fbpx

“Pero ahora tanto mejor ministerio es el suyo, cuanto es mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas”. Hebreos 8:6

Desde la antigüedad Dios le proporcionó a Moisés leyes de orden civil para regular las distintas actividades de la nación hebrea.  “Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos como Jehová mi Dios me mandó; para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para tomar posesión de ella.  Guardadlos pues y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos y dirán: ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta.  ¿Qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como en toda esta ley que yo pongo delante de vosotros?” Deuteronomio 4:5, 6 y 8.  ¿Cuáles eran los componentes de este primer pacto?  “En la primera alianza había una serie de ritos…” Hebreos 9:1. Versión Latinoamérica.  “Ya que consiste solo de comidas y bebidas, de diversas abluciones, y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de reformar las cosas”. Hebreos 9:10.  En todas estas ordenanzas, decretos, bebidas, ofrendas, sacrificios etc, estaban presentes las fiestas levíticas, cuyos símbolos—como estudiaremos más adelante—representarían la historia de la salvación.

DESCRIPCION DE LAS FIESTAS.

a) La pascua—Levítico 23:4-8—

El significado de esta fiesta es grande, por cuanto que esa noche del 14 de Nissan Dios hiere mortalmente a los primogénitos egipcios y libera a su pueblo de la esclavitud. 

Esa misma noche se celebra el rito de la pascua. Éxodo 12:26, a través del cordero pascual con hierbas amargas. Éxodo 12:8. 

Estas ultimas, recordaban la amargura que los israelitas habían experimentado en Egipto durante 430 años.

  • Los panes sin levadura—Levítico 23:4 y 8—

“Y a los quince días de este mes es la fiesta solemne de los panes sin levadura a Jehová; siete días comeréis panes sin levadura”. Levito 23:6.  Si bien  esta fiesta se efectuaba posterior a la pascua era totalmente diferente.  “Por siete días no se hallará levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiera leudado, así extranjero como natural del país, será cortado de la congregación de Israel”. Éxodo 12:19.

  • Los primeros frutos—Levítico 23:9 y 14—

“Habla a los hijos de Israel y diles: cuando halláis entrado en la tierra que yo os doy, y seguéis su mies, traeréis al sacerdote una gavilla por primicia de los primeros frutos de vuestra siega.  No comeréis pan, ni grano tostado, ni espiga fresca, hasta ese mismo día, hasta que halláis ofrecido la ofrenda de vuestro Dios; estatuto perpetuo es por vuestras edades donde quiera que habitéis”.  Notemos la delicadeza de esta festividad que prohibía a los israelitas degustar el producto de la cosecha; no sin antes presentarlos primeramente al Señor.

  • Pentecostés—Levítico 23:15 y 22—

Esta fiesta como la anterior, era eminentemente agrícola.  “Y contareis desde el día que sigue al día de reposo, desde el día

que ofrecisteis la gavilla de la ofrenda mecida; siete semanas cumplidas serán. 

Cuando segareis la mies de vuestra tierra, no segareis hasta el último rincón de ella, ni espigaràs tu siega; para el pobre y para el extranjero la dejareis.  Yo Jehová vuestro Dios”.  Se le conoce también como la fiesta de las semanas.  “Siete semanas contarás, desde que comenzare a meterse la hoz en la mies, comenzarás a contar las siete semanas.  Y harás la fiesta solemne de las semanas a Jehová tu Dios; de la abundancia voluntaria de tu mano será lo que dieres, según Jehová tu Dios te hubiere bendecido”. Deuteronomio 16:9 y 10.  Este era el ritual de esta fiesta en la que en el quincuagésimo día los judíos presentaban las primicias de sus frutos conforme a la bendición recibida por Jehová.  Éxodo 23:16

  • Las trompetas—Levítico 23:23 y 25—

“Y habló Jehová a Moisés diciendo: habla a los hijos de Israel y diles: en el mes séptimo, al primero del mes tendréis día de reposo, una conmemoración al son de trompetas, y una santa convocación.  Ningún trabajo de siervo haréis y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová”.  Como expone este versículo esta santa conmemoración tenia—como las demás fiestas—un día de reposo ceremonial y cuyo objetivo era presentar ofrendas, y sacrificios al Eterno Dios.

  • Día de la expiación—Levítico 23:26 y 32—

“También habló Jehová a Moisés diciendo: a los diez días de este mes séptimo será el día de expiación; tendréis santa convocación, y afligiréis vuestras almas, y ofreceréis ofrenda encendida a Jehová”.  Este día de expiación a la fecha es observada anualmente por los judíos con suma rigurosidad.  Se conoce también como el día del perdón o Yonkipur.

  • Los tabernáculos o cabañas—Levítico 23:33 y 43—

“Y habló Jehová a Moisés diciendo: habla a los hijos de Israel y diles: a los quince días de este mes séptimo será la fiesta solemne de los tabernáculos a Jehová por siete días,

para que sepan vuestros descendientes que en tabernáculos hice yo habitar a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto.  Yo Jehová vuestro Dios”. 

Esta fiesta como las otras descritas eran literales.  Los judíos en esta festividad habitaban en precarias condiciones en cabañas recordando su peregrinación en el desierto.

Todas estas festividades como hemos expuesto, fue la adoración del pueblo de Israel al Eterno a través de las fiestas levíticas ordenadas en la ley de Moisés.  Sin embargo tenían que fenecer.  “Consistiendo solo en viandas y bebidas, y en diversas lavamientos y ordenanzas acerca de la carne, impuestas hasta el tiempo de la corrección”—cambio, reforma etc—Hebreos 9:10.  No obstante, que las fiestas sirvieron para ordenar el culto con todos sus componentes, con la venida del Hijo de Dios sufrirían cambios sustanciales. 

Como premisa el Señor Jesucristo en función de su santo ministerio descentraliza la adoración—que era exclusiva en Jerusalén—para hacerla universal.  “Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores, adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren”. Juan 4:23 y 24.  En efecto, a partir de las reformas o cambios que el Señor operaba en la ley de Moisés—incluyendo las fiestas levíticas—los adoradores verdaderos del Señor, elevarían sus plegarias al Eterno en cualquier parte de este planeta, sin necesidad de todos los elementos físicos que demandaban las fiestas. 

Israel, estuvo ligado por centurias a la ley que regulaba todas sus actividades en común, que los exhortaba a vivir en justicia y en santidad delante de Dios.  Esta ley fue un ayo que condujo a los israelitas a Jesucristo.  “De manera que la ley ha sido nuestro ayo—supervisor, consejero, protector, tutor y pedagogo —para llevarnos a Cristo”. Gálatas 3:24.  Así, esa ley con sus ritos, lavamientos, abluciones, sacrificios etc, se constituían en letra muerta.  “El cual así mismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata más el espíritu vivifica”. 2da Corintios 3:6.

Todo aquello que formó parte del culto antiguo destaca en el nuevo pacto por su simbolismo que nos conduce a Cristo.  “Por tanto, nadie os juzgue en comida o en bebida, o en cuanto en días de fiesta, luna nueva o días de reposo.  Todo lo cual es sombra de lo que ha de venir; pero el cuerpo es de Cristo”. Colosenses 2:16 y 17.  Y otra vez: “Porque todo sumo sacerdote está constituido para presentar ofrendas y sacrificios; por lo cual es necesario que éste tenga algo que ofrecer.  Los cuales sirven a lo que es figura y sombra de las cosas celestiales”. Hebreos 8:3 y 5. Primera parte.

¿PORQUE SOLO TRES FIESTAS?

Los exponentes de las fiestas levíticas, ante la imposibilidad de observar las siete fiestas que describe levítico 23, asumen que guardando solo tres es suficiente.  Sin embargo, el apóstol Pablo en sus escritos a los Gálatas prevenía a los judaizantes del primer siglo—y por supuesto a todos aquellos que abogan por las fiestas en este tiempo—de ser anatemas sino observasen toda la ley de Moisés.  “Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición pues escrito está: maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley para hacerlas”. Gálatas 3:10.  En esta parte el apóstol Pablo nos refiere al capitulo 24 de Éxodo, y los versículos 7 y 8; donde se hace mención del libro del pacto, el cual contenía diversas leyes ceremoniales que regían la vida de la nación Hebrea. 

No obstante, esta prohibición expresa los expositores de las fiestas afirman que en esta dispensación de la gracia son tres fiestas que están en vigencia.  ¿A cuales fiestas hacen referencia los ponentes de esta tesis?  Tienen como apoyo lo escrito en Deuteronomio 16: 16.  “Tres veces cada año parecerá todo varón tuyo delante de Jehová tu Dios en el lugar que el escogiere: en la fiesta solemne de los panes sin levadura. –Los referentes de estas fiestas, afirman, rasgando sus vestiduras, que esta festividad es similar a la pascua— y en la fiesta solemne de las semanas—pentecostés—y en la fiesta solemne de los tabernáculos— cabañas—y ninguno se presentará delante de Jehová con las manos vacías”.  En esta parte el escritor del pentateuco no hace mención alguna de la pascua, sino que el versículo aludido hace referencia de la fiesta de los siete días de los panes sin levadura, pentecostés y tabernáculos.  Sin embargo ellos sostienen la tesis que la pascua y los panes sin levadura constituyen una sola fiesta.  ¿Apoya la palabra de Dios esta parte?  ¿Es lo mismo la pascua y los siete días de los panes sin levadura?  El libro de Éxodo nos ofrece las características específicas de estas dos fiestas. ¿Cuál era la cualidad de la fiesta de los siete días de los panes sin levadura?  “Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo será cortado de Israel”. Éxodo 12:15.  El capitulo 23 de Levítico hace distinción de estas dos fiestas y la sitúa en distinto contexto en tiempo y actividad.  La pascua fue una actividad nocturna.  “Es noche de guardar para Jehová por haberlos sacado en ella de la tierra de Egipto.  Esta noche deben guardarla para Jehová todos los hijos de Israel en sus generaciones”. Éxodo 12:42.

Por lo expuesto por la palabra de Dios queda descartada la supuesta similitud de estas dos fiestas por ser de distinto carácter.

Con respecto a la celebración de los tabernáculos o cabañas, expondremos — para conocimiento general—lo expuesto por el diccionario ilustrado de la biblia.  “Esta fiesta se celebraba anualmente en Jerusalén.  A ella debían concurrir todos los israelitas varones. Éxodo 23:14 y 17; Deuteronomio 16:16.  Se le llamaba así porque las familias debían habitar durante siete días en tabernáculos o cabañas de ramas y hojas de arboles.  Se construían en los techos de las casas, en los patios, en el atrio del templo y aún en las calles.  De ese modo recordaban que habían habitado en cabañas durante los años de peregrinaje en el desierto”.

En la actualidad ¿Cómo celebran los judíos esta fiesta? “En esta fiesta de Sucot—cabañas o tabernáculos—decenas de miles de judíos dueños de casas y de tiendas, construyen cabañas para vivienda temporaria, que recuerda las cabañas en las que los israelitas vivieron en el desierto, después del Éxodo de Egipto; adquieren una hoja de palma, un cidro, hojas de mirto y ramas de sauce, con los que se amplia el ritual de la oración festiva.  A lo largo de todo el país, se instalan cabañas, en los estacionamientos, los techos, los prados y los espacios públicos.  En ninguna base militar falta una.  Algunos israelíes pasan la fiesta y los próximos seis días literalmente viviendo en sus cabañas”. Fuente: Embajada de Israel en Guatemala.

En la información que nos concede esta fuente se deja sentir el fervor judío por recordar anualmente esta fiesta, que hace memoria de la peregrinación en el desierto que sufrieron sus antecesores. Como explica la información vertida es una fiesta nacional de espiritualidad y de júbilo.  Esta celebración es exclusiva de Israel, por lo que aquí no cabe ninguna imitación burda del pueblo gentil; porque éste ha sido justificado por la gracia de nuestro Redentor y no por la observancia de las fiestas que ya no tienen razón de ser en esta dispensación evangélica.

¿JESÚS GUARDÓ LAS FIESTAS?

Jesucristo el Ángel del pacto.  “He aquí yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mi; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el Ángel del pacto, a quien deseáis vosotros, he aquí viene, a dicho Jehová de los ejércitos”. Malaquías 3:1.  El escritor a los hebreos ratifica los dichos del profeta.  “He aquí vienen días dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo pacto; no como el pacto que hice a vuestros padres.  Pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo”.  Hebreos 8:8-11.  Este era el propósito de la venida del Hijo de Dios como mediador de un nuevo pacto—Hebreos 9:15; 12:24—.  Las fiestas ya no tendrían razón de ser.  Como está escrito.  “Y diciendo luego: he aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo primero, para establecer lo postrero”. Hebreos 10:9.  Ese cambio o reforma a la ley de Moisés el Señor la hizo sentir desde el inicio de su ministerio.  “Oísteis que fue dicho a los antiguos… Pero yo os digo que…” Mateo 5:21 y 22.

La autoridad del Señor como reformador de la ley mosaica la puso de manifiesto en el caso de la mujer adultera.  “Le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio.  Y en la ley nos manda Moisés apedrear a tales mujeres.  Tu, pues ¿Qué dices?” En efecto, la ley mosaica contenía 613 preceptos en los cuales también incluía la muerte de los que cometían adulterio—Éxodo 22:20; Levítico 20:10; Éxodo 35:2 y 3—.  Sin embargo, el Señor atendiendo su papel de reconciliar al mundo, expuso: “mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó? Ella dijo: ninguno Señor.  Entonces Jesús le dijo: ni yo te condeno vete y no peques más”. Juan 8:4, 5, 10 y 11.  En este suceso el Señor otorgaba su gracia salvadora a la mujer pecadora, sustituyendo el ministerio de muerte que establecía el primer pacto.

Pero ¿Jesús guardó las fiestas?  Leamos un interesante relato en el capitulo 2 de Lucas.  “Iban sus padres todos los años a Jerusalén en la fiesta de la pascua, y cuando tuvo doce años, subieron a Jerusalén conforme a la costumbre de la fiesta” Lucas 2:41 y 42.  Los exponentes de las fiestas, adoptan este trozo bíblico para argumentar  que el Maestro, aùn a su corta edad guardó las fiestas.  Indiscutiblemente sus padres—José y María—como fieles judíos guardaban con celo la tradición de estas festividades y las cumplían conforme a las ordenanzas prescritas en la ley de Moisés.  Sin embargo, acabada la fiesta Jesús no retornó con ellos a casa—versículo 43 y 44—.  “Y volvieron a Jerusalén buscándole—verso 45—.  ¿Cuál fue la causa que el joven Jesús se haya quedado en Jerusalén, una vez terminada la celebración de la pascua?  ¿O acaso se perdió entre la multitud de judíos practicantes de estas festividades?  Jesús tenía un propósito y lo cumplió.  “Y todos los que le oían se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas”— verso 47—.  Una vez que sus padres lo localizan le reprenden—verso 48—. 

Entonces, él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabéis que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?—versículo 49—.  El joven Maestro a su corta edad expuso a los doctores de la ley su propósito y fin de su presencia en esta tierra, como está escrito.  “El Espíritu del Señor está sobre mí por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos, A PREDICAR EL AÑO AGRADABLE DEL SEÑOR.  Y enrollando el libro, lo dio al ministro y se sentó, y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.  Y comenzó a decirles: hoy se ha cumplido esta escritura delante de vosotros”. Lucas 4:18-21.  Este fue el propósito de subir a Jerusalén en el día de la fiesta para exponer a la élite de los fariseos su hermosa misión, descrita por el medico Lucas.  Siempre en el contexto de la pascua, el evangelista Juan expone en sus escritos, la ausencia del Señor en esta festividad.  “Y estaba cerca la pascua de los judíos, y muchos subieron de aquella región a Jerusalén antes de la pascua, para purificarse.  Y buscaban a Jesús, y estando en el templo, se preguntaban, unos a otros: ¿Qué os parece? ¿No vendrá a la fiesta?”. Juan 11:55 y 56. 

¿JESÚS GUARDO LA FIESTA DE LOS TABERNACULOS O CABAÑAS?

Este es el relato de Juan: “Estaba cerca la fiesta de los judíos, la de los tabernáculos”. Juan 7:2.  Hagamos énfasis en el versículo 10 de este capitulo.  “Pero después que sus hermanos habían subido entonces el también subió a la fiesta, no abiertamente sino como en secreto”.  ¿Cuál era el propósito del Señor de asistir a la fiesta de los tabernáculos? ¿Qué sentido tendría que el Maestro como un ardiente activista de esta fiesta—como afirman los ponentes de las festividades levíticas—llegara en secreto, casi imperceptible de la gran multitud que requería por el? “Y le buscaban los judíos en la fiesta y decían: ¿Dónde está aquel? Juan 7:11.  La fiesta de los tabernáculos o cabañas consistía—como hemos explicado ampliamente—en adornar el templo, calles, con ramas que era el principal componente de esta festividad.  Replanteamos la pregunta que hicimos al principio de esta parte ¿Con que fin había llegado el Maestro a ese ceremonial? “Mas a la mitad de la fiesta subió Jesús al templo y enseñaba”. Juan 7:14.  La presencia del Maestro en esa fiesta no se circunscribía en adornar con ramas el templo, las calles etc, sino presentar su evangelio de las buenas nuevas a través de la enseñanza.  Observe con atención que al final de la fiesta tuvo otra intervención para ganar seguidores a su noble causa.  “El ultimo día, el más solemne de la fiesta, Jesús, de pie, decía a toda voz: si alguien tiene sed, venga a mí y beba.  Si alguien cree en mí el agua brotará en él, según lo anunció la escritura”. Juan 7:37. Este fue el propósito del varón de dolores de presentarse en la fiesta de los judíos como Redentor y Salvador del mundo a través de su elocuente mensaje.  Reiteramos, Él era el Ángel del nuevo pacto anunciado por los profetas que le ponía punto final a la ley de Moisés con todas sus ordenanzas.  

¿PASCUA O SANTA CENA?

Los que abogan por las tres fiestas levíticas, asumen que la cena del Señor y la pascua es lo mismo.  ¿Es cierta esta afirmación?  El escritor a los Hebreos había dejado sentada esta premisa: “Al decir: nuevo pacto, a dado por viejo al primero; y lo que se da por viejo y se envejece está próximo a desaparecer”. Hebreos 8:13.   La pascua como hemos expuesto en este estudio era un rito cuyos componentes eran un cordero asado, panes sin levadura, hierbas amargas, etc.  Éxodo 12:8; 2da Crónicas 35:7 etc.  Sin embargo, esa noche del 14 de Nissan, previo a ser entregado Cristo sustituye la pascua por la cena del Señor.  “Y mientras comían tomó Jesús el pan, y lo bendijo y lo partió; y dio a sus discípulos, y dijo: tomad, comed; esto es mi cuerpo”. Mateo 26:26.  Así, en la frecuencia del tiempo que comían, el Señor instituye la santa cena.  El mismo Señor compara su cuerpo con el pan sin levadura, es decir, sin pecado ni maldad. Mateo 16:6 y 12.  Por eso, el apóstol Pablo en esta dispensación evangélica exhorta a todo el pueblo de Dios a hacer una nueva masa— iglesia—sin levadura.  “Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois porque nuestra pascua, ya fue sacrificada por nosotros.  Así que celebremos fiesta—en forma figurada—no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura de sinceridad y de verdad”. 1ra de Corintio 5:7 y 8.  Desde el momento que el Señor establece la cena del Señor, esta cobra vigencia como lo manifiesta el apóstol.  “Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor” 1ra de Corintios 11:20.

La pascua quedó como referente en la historia de los israelitas, aquella noche que con premura la tomaron.  Éxodo 12:11, previo a su liberación de Egipto.

Otro elemento que forma parte de los emblemas de la cena del Señor, es su sangre.  Marcos 14:23-25.  Esta sangre, cuyo símbolo es el fruto de la vid— jugo de uva—es el medio eficaz para redimir al mundo de pecado.

Por aparte, ¿Por qué los judíos celebran aùn las fiestas, a pesar de que están excluidas en el nuevo pacto? ¿Cuál es la condición real de los judíos delante del Dios Eterno?  ¿La gracia de Dios es con ellos?

¿Y en que situación están los expositores de las fiestas del pueblo gentil?  Esta parte la estudiaremos en la segunda parte final de esta exposición.

Concluyendo esta parte, Pablo afirma en uno de sus escritos que el único evento que el pueblo de Dios debe celebrar perpetuamente—a través de los santos emblemas—es la cena del Señor y recordar su muerte hasta su próximo retorno.  “Así, pues, todas las veces que comiereis este pan y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que El venga”. 1ra Corintios 11:26. 

CONTINUARÁ…

LA IGLESIA DE DIOS Y SU TEMATICA

Impactos: 26