el poder de Dios, trasciende hasta esta generación,  como lo expone el siguiente trozo:

TODO TIENE SU TIEMPO

“Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiera debajo del cielo tiene su hora.  Tiempo de nacer, y tiempo de morir; tiempo de plantar, y tiempo de arrancar lo plantado; tiempo de matar, y tiempo de curar; tiempo de destruir, y tiempo de edificar.  Tiempo de llorar, y tiempo de reir; tiempo de endechar y tiempo de bailar; tiempo de esparcir piedras, y tiempo de juntar piedras; tiempo de abrazar, y tiempo de abstenerse de abrazar; tiempo de buscar, y tiempo de perder; tiempo de guardar, y tiempo de desechar; tiempo de romper, y tiempo de cocer; tiempo de callar, y tiempo de hablar; tiempo de amar, y tiempo de aborrecer; tiempo de guerra y tiempo de paz”. Eclesiastés 13:18.

El rey hace un escrutinio de las distintas etapas del hombre, que intentaremos explicar en la tercera parte de esta temática.

Continuará…

IGLESIA DE DIOS Y SU TEMATICA

Impactos: 47